Los Bobcats y los Timberwolves… ¿En subida?

No tienen que frotarse los ojos. Es real. Hasta esta mañana, los Charlotte Bobcats y los Minnesota Timberwolves están haciendo cosas inimaginables para ser dos equipos que han servido para ser golpeados como bolsas de entrenamiento de boxeo en las temporadas recientes.

Todas las burlas y la diversión que hemos tenido a expensas del dueño de los Bobcats, Michael Jordan, y del jefe de los Timberwolves, David Kahn, han sido silenciadas por los recientes triunfos, hasta ahora, de sus respectivos equipos. Tienen marca de 5-4 y luchan por ser respetados mientras que intentan evitar la adversidad que sea venga en su camino.

Después de todas las grandes noticias que se dieron alrededor de la liga, tanto las buenas como malas, estos dos equipos deben estar ubicados en la parte más alta en el listado de grandes sorpresas.

Uno de los mejores partidos en este inicio de temporada ha sido el dramático juego que terminó 89-87 cuando se enfrentaron ambos conjuntos la semana pasada, en el cual Kemba Walker anotó el tiro ganador en el último segundo para darle el tercer triunfo consecutivo a los Bobcats.

El triunfo viniendo de atrás sobre los Milwaukee Bucks fue otra victoria de gran calidad para los Bobcats esta campaña. Esatán saliendo de ese feo agujero en el que estuvieron la temporada pasada de la única forma posible: con sus mentes enfocadas, con un verdadero estilo defensivo y con la ayuda de todos los que están en la nómina.

Es mucho más de lo que la mayoría esperaba de un equipo con un nuevo entrenador (Mike Dunlap), una nueva estrella (el novato Michael Kidd-Gilchrist) y varias caras nuevas que llegaron al grupo y que sigue haciendo cosas inesperadas. Jordan probablemente no esperaba esto, no tan pronto. Su quinto triunfo la temporada pasada, que se acortó por el paro laboral, llegó hasta el 12 de marzo, entonces es claro todo el progreso que han hecho.

Los Timberwolves están floreciendo en la otra conferencia sin los servicios de sus dos grandes estrellas. El estelar delantero Kevin Love (mano fracturada) y Ricky Rubio (se recupera de una operación en su rodilla izquierda) todavía no han debutado esta campaña. El regreso de Brandon Roy se ha desbaratado por una nueva lesión de rodilla (se perderá el menos un mes) y Chase Budinger estará fuera tres meses tras ser operado de la rodilla.

Pero Rick Adelman, como suele hacerlo, ha encontrado la manera de hacer funcionar juntos los pocos cuerpos saludables de los Timberwolves para que sean una buena noticia todas las noches. El regreso de Andre Kirilenko a la NBA ha sido una gran ayuda. Lidera al equipo en rebotes (8.3) y tapones (2.2). Su compatriota Alexey Shved también ha dado una grata impresión durante las primeras semanas de acción en la NBA, mostrando señales de poder ser un gran suplente de Rubio, quien, según Jon Krawcynski, periodista de Associated Press, ya ha comenzado a realizar ligeras sesiones de entrenamientos.

“El simple hecho de no tener a esos jugadores te da la sensación de que, cuando regresen, el equipo será muy bueno”, dijo Adelman acerca de Love y Rubio. “Pero no podemos esperar por ellos. Tenemos que salir y jugar”.

El regreso de Love se espera a comienzos de diciembre y el de Rubio posiblemente sea un par de semanas más adelante, lo cual no podía llegar en mejor momento. Después de ganar cinco de sus primeros siete encuentros, los Timberwolves han perdió sus dos últimos.

Poder sobrevivir con una nómina llena de lesionados no durará mucho tiempo. Nikola Pekovic, no propiamente un nombre conocido, lidera al equipo en anotación (15.3), seguido de Kirilenko (14.1), Luke Ridnour (11.4), Shved (10.4) y Derrick Williams (10.4), los únicos jugadores saludables que tienen ese promedio.

Si pueden seguir con esa eficacia por un mar de semanas más, al menos hasta que la primera ola de refuerzos regresen, tanto los Bobcats como los Timberwolves quizás sigan entre los equipos con marca de .500 o mejor cuando llegue la Navidad.