Las puertas están abiertas en Brooklyn

Han pasado nueve años desde que Bruce Ratner le presentó la idea de un nuevo estadio en Brooklyn al a Michael Bloomberg, el alcalde de la ciudad de New York. Entonces podemos excusar a Ratner por no haber mostrado tanta emoción al haber dicho casi las mismas palabras el viernes durante la inauguración del mismo y expresar lo valioso que era para él.

“Finalmente estamos acá para celebrar la apertura del Barclays Center arena”, dijo Ratner. Luego se prendieron las luces y el esperado estadio Barclays Center estaba allí.

No había dudas que este era el día de Ratner, pero la estrella principal del espectáculo era le nuevo hogar de los Brooklyn Nets. Está mucho mejor ubicado que el viejo Izod Center en East Rutherford, con 11 líneas del metro disponibles y con la parada del tren de Long Island justo a la salida del estadio. De hecho la parada allí es más larga que la que hace en Newark. Y quizás sea el mejor estadio en la NBA.

Habrá alguno que tengan problemas o se queje por algunas cosas del exterior que están un poco oxidadas. Pero como la cancha está más abajo del nivel de la calle, la estructura no domina el barrio verticalmente. Y una vez que entren los seguidores, lo único que podrán hacer es quedar impresionados.

El vestíbulo principal y las suites de lujo son muy comunes teniendo en cuenta los estadios modernos. Pero el gran diferencial de este escenario será el largo claustro que hay en la esquina de las calles Atlantic y Flatbush, el cual lleva a los fanáticos de la parte baja a la más alta de lo torre del estadio. Desde allí, uno puede ver el partido antes de encontrar el camino para sentarse.

La estructura como tal es muy vertical, lo cual le da al estadio una sensación de intimidad muy agradable. Es muy distante a la caverna de Meadowlands que los Nets solían llamar su hogar. Y si las multitudes pueden ayudar a que un equipo gane partido de baloncesto, acá también se verá eso, sin duda.

Los Nets necesitaban a un buen equipo para su nuevo estadio. Y sin lugar a dudas, el nuevo estadio jugó un papel muy importante en la llegada de nuevos jugadores— comenzando con Deron Williams – que harán un gran equipo. Ahora, ellos están a menos de seis semanas de su noche de debut ante los Knicks.

Las puertas estás abiertas. Brooklyn ya tiene su equipo. Y los Nets tienen un sitio al que orgullosamente pueden llamar su casa.