La última victoria en las Finales es la más difícil de conseguir cuando se lucha por un campeonato

Un triunfo más.

Lo jugadores luchan por seis meses, pasando por lesiones, bajas de nivel, rivales superiores, noches malas, rumores sobre posibles traspasos, peleas con las esposas, hijos enfermos, pugnas entre compañeros de equipo, cambios de nóminas, de todo. Pero llegan a los playoffs y todo mejora. Los jugadores secundarios levantan su nivel, los titulares están saludables, las defensas se vuelven sofocantes y ganan tres series. Y entonces llegan Las Finales. Y enfrentas a un equipo tan bueno como el tuyo.

Ganas un partido. Luego dos. Luego tres.

Estás a un triunfo.

Los Spurs están a una victoria, luego de vencer a Miami en el Juego 5 de Las Finales e domingo. Y aunque suena a cliché decir que la victoria 16 de los playoffs – la que te podría dar el anillo y la caravana de celebración – es la más difícil de conseguir, no hay dudas que estar tan cerca produce más ansiedad.

Hay decenas de jugadores en el Salón de la Fama que nunca han estado a un triunfo de ganar el anillo. Entre ellos: Charles Barkley, Artis Gilmore, Bob Lanier, Dave Bing, Walt Bellamy, Chris Mullin, George Gervin, John Stockton, Karl Malone, Reggie Miller. Y muchos más. Y muchos más jugadores de la NBA que no han estado en la posición que ellos han estado.

“Creo que nunca he llegado al punto de analizar todo lo que hay que hacer en Las Finales”, dijo el gerente general de los Lakers general, Mitch Kupchak, quien estuvo dos veces en esa posición como jugador, una vez con los Bullets y otra con los Lakers, y cinco veces más como ejecutivo con los Lakers.

“Son varias cosas las que debe salir bien”, dijo Kupchak. “Debes tener talento. Debes tener un grupo saludable. Debes mantenerte saludable. Tener buenos árbitros, un buen cuadro, todo lo anterior. Yo, personalmente, nunca me había dado cuenta de todo lo que se necesita para llegar a Las Finales”.

Esta es la quinta vez que San Antonio ha estado a un paso de ganar el campeonato. Tres de las cuatro ocasiones previas, los Spurs definieron las cosas en la primera oportunidad que tuvieron, superando a los Knicks en cinco juegos en 1999, a los Nets en seis encuentros en 2003 y a los Cavaliers en cuatro choques en 2007. (San Antonio tenía una ventaja de 3-2 a ventaja en casa contra Detroit en 2005, perdieron el Juego 6 pero ganaron el Juego 7, con Manu Ginóbili cerrando el partido de forma histórica).

“Saben, yo nunca veo esto como el juego definitivo o el de cerrar la campaña”, dijo el viernes el entrenador de los Spurs, Gregg Popovich. “Veo las cosas como si estuvieran muy, muy lejos. Siempre lo he visto así. Entonces no tengo ese problema. No me da ansiedad y pienso, ‘Dios mío, estamos muy cerca’. Eso no pasa por mi cabeza.

“Lo que pienso es en lo difícil que será el siguiente partido y en todo lo que debemos hacer bien para ganar. Y creo que esa es una manera más saludable de afrontar estos momentos. Al menos para mi lo es. AY lo otro que hago es mantenerme muy, muy ocupado, pues entonces no pienso mucho en estas situaciones”.

El año pasad fue la primera vez en la que el entrenador Erik Spoelstra pudo cerrar la temporada con una victoria con los Heat. En 2011, los Heat y los Mavs estaban igualadas 2-2 en Las Finales, pero Dallas ganó el Juego 5 en casa y cerraron la serie en el American Airlines Arena de Miami en el Juego 6. El año pasado, los siete triples de Mike Miller llevaron a que Miami cerrará la serie contra Oklahoma City.

“Probablemente ya saben lo que voy a decir”, afirmó el viernes Spoelstra. “Debemos ser muy disciplinados en este momento, ahora más que nunca. No podemos hablar sobre que falta un juego por ganar. Eso solamente nublaba nuestra mente. Lo único que podemos controlar es la forma de entrar a jugar y sobre la mentalidad que debemos tener”

Es difícil y duro para cualquiera que esté involucrado en mantener ese enfoque y ese nivel.

“Creo que, obviamente, uno no puede evitar pensar de esa manera, saben”, dijo el domingo en la noche Dwyane Wade. “El año pasado, tuvimos esa oportunidad, estábamos arriba 3-1. No pude dormir la noche anterior. En lo único que pensaba es que faltaba era un triunfo Ay que así seríamos campeones. Entonces es obvio que uno debe pensar de esa manera”.

La primera vez que Kupchak tuvo la opción de cerrar una serie, él era un delantero suplente de segundo año para un veterano equipo de los Bullets, que sabían que su núcleo estaba cerca de llegar a su final. Luego de vapulear a Seattle en casa en el Juego 6 para igualar Las Finales, pero luego los Bullets tuvieron que viajar por todo el país para jugar el Juego 7 en Seattle.

Kupchak trató de tomar un siesta la tarde anterior al Juego 7. Fue imposible.

“La primera vez, infortunadamente, no tuve mucho éxito en la universidad”, señaló Kupchak . “Siempre lográbamos 24 o 25 victorias en North Carolina, pero nunca llegamos a las finales[NCAA]. En 1978 yo sentía que no iba a poder jugar en el Juego 7 y que esa noche podríamos ser campeones del. Era en Seattle.

“Me acuerdo que Wes Unseld estaba vigilando el hotel la noche anterior y el día del partido para vigilar que todos estuviéramos descansando. Me acuerdo que miraba cerca de la puerta de salida y que allí estaba Wes, asegurándose que todos tomáramos la siesta de la tarde. Había estado en Las Finales dos veces y habían sido barridos ambas veces. A esa edad, él no iba a dejar que esta oportunidad se le escapara”.

Unseld metió tiros libres vitales cuando el partido estaba en su etapa definitiva y ganó el premio como Jugador Más Valioso de Las Finales cuando los Bullets se quedaron con el triunfo, 105-99. Esa sigue siendo la última vez que un equipo visitante ganó el Juego 7 de Las Finales.

Siete años más tarde, Kupchak finalizaba su carrera como jugador, luego de sufrir varias lesiones en la espalda y la rodilla. Estuvo lesionado durante la campaña 1983-84 y, por esa razón, no disputó el Juego 7 de Las Finales de 1984, en las que Boston fue el conjunto vencedor. Fue la octava vez en ocho intentos en la que los Celtics habían vencido a los Lakers en Las Finales.

Entonces cuando los Lakers tomaron una ventaja de 3-2y la serie regresaba a Boston en Las Finales de 1985, ellos tenían más cosas en la cabeza que el resto de equipos.

“Sentíamos presión y algunos fantasmas de la serie del año anterior” recordó Kupchak. “No solamente era por ganar el campeonato, sino un sentimiento de redención por Jerry West, Elgin Baylors y otros que habían jugado contra ellos tantas veces y no los habían podido derrotar. Para la organización era un sentimiento de que, por mucho que hablamos del equipo que teníamos en ese presente, no podíamos dejar el pasado atrás. Y nos preguntábamos, ¿nos pasará lo mismo?”

No fue así . Liderado por los 29 puntos de Kareem Abdul-Jabbar (se convirtió en el jugador más viejo, con 38 años de edad, en ganar el premio MVP de Las Finales), los Lakers finalmente habían derrotado a el dragón más grande, ganando el Juego 6 en su cancha , el viejo Boston Garden, con un marcador de 111-100.

“Estuve en L.A. durante tres o cuatro años”, dijo Kupchak. “(James) Worthy llevaba allí un par de años y (Bob) MacAdoo también. Para nosotros, haber ganado en Boston en el Juego 6 fue grandioso. Pero para los demás, cuando regresamos a L.A., toda la gente que había vivido las derrotas de los 60s, eso fue algo demasiado especial, vencer a los Celtics en su cancha .

Tres años más tarde, los Lakers fueron los dragones.

“Uno se consume pensando en ganar ese último partido”, dijo el presidente de los Pistons, Joe Dumars, recordando cuando su equipo superaba 3-2 a los Lakers en Las Finales de1988. “En 1988, sabíamos que no iba ser fácil cerrar es serie ante ellos”

Y no lo hicieron. Gracias a una controversial falta pitada a Bill Laimbeer al final del Juego 6, la cual derivó en dos tiros libres de Kareem Abdul-Jabbar, los Lakers se escaparon con una victoria por 103-102. (Ese fue el partido en el que Isiah Thomas se torció su tobillo en le tercer cuarto, aunque regresó y marcó 25 puntos). Y L.A. también ganó el Juego 7.

Los Pistons fueron un equipo muy enfocado y decidido la temporada siguiente, cuando regresaron a Las Finales para una revancha con los Lakers. Cuando Byron Scott (en la práctica antes de Las Finales) y Magic Johnson (en la segunda mitad del Juego 2) tuvieron que quedarse por fuer por sendos desgarros, solamente fue cuestión de tiempo para ver cuándo los Pistons iban a derrotar a L.A.. Detroit tomó una ventaja de 3-0 en la serie y completaron la barrida dos días más tarde, con Dumars anotando 23 puntos y ganado el premio MVP de Las Finales MVP.

“El año siguiente”, dijo Dumars, “entramos a hacer nuestro trabajo y ganar la serie”.

Cuando los Spurs regresaron a San Antonio para el Juego 6 de Las Finales de 2005, con ventaja de 3-2 sobre los Nets, ellos venían de lograr una gran victoria en el Juego 5 en New Jersey. Pero seguían sin ganar un título desde la temporada que fue acortada por el paro laboral. No eran la dinastía que son ahora.

“Yo caminaba toda la noche – muy tarde, todas las noches -- en mi vecindario”, recordó Bruce Bowen, el guardia lanzador de los Spurs en esa era. “Caminábamos con mi tío y hablamos de la vida en general. Trataba de evitar pensar en el partido. Es difícil mantenerse diciendo ‘Voy a hacer todo simple’. No lo es. Porque no es de esa manera. No salía a comer. Todo me lo llevaban a la casa. Porque no quería lidiar con la gente diciendo ‘vamos a ganar, ¿cierto?’”.

Los Spurs derrotaron a los Nets en el Juego 6 gracias al sorprendente dúo compuesto por Speedy Claxton y Stephen Jackson.

“Eso fue durante una era en la que cada uno quería hacer sus propias cosas – Necesitaba el balón, necesitaba el balón”, afirmó Bowen. “Speedy nos hizo conocer un nuevo concepto de lo que podía hacer al lado de un hombre grande poderoso. Vean las jugadas de pantalla y desmarque. Uno no puede hacer eso jugando uno contra uno”.

Ahora llega otro año y otra posibilidad para los Spurs. Sin embargo, Miami tiene a jugadores en su nómina como Wade y LeBron James, quienes han estado donde está ahora San Antonio. Saben como es esa presión. Los Heat lograron superar eso la temporada pasada, dándole a James su anhelado primer anillo y su premio MVP de Las Finales. Ahora está del otro lado, como con los Cavs en 2007 y con los Heat en 2011. Uno no duerme mucho mejor estando abajo 3-2 que cuando está arriba 3-2.

“Hemos estado en esta posición”, dijo James el domingo. “Y, como ustedes dicen, hemos estado en ambos lados de la cerca. Veremos qué pasa y tenemos la oportunidad de hacer algo muy especial. Y estamos esperando el momento para hacerlo”.