Haciendo la defensa de Dwight Howard

Me gusta Dwight.

Sí, ya lo dije. Es divertido. Es tonto. Es sonriente. Es encantador. Habla con todos en el vestuario antes de los partidos, sobre un montón de cosas mientras que la mayoría de las “estrellas” están con sus audífonos escuchando la música de sus iPads o simplemente tratando de evitar el período del vestuario abierto de 45 minutos como si viniera Matt Bonner a darles un abrazo de oso.

Y tal vez esas son todas las cosas acerca de Dwight Howard las que vuelven loco a Kobe Bryant.

Pero me gusta Dwight.

He estado en la fila esperando para hablar con él. Lo hice el domingo después de su innecesaria y contradictoria reacción que puso fin a la serie contra los Spurs durante en la interminable sesión de medios después del partido. Su expulsión con poco más de dos minutos para terminar el tercer cuarto del juego que dio por terminada la horrible temporada de los Lakers le valió otra fuerte crítica en Twitter del más grande de los jugadores de los Lakers, la leyenda convertida en crítico y analista, Magic Johnson .

Pero incluso antes de esto yo mismo había ridiculizado a Howard por sufrir de indecisión crónica, lo reprendí por el egoísmo y lo critiqué por la insidiosa mala manera con la que se manejó el negocio de su contrato.

Pero diablos, con todo y eso me gusta Dwight.

Así que estoy poniendo mi fe en él. Yo creo que él va a volver a firmar con el equipo de Los Ángeles, quien le dará una extensión de contrato de cinco años y de 118 millones de dólares para evitar nuevos debates y dudas sobre sus decisiones en el mercado de agentes libres que, obviamente, le llenarán la cabeza de ansiedad y de culpas propias.

“Yo no quiero ninguna presión de nadie”, dijo Howard a la prensa el martes durante las entrevistas de fin de temporada de los Lakers. “[El gerente general] Mitch [Kupchak] dijo que no me va a presionar. Él va a dejar que tome esa decisión y estamos en un buen lugar”

Y así es como creo que este drama en curso, “La Dwigpesadilla”, comenzó: Dudo que alguna vez se haya escuchado a sí mismo. En su lugar, dejó que miles de voces intervinieran para promover sus propios intereses y le susurraran cosas sobre el deseo de ser contratados por equipos de gran mercado o sobre patrocinios de alcance global o cualquier otra cosa, para luego a girar en su vaso como pirañas en una pecera.

Es solamente mi opinión, pero como tal y como se dio el proceso, yo creo que Dwight nunca pudo realizar sus deseos y solamente vio la forma de hacer felices a los demás, lo cual dio como resultado el ser universalmente vilipendiado, al estilo de LeBron James después la famosa ‘Decisión’.

Después de los vericuetos surrealistas que se dieron en su última temporada con Orlando y su primera temporada incongruente con los Lakers, creo que Dwight ha perdido la conexión con su propia identidad. ¿Qué pasó con el joven de 23 años de edad, el pívot de quinto año - uno más de lo que ha jugado Chris Paul- y que llevó a los Magic a Las Finales de la NBA que, al igual que Superman, creía que era capaz de levantar cualquier cosa?

El proceso tuvo un fuerte efecto psicológico y a eso después se le junto las limitaciones físicas de su espalda. Con su imagen por los suelos, los fanáticos de todo el mundo se volvieron en su contra. Y ahora, después de una fallida temporada en la tierra de los Lakers, hogar de los campeones Wilt, Kareem y Shaq, todos lo están despidiendo para siempre.

En todas las cuentas, incluida la suya, Dwight pudo haber permanecido sentado hasta diciembre o incluso hasta el receso del Juego de Estrellas para haber tenido su adecuada rehabilitación quirúrgica. Pero él quería jugar con su nuevo equipo con aspiraciones de campeonato desde el primer día. Y, sabiamente o no, lo hizo.

Sin embargo, cuando vio que no poseía su explosividad habitual, nadie cuestionó el estado de la espalda de Dwight, pero sí su lenguaje corporal.

Y luego entonces vino el problema con el manguito rotador de su hombro derecho a principios de enero. Al inicio le restó importancia a la gravedad de su molestia y, cuando se perdió un par de juegos para descansar y mejorarse, fue aplastado por cada leyenda viva ahora en la televisión que le decían que debía jugar a pesar del dolor por el bien del equipo. Incluso Kobe dio esa misma opinión y más tarde trató de retractarse.

Pero, por supuesto, Dwight ya estaba jugando con dolor, o al menos con molestias. Se sometió a una cirugía de espalda a finales de abril de 2012 y ya estaba jugando en Halloween. Dwight nunca se había perdido más de tres partidos en una temporada hasta que su espalda el año pasado lo obligó a perderse 12. Steve Nash luchó con múltiples lesiones y jugó en sólo 50 partidos, pero fue librado de las críticas. Derrick Rose, de Chicago, no ha jugado en toda la temporada.

“Sabía que no estaba en muy buena forma, que mi cuerpo no estaba del todo recuperado, pero yo quería hacer lo que fuera para ayudar a que este equipo ganara”, dijo Dwight el 5 de marzo, antes de un partido en Oklahoma City. “Y ya sabes, a veces me he ganado una paliza por ello, pero eso está bien. Tomé todos esos golpes y seguí jugando”.

Y los golpes siguen llegando. Después del Juego 4 del pasado domingo, el formidable columnista Bill Plaschke, del LA Times, dio una opinión sobre los Lakers y Dwight - quien promedió 17,1 puntos por partido, 12,4 rebotes, el mejor registro de la liga, y de 2,45 tapones por juego, el quinto mejor en la NBA – diciendo que las partes deben estar de acuerdo en alejarse. Escribió que Dwight había demostrado a lo largo de la temporada y, en particular, en ese mismo juego que él no es un líder, por lo menos no uno para los Lakers y que no vale la pena tomar la gran carga financiera para contratarlo.

Pero para eliminar las malas emociones de esta cruda y decepcionante temporada, cosas que van mucho más allá de Dwight, piensen en esto: Dwight entrará en el campo de entrenamiento en octubre con una espalda fuerte, con un hombro sano y con mayor madurez. Él tendrá la mente clara y con mayor consciencia.

El pívot de 6 pies y 11 pulgadas y quien pesa 265 libras es la mejor esperanza de Los Ángeles para los días en los que ya no esté Kobe. El baloncesto volverá a ser motor de Dwight, las distracciones de las dos últimas temporadas se ahogarán en el Pacífico. Él mismo se redescubrirá y se reafirmará a sí mismo como el hombre grande más dominante de la liga en la próxima temporada, su décima en la liga y en la que cumplirá 28 años, justo cuando todos entran en el mejor momento de su carrera.v ¿Me fui por las ramas? ¿Qué puedo decir? A mí me gusta Dwight.