El crecimiento y la madurez de los Thunder se evidenciaron con el triunfo en el Juego 5
Luego del desayuno al tratar de ponerse la chaqueta del año pasado uno se da cuenta que las mangas apenas llegan más abajo de los codos.
Quizás fue el definitivo triple de James Harden cuando restaban 28,8 segundos para el final del partido. O que esa intensa, disciplinada y acosadora defensiva resultara en un desesperado lanzamiento de más de 25 pies de Manu Ginóbili en el otro lado de la cancha. O una de las tres faltas que recibió Nick Collison. O uno de los disparos de seda de Durant.
Crecimiento.
Haber visto a los Thunder en los momentos cruciales del Juego 5 fue como haber mirado florecer a un cactus en cámara lenta. De un momento a otro nadie notó las espinas.
“Bien, nunca pensamos que deberíamos sentarnos a esperar nuestro turno”, afirmó Durant. “Siempre buscamos salir a la cancha y tomar todo lo que nos dieran”.
Pero la verdad es que todo es un proceso y los Thunder deben subir las escaleras, ascender la cuerda y encontrar el camino para salir del laberinto.
Hace un año ellos estuvieron en las finales de la Conferencia Oeste frente a los Mavericks y se marchitaron. Ahora esa experiencia fue como la de dibujar una raya en la pared para ver cuando medían en ese momento y darse cuenta que esa misma línea ahora apenas les da a los hombros.
“El año pasado en la serie contra Dallas parecía que todos los partidos tendían a escaparse de nuestras manos”, dijo Collison. “No sé las estadísticas, pero sé que tuvimos la ventaja en la mayoría de esos juegos. Allí fue cuando las cosas comenzaron a empeorar, de a poco pero todo se iba poniendo peor. Hemos sido capaces de dejar eso en el pasado y jugar mucho mejor”.
Ellos han crecido.
Se ha visto en una serie en la que el equipo Oklahoma City perdía por 0-2, pero no bajó los brazos, en la que los Thunder desperdiciaron una ventaja de nueve puntos al iniciar el último cuarto y terminaron perdiendo el Juego 1 y en la que luego se encontraron contra las cuerdas tras ir ganando por nueve puntos en la parte final del Juego 5.
"Durante el tiempo fuera, todos nos juntamos y dijimos que no íbamos a permitir que esto volviera a suceder nuevamente”, recordó Russell Westbrook. "Y bueno, todos nos unimos...y eso nos terminó dando el triunfo”.
En el Buckingham Palace, el cambio de guardia se da lugar con una ceremonia solemne y con los soldados vestidos con uniformes rojos y a la hora exacta. En la NBA, el cambio se da cuando un equipo está listo para tomar ventaja de la oportunidad que se presenta y toma a su rival por la garganta.
Todavía falta un partido por jugar, pero este parece ser un momento fundamental para un equipo con pedigrí y con cuatro títulos como Spurs, especialmente cuando el entrenador Gregg Popovich sacó a Danny Green e incluyó a Manu Ginóbili en la alineación titular.
¿Será que el venerado entrenador Popovic de un momento a otro se trasformó en el entrenador Fracaso con este movimiento que se dio con un tinte de pánico? Cambió la rotación de jugadores de la que ha sido la nómina más profunda y efectiva de la NBA y debilitó la suplencia de San Antonio. También pareció haber enviado el mensaje de que el plan usual de los Spurs – el cual le dio la mejor marca de la liga y que le sirvió para tener una racha de 20 triunfos consecutivos – no era lo suficientemente bueno.
¿Qué tan rápido se cambia la guardia en esta caldera blanca de los playoffs? Pensemos que hace una semana San Antonio no había perdido un solo partido en 50 días y ahora nació un nuevo bebé en los últimos siete y que ha mostrado a unos Spurs incapaces de mantener su ritmo y nivel de los Thunder.
Durante gran parte del partido, los Spurs se vieron un paso más lento o un paso en el lugar equivocado en cada disparo. En gran parte de la noche dio la impresión de que la única esperanza para conseguir una victoria en su casa era que Ginóbili se echara al equipo al hombro y encestara todo tipo de lanzamientos.
Cada vez que los Spurs trataban de abrir la puerta, los Thunder la cerraban. Apareció Daequan Cook saliendo desde el banquillo para jugar apenas cuatro minutos en el segundo cuarto, pero encestando tres disparos y anotando ocho puntos en ese tramo.
Cada vez que los Spurs abordaban con una pregunta, los Thunder tenían la respuesta. Justo cuando todos se preparaban para caerle encima con todo al fogoso guardia armador Westbrook por desordenar un poco las cosas en el período final, él apareció y encestó un disparo clave a media distancia a falta de 1 minutos y 36 segundos por jugar y, no me debo olvidar, finalizó con 12 asistencias y 23 puntos.
“Russell sigue dando grandes pasos partido tras partido”, dijo Thabo Sefolosha. “No olviden eso. Él está creciendo y es parte de lo que somos y del lugar donde estamos ahora”.
En términos meteorológicos, los Thunder están en el punto donde los vientos de tormenta tropical están a punto de convertirse en los de un poderoso huracán que amenazan con hacer mucho daño. Durant y Westbrook tienen apenas 23 años, Harden 22 y no hay motivos para pensar que no puedan derrumbar postes y tejas de los techos.
El veterano Derek Fisher recaló en un conjunto de los Lakers que eventualmente terminaría ganando un puñado de campeonatos y él sabe la sensación que hay cuando un equipo pasa de creer a hacer.
“Esperemos que eso sea lo que está sucediendo” afirmó. “Estamos tratando de escribir esa historia y no de ir más allá de lo que esperamos. Pero tenemos grandes expectativas de nosotros mismos”.
“Creo que cuando hay un gran equipo uno debe tener convicción. Lo que hace sentir emociones al final de todo es cuando descubres la manera de ganar, pues es increíble darse cuenta de los problemas, los altibajos y los partidos de que casi pierdes.
“Estamos aprendiendo. Estamos progresando. Estamos dando un paso más cerca de la meta. Si llegamos allí, son noches como éstas las que demuestran que hemos crecido”.
Es tan claro como la raya pintada en la pared.

