LeBron y Kobe usan los Olímpicos como entrenamiento para buscar un nuevo título

LeBron James no estaba enojado el domingo. Se veía algo adormilado.

Ha estado en demasiadas rutinas de lanzamientos y en bastantes prácticas y entrenamientos en la mañana durante los últimos años como para no tener su reloj biológico prendido y su cuerpo listo y dispuesto para jugar. Pero las últimas semanas de James han estado bastante ocupadas.

“He dormido bastante”, dijo. “Soy un hombre activo y acelerado. Estoy listo para entrenar”.

El actual equipo de James es la Selección Olímpica de los Estados Unidos, su última labor, se podría pensar, para el jugador de 27 años en competencias internacionales. Este será su tercer equipo Olímpico y, después de tres justas, la mayoría de jugadores se cansan de trabajar en la época de verano y descanso. En poco tiempo, James estará de regreso a Miami, tratando de defender lo que ahora le pertenece.

James, como ya habrán escuchado, no prometió solamente un campeonato para South Beach. Quiere ser uno de los más grandes y ninguno de ese tipo de jugadores tiene apenas un solo galardón. Hay cosas por hacer en Londres, pero luego de eso, él debe volver a su trabajo. Él debe mejorar.

Eso suena poco probable luego de conseguir su tercer premio MVP y su primer premio como MVP de la Finales, tras la excelente campaña 2011-12, dominando en ambos lados de la cancha como pocos lo han hecho. Pero eso ahora es el estándar para James, no algo excepcional. No tiene elección en esto. Porque hay varios hombres que le quieren quitar lo suyo, incluyendo todos sus compañeros en el equipo Olímpico – el primero y más destacado, un tal Kobe Bean Bryant, nacido en Newport Beach, California.

Allí se ve Kobe, a unos 20 pies de distancia, listo para ganar otra medalla de oro, preparado para ganar su sexto título de la NBA – con Steve Nash, increíblemente, ahora de su lado. El sexto campeonato lo igualaría con Michael Jordan y Kareem Abdul-Jabbar. El sexto lo pondría uno arriba de Magic Johnson. El sexto dejaría a Kobe Bryant en la discusión de ser considerado de los mejores entre los mejores. Bird no tiene seis. Isiah no tiene seis. Shaq no tiene seis. Tim Duncan no tiene seis.

Bill Russell, claro, tiene 11, Sam Jones tiene 10 y K.C. Jones, Tom Heinsohn, Satch Sanders y John Havlicek tienen ocho cada uno, mientras que Jim Loscutoff, Frank Ramsey y Robert Horry suman siete y eso es todo. El sexto lo igualaría con Jordan, Scottie Pippen y Bob Cousy. Algo muy serio, sin duda.

Kobe sigue con hambre. LeBron sigue con hambre.

Ellos nunca se han enfrentado en unas Finales, lo cual desmiente la teoría que dice que la NBA ha buscado arreglar ese gran choque para obtener los ratings más altos. Los Lakers de Bryant estuvieron en tres finales consecutivas, ganando dos entre los años 2008 y 2010. Los Heat de James han estado en las últimas dos y allí ganó una y perdió otra. Da la sensación de que se están creando dinastías con el paso de las noches, con los Thunder listos para tomar el dominio del Oeste permanentemente, con los Spurs aún luchando y con los Clippers y los Grizzlies acechando.

Bryant cumplirá 34 años el próximo mes y aunque llega a esta pretemporada más sano que a muchas de las pretemporadas anteriores -- lo que le permite hacer el tipo de ejercicios fuertes a los que está acostumbrado—su equipo no es el mismo de antes. Los Lakers todavía pueden ser un conjunto muy bueno, pero ya no son intimidantes. Todavía tienen gran tamaño con hombres como Andrew Bynum y Pau Gasol, pero ya no son tan gigantes como antes. Tienen a un gran entrenador en Mike Brown, pero...bueno, nadie es como Phil, ¿cierto? Al otro lado de la montaña está Miami, equipo que recién acaba de ganar el título, mirando hacia el futuro por encima del hombro a todos los demás en el Este, con Dwyane Wade y Chris Bosh tomándose el verano para recuperarse de sus lesiones y acaban de sumar a Ray Allen y Rashard Lewis, quienes estarán esperando para recibir el balón y lanzar triples.

Y entonces uno se pregunta si Bryant está preocupado por eso, ahora que James y los Heat han superado todos los obstáculos, pues ellos se convertirán en casi imbatibles y buscarán ganar cuatro o cinco títulos, lo cual lo dejarían con cinco campeonatos, uno menos que los seis de Jordan.

Alguien le preguntó sobre el tema. Le siguieron siete segundos de silencio. La Sonrisa de Kobe, en todo su esplendor, llenó el momento. Finalmente, habló con desdén sobre el tema que preocupa a todo el mundo.

“Obviamente, una vez que uno toma un sorbo de algo que te gusta, buscas un poco más”, afirmó. “Usualmente, así es como funciona. Estoy seguro que él volverá el próximo año y estará listo para jugar. Pero yo también estaré preparado”.

Seguro que sí.

“Estoy utilizando este verano, estos Olímpicos, no solamente para ayudar a que mi equipo gane la medalla de oro, sino también para mejorar mi juego y regresar siendo un mejor jugador la siguiente temporada”, afirmó James. “Trato de mejorar cada temporada. Quiero sentir lo mismo nuevamente. Sentir lo mismo que se vivió en el banquillo de suplentes y en los vestuarios, esa ha sido una de las mejores sensaciones, probablemente la mejor sensación que he tenido. La quiero vivir de nuevo”.

En su charla final con Erik Spoelstra, según contó, dijo que trabajará en mejorar su porcentaje de aciertos de tiros de campo y en reducir el número de pérdidas de balón.

“Él confía en mi”, dijo James. “Y yo confió en mi mismo. Siempre veo videos durante el verano, busco maneras de ayudar más a mi equipo. Transformé mi juego el año pasado y busqué estar más en el poste bajo. Y seguiré trabajando en eso. Seguiré trabajando para ser más eficiente. He podido hacer eso los dos últimos años. Él no me dice ni me tiene que decir nada. Él sabe que trabajo duro en mi propio juego”.

Al igual que Bryant trabaja en su propio juego.

Y, ahora, llegará Nash, quien sigue siendo uno de los mejores guardias armadores de la liga, brindando su dureza, su inteligencia y sus disparos. Bryant nunca ha jugado con un armador tan bueno como Nash; Nash nunca ha jugado con un alero tan dinámico como Bryant. Las opciones son intrigantes. Cada cual debe mantener al otro fresco durante el mayor tiempo posible.

Pero Nash será el recién llegado a Los Ángeles. ¿No debe ser él quien haga los sacrificios?

"No tendrá que acomodarse a nada”, señaló Bryant. “Lo que pasa cuando tienes muy buenos jugadores en un equipo, es que todos los demás deben acomodarse a ellos. No tiene que hacer nada. Solamente deben salir y hacer su juego".

En Dallas, y especialmente en Phoenix, Nash realizó un estilo de juego muy diferente, basado en movimientos constantes, pantallas y desmarques con Amar'e Stoudemire o Dirk Nowitzki, siempre sagaz, siempre con el balón hasta que alguien quedara descubierto. Los Suns prosperaron al comienzo con la ofensiva, rodeando a Nash con lanzadores de tres puntos que vivían en las alas y las esquinas. Los Lakers son un equipo completamente distinto a eso, o al menos lo fueron la temporada pasada. Buscaban jugadas para aislar para Bryant o en el poste bajo con Bynum. Nash nunca ha sido un hombre para darle el balón y que él lance. No es su estilo.

“Lo que debemos resaltar es que lo podemos colocar en mejores situaciones para ser exitoso”, dijo Bryant. “Que él drible el balón durante 20 segundos no lo dejará en la mejor posición. Entonces debemos utilizar sus fortalezas, que son sus habilidades para controlar el balón y dar pases aquí y allá. Se trata de mejorar en defensa para darle más opciones para que pueda hacer eso”.

¿Cómo se hace eso?

“Moviendo balón, cambiando de dirección, teniendo jugadores capaces de leer las defensas rivales para tener una ofensiva fluida con opciones ilimitadas”, destacó Bryant. “Somos jugadores inteligentes. Sin embrago, muchos de nosotros venimos de jugar la ofensiva triangular. Estamos incorporando un nuevo sistema ofensivo, sin duda”.

Entre tanto, Miami parece haber encontrado su sistema, luego de haber descifrado la mejor manera de haber utilizado sus talentos. Y un título, según dijo Pat Riley, le permitirá a James finalmente jugar con libertad, sin tener que lidiar con la expectativa de un tener que ganar un campeonato. Quizás no hayamos visto lo mejor de él aún. Jugar con una alineación pequeña le permitió finalmente encontrar su mejor lugar, dominando el juego como pocos – quizás como ninguno –lo ha hecho.

“Puedes colocar a un hombre como LeBron en la posición cuatro y cinco y todo el mundo dice 'nosotros también podemos hacer eso'”, dijo el delantero de los 76ers Andre Iguodala. “Solamente hay un LeBron, ¿entienden lo que quiero decir? No se puede imitar”.

Bryant, al igual que Jordan, produjeron un logro difícil de copiar: un equipo campeón armado alrededor de un alero. Él está convencido que eso puede suceder nuevamente. Por primera vez, los Lakers pueden estar relajados, con pocas o ninguna expectativa. Todos esperan que Miami y Oklahoma City se encuentren de nuevo en las Finales y, seguramente, más de una vez.

LeBron James entrará la siguiente temporada como el gran favorito al título por primera vez en su vida. Kobe Bryant iniciará la siguiente temporada sin un gran favoritismo por primera vez en mucho, mucho tiempo. Uno casi que puede escuchar su sonrisa socarrona.

“Es divertido”, dijo Bryant. “Disfruto sentarme y escuchar todo lo que dicen. Es muy entretenido”.

Él siente que los rumores de su decaída han sido un poco exagerados. No habría nada – nada – mejor que regresar del olvido para meterse de nuevo en las narices de todos.

“Han dicho lo mismo desde que logré el cuarto campeonato (en el 2009)”, afirmó. “Todo el mundo dijo que ya estaba acabado, que eso era todo. 'Porque comencé a tener lesiones en las rodillas y todas las demás habladurías durante los playoffs. El equipo de Oklahoma, ellos nos igualaron 2-2 (en los playoffs del 2010), y todos dijeron que estábamos acabados y todas esas cosas. No es nada que no haya escuchado antes”