Habrán perdido su mordida los Memphis Grizzlies

HANG TIME HEADQUARTERS- “Se hace tarde temprano por ahí”.

Yogi Berra estaba hablando de las sombras del jardín izquierdo en el viejo Yankee Stadium. Pero podría haber estado refiriéndose a la sombra del ex entrenador Lionel Hollins en Memphis.

Ni siquiera ha pasado una semana en la temporada 2013-14 y parece que hay algo que hace falta en los Grizzlies. Dientes y garras. O como lo llaman en el FedEx Forum, “Sudor y Agallas”.

Noes aconsejable leer demasiado de tan sólo los primeros tres juegos de una temporada regular que tiene 82. De lo contrario nos estaríamos devorando el Kool-Aid y confundir la marca de 3-0 de los Sixers y estaríamos haciendo reservas de hotel para el próximo mes de junio en la siempre soleada Filadelfia.

Pero hay momentos en que las que algunas fugas tempranas en el balde podrían ser motivo de preocupación.

Los Grizzlies, que avanzaron a las finales de la Conferencia Oeste la temporada pasada, se han trasformado en torno a un estilo y una reputación tan sutil como un yunque para ascender y estar en el grupo de contendientes legítimos. Sin embargo, los primeros resultados han demostrado que el yunque se está cayendo sobre sus dedos de los pies.

Si no fuera por un par de oportunas cestas por parte de Tayshaun Prince en el tiempo extra el viernes para finalmente derrotar a los Pistons, Memphis podría haber iniciado la campaña con una marca de 0-3 que los tendría cerca de alcanzar el botón de pánico. Así las cosas, es posible que no se pierda nada con por lo menos intentar conseguir un dedo para relajarse.

Después de una aburridora derrota 111-99 el sábado ante Dallas, los Grizzlies han permitido más de 100 puntos tres veces en tres partidos. Mientras que en su camino a ganar 56 partidos la temporada pasada, el récord de la franquicia, los Grizzlies y su defensa, la segunda mejor de la liga, apenas permitió que sus rivales llegaran a la marca de 100 puntos sólo 10 veces en 82 intentos.

Eso ciertamente no ha pasado desapercibido en el vestuario, como señaló Ron Tillery, periodista del Memphis Commercial-Appeal: “Estos no somos nosotros”, dijo el delantero de los Grizzlies Zach Randolph. “No sé si nos estamos centrando en la ofensiva o no, pero somos un equipo defensivo y debemos seguir de esa manera. Y otra cosa es que tenemos que salir con más rapidez”.

Sí, es temprano. Sin embargo, la tendencia podría hacer realidad todos los temores que habían quedado tras la decisión de la administración de que Hollins - el mejor entrenador en la historia de la franquicia – se fuera del equipo. Si bien la idea era que el entrenador novato David Joerger podría ayudar a poner un poco de jugo en la ofensiva de los Grizzlies y de esa manera lograr más movimiento de balón y un ritmo más rápido, se suponía que eso no se iba a dar a expensas de su férrea defensiva.

Mientras que la ofensiva de Memphis, que tenía el ritmo más lento en la liga hace un año, en lo que va de la campaña ha ascendido del puesto 17 al 13 el fin de semana de apertura de la temporada, la defensiva ha caído de 100,3 puntos (Número 2) a la 109 (Número 26). El porcentaje de tiro oponentes ha mejorado en general, especialmente desde detrás de la línea de 3 puntos. Además, la defensiva interior, que se supone que debe ser conducido por el trabajo del duro Randolph y del Jugador Defensivo del Año 2013, Marc Gasol, también se explota con regularidad.

Aunque enredaron a los Mavs durante un tramo de sólida defensiva en el medio de la cancha, con demasiada frecuencia los Grizzlies simplemente intercambiaron, dejando hacer bandejas a sus rivales o cometiendo faltas en la zona pintada que produjeron un desfile de jugadores visitando la línea de tiros libres.

“No hemos salido a jugar con mucha fuerza”, dijo Joerger. "Están en su casa. Debemos salir y marcar la pauta inicial. Nosotros no hicimos eso. Nosotros no defendimos. Nosotros no cortamos duro en la trayectoria hacia el aro”.

Esas eran áreas que eran una parte muy importante de la apariencia de los Grizzlies en sus juegos bajo el mandato de Hollins. Si él a menudo era crítico, sarcástico y exigente, era porque había un propósito. Si fue Tony Allen quien dio a su propia cancha el apodo de “Hogar de las agallas”, fue Hollins quien sentó las bases y plantó las semillas en el jardín delantero de la casa.

Cuando los Spurs finalmente explotaron la falta de poder ofensivo de Memphis en la final de conferencia, estaba claro que una actualización era necesaria para que los Grizzlies dieran el siguiente paso. ¿Fue el fichaje de Mike Miller, de 33 años de edad, suficiente? Sin duda no era si la intensidad defensiva iba a caer.

En una carrera de la Conferencia Oeste que se ha vuelto cada vez más dura y concurrida, lo último que los Grizzlies podían permitirse era el lujo de perder su identidad.

Así, con la sombra de Hollins encima, aún no es tarde para que vuelva el viejo estilo de sudor y agallas y para que le presten atención a otra vieja frase de Yogi: Berra:

“Si te llega a un tenedor en la carretera...tómalo”.