Las cosas cambian, pero los Spurs no

Las cosas cambian.

¿No es eso lo que dicen?

Quizás algún día me voy a levantar y el sol va a salir del Oeste, el efecto de la gravedad ya no nos tiene sostenidos en el suelo y la franquicia de elite con más bajo perfil de la NBA sale más que Lindsay Lohan en los tabloides.

Van seis semanas disputadas de esta temporada y las noticias principales que salen de San Antonio han sido por la multa de $250,000 dólares del denominado “Popgate”, por el furor que causaron en Internet las fotos de Halloween de Tony Parker y Tim Duncan “atacando” al árbitro Joe Crawford y luego Stephen Jackson fue castigado con $25,000 dólares por las amenazas en twitter a Serge Ibaka.

Lo único que parece hacer falta es la música de “Bad boy, bad boys…” de la serie “COPS” durante la presentación de las alineaciones titulares.

Y además de todo Gregg Popovich salió del vestuario antes del partido del lunes en la noche en Houston vestido totalmente de negro, ¿será para mantener la nueva imagen de chicos malos de los Spurs?

“Es claro”, dijo Pop con una sonrisa. “Fue lo primero que vi colgando en mi clóset. No es ningún un mensaje. No hay ningún mensaje gótico con eso ni nada que se le parezca”.

En realidad, el único mensaje que envió la directiva desde el primer día del campo de entrenamientos fue la creencia de Popovich de que su equipo había perdido su identidad ante los Thunder luego de tener una ventaja de 2-0 en las finales de la Conferencia Oeste el pasado mes de junio, pues no pudieron mover bien el balón en los momentos clave y no defendieron bien en ningún momento.

“Fuimos un equipo mediocre defensivamente el año pasado”, señaló.

No obstante, en el triunfo 134-126 en tiempo extra sobre los Rockets, el mensaje ya había sido escuchado.

Los Spurs tienen de nuevo el mejor récord de liga con 18-4 porque que les volvieron a importar prácticamente todos los detalles en ambos extremos de la cancha. Son el primer equipo desde los Kings en el 2001 en estar ubicados entre los cinco primeros de la liga en ofensiva, defensiva y ritmo de juego.

Lo han hecho jugando uno de los calendarios más duros de la liga hasta el momento. Su encuentro en Houston fue el choque como visitante número 13 y los Spurs han ganado 11 de ellos, lo cual les da más triunfos fuera de casa que el total de victorias en la actual campaña de 16 equipos de la NBA.

Lo han hecho acumulando lesiones en la posición de delantero pequeño, las cuales tuvieron fuera a Kawhi Leonard durante 13 partidos y a Jackson una docena y contando.

Los Spurs lo han hecho porque su banca de suplentes se ha destacado en grande, porque Duncan, de 36 años, está jugando casi el nivel de las campañas donde ganó el premio MVP y porque Parker sigue ascendiendo en su poder ofensivo, algo que se evidenció con el primer triple doble de su carrera — y siendo el primer guardia de los Spurs en lograrlo dese la temporada 1986 — contra los Rockets.

Lo ha hecho porque incluso en una noche en la que Duncan acertó apenas 1 de sus 9 tiros de campos, logró siete de sus 13 rebotes en el cuarto final y en el tiempo extra, además, tomó prestado una de las páginas de jugadas del partido del lunes en la noche del mariscal de campo Tom Brady y le dio un pase para “anotación” a Manu Ginobili que derivó en una jugada decisiva de tres puntos.

Mientras que los jóvenes Thunder siguen pegando fuerte, los Grizzlies siguen mostrando sus músculos y los Knicks siguen dando sorpresas, los Spurs siguen haciendo lo que nos han acostumbrado, incluso en una temporada en la que han llamado más la atención por sus pecados que por sus triunfos.

“Es un drama para otra gente, pero las cosas deben seguir su curso”, afirmó Popovich. “Eso ni siquiera es algo para discutir. Nadie habla de eso”.

Las cosas cambian.

Pero no los Spurs.