Para muchos jugadores de la NBA, la locura de marzo valió la pena

¿Cuál es el año más importante en la carrera de un jugador promedio de la NBA? Eso es fácil de responder. Su último año en la universidad. Y para ser más específicos aún, sus últimos partidos, asumiendo que hayan entrado al NCAA Tournament.

Stephen Curry .
NBAE/Getty Images
Desde el punto de vista de hacer ruido y llamar la atención, de subir el perfil, de posicionar a un jugador para conseguir varios millones, nada es más eficiente que dos o tres semanas en marzo. Por eso el sistema de las ligas menores nunca ha funcionado en la NBA, y nunca lo hará, contrario a lo que sucede con el béisbol. No hay muchas oficinas de la NBA D-League.

Los jugadores prefieren jugar gratis por uno o dos años y tener la gran exposición mediática que viene con las apariciones en el torneo que el hecho de jugar en Erie, Sioux Falls, Tulsa o algún destino de la D-League.

Sucede cada año: Loe buenos jugadores universitarios usan el torneo para mejorar su estatus en el Draft. Y el certamen es aún mejor para quienes apenas son conocidos. Siempre hay algún Jimmer Fredette, alguien a quien pocos conocen cuando comienza la temporada universitaria pero que rápidamente logran un mejor estatus y una audiencia más grande en marzo.

Acá hay un listado de los jugadores aprovecharon la Locura de Marzo y que se convirtieron en hombres ricos en la noche del Draft:

Gordon Hayward, Jazz, 2010. Perdió su gran momento de brilló por dos pulgadas cuando falló su tiro en el último segundo y le negó la posibilidad a Butler de dar una gran sorpresa ante Duke en el partido por el título. Pero para entonces, Hayward ya no era una simple curiosidad; se convirtió en la novena selección del Draft basado en todo lo que implicó haber llevado hasta la final a un equipo sin grandes figuras durante todo el torneo. Infortunadamente, Hayward se encontró con un lugar muy duro en Utah, en una temporada de novato donde lo mejor que vio fue el hecho de recibir el balón que le pasaba con rabia Deron Williams.

Stephen Curry, Warriors, 2009. Smallish Davidson College fue el equipo más querido del torneo gracias a Curry, quien brindó actuaciones memorables contra conjuntos con programas gigantes, derrotando a Gonzaga, Georgetown, Wisconsin y quedando a una sola cesta de vencer a Kansas en los Elite Eight. Todos sabían que podía lanzar, pero además de eso, Curry borró las dudas sobre sus habilidades para controlar la pelota, las suficientes para ser la séptima elección del Draft.

Derrick Rose, Bulls, 2008. Él y Chris Douglas-Roberts llevaron a Memphis al partido por el título y sufrieron el dolor de ver a Mario Chalmers igualar un partido que al final ganaría Kansas en el tiempo extra. Pero lo realmente malo para Memphis llegaría más tarde cuando se habló del sospechoso resultado del SAT de Rose. Eso no fue problema alguno para él, quien se convirtió en la primera elección del Draft y es el máximo favorito para ganar el premio MVP esta temporada. Se escapó de la NCAA tan fácil con lo hace de una doble marca.

Russell Westbrook, Thunder y Kevin Love, Wolves, 2008. Un jugador de segundo año y otro tercero guiaron a UCLA hasta el Final Four y luego terminaron como la cuarta y quinta elección del Draft del 2008. No obstante, sólo uno de ellos sigue acostumbrado a las victorias.

Joe Alexander, Bucks, 2008. Un hombre que apenas y estaba en el radar de la NBA anotó 22 puntos y logró 11 rebotes para derrotar a Duke en el torneo y ayudar a que West Virginia clasificara al Sweet 16. Fue la octava elección del Draft y se ganó un par de millones como miembro de los Bucks y los Hornets antes de ser enviado a la D-League. Este es un gran país, ¿cierto?

Mike Conley, Grizzlies, 2007. Ayudó el hecho de jugar junto a Greg Oden, o al menos así fue durante un año en su escuela y otro más en Ohio State. Conley saltó lo suficientemente alto en el Draft (fue la cuarta elección) para que su padre, Olympian Mike Sr., se pusiera celoso.

Jeff Green, Celtics, 2007. Metió cestas ganadoras contra Vanderbilt y el primer sembrado, North Carolina, como miembro de los Hoyas, pero nunca vimos ese lado de Green en Oklahoma City antes de ser intercambiado a Boston.

Tyrus Thomas, Bobcats, 2006. Hizo muchas clavadas y los suficientes tapones para ser buena figura en el torneo y también ayudó a que LSU derrotara a Duke, la siembra uno, y a Texas, la siembra dos, en su camino al Final Four. Ese ruido fue suficiente para que Thomas dejara la universidad después de un año; los Bulls lo tomaron como la cuarta elección. La verdad es que él no era más que un simple atleta en ese entonces y sigue siendo solamente un atleta ahora.

Patrick O'Bryant, Warriors, 2006. Oigan, cuando uno lleva al equipo de Bradley hasta el Sweet 16 con más de 2,12 metros de estatura, seguramente alguien se va a enamorar ciegamente y te escogerá como novena elección del Draft. En retrospectiva, muchos equipos de la NBA están felices porque hayan sido los Warriors y no ellos quienes lo eligieron.

Marvin Williams, Hawks, 2005. Para ser alguien que nunca fue titular en North Carolina, Williams se convirtió rápidamente en una leyenda y fue muy buscado por los ojeadores de la NBA, quienes creían que su potencial fue menospreciado por los Tar Heels que salieron campeones. Los Hawks lo tomaron como la segunda elección del Draft, por delante de Chris Paul y Deron Williams, y aún siguen pagando el precio de eso en el lugar de guardia armador. Entre tanto, Marvin Williams nunca ha liderado un equipo de gran categoría.

Luol Deng, Bulls, 2004. Luego de llevar a Duke hasta el Final Four como jugador de tercer año, él fue la séptima elección del Draft. Que alguien llame a Jalen Rose y le pregunta lo que piensa sobre eso.

Carmelo Anthony, Knicks y Dwyane Wade, Heat, 2003. Estos futuros compañeros del Dream Team primero ocuparon el mismo espacio en el Final Four, con Melo ganando el título de la NCAA con Syracuse y con Wade ganando varios admiradores con Marquette. Y aún así, ninguno fue lo suficientemente bueno, según la opinión de los Pistons, para ser elegido por delante de Darko Milicic.