Durant dio un discurso de recibimiento del premio MVP para recordar toda su vida

OKLAHOMA CITY - No se trataba de la conferencia de prensa estándar para agradecer la entrega de un premio, el cual se suele celebrar en un espacio de encuentro estéril dentro de la casa de campo del jugador y donde recibe a los medios de comunicación frente a sus amigos y familiares.

Acá había música a todo volumen-, como una celebración cívica carnavalesca a la que asistieron el alcalde de la ciudad y el gobernador del estado; un tipo de coronación en la que un millar de miembros de esta comunidad unida se sentía obligado a observar al aire libre en las pantallas de vídeo en un estacionamiento del centro de formación inicial del equipo en la mitad de una tarde de una martes inusualmente cálido. Una pancarta gigante cubrió el lado del edificio, con una foto de Durant rodeado de niños y con letras grandes y gruesas en el que se leía: "MVP de Oklahoma".

Llegaron en decenas porque por aquí, Kevin Durant , el Jugador Más Valioso Kia 2013-14, es uno de los suyos.

Y lo mejor de todo es que Durant se considera uno de ellos. Pronunció un discurso de aceptación apasionado y para el recordar el resto de la historia: reflexivo, sincero, genuino. No utilizó tarjetas de notas, habló desde el corazón a través de una mezcla de sonrisas, estornudos y lágrimas.

"No sé por qué estoy llorando tanto", dijo Durant en la mitad de su discurso de 30 minutos de duración.

Vestido con un traje azul y zapatos negros con suela blanca y unas gafas de su estilo, Durant, de 25 años de edad, expresó apasionadamente por qué se siente parte de la comunidad de la ciudad de Oklahoma, profesó su amor y aprecio por su madre y se dirigió a cada uno de sus compañeros de equipo, todos quienes estaban sentados a su izquierda en el escenario grande, con anécdotas detalladas de agradecimiento.

Después de ser presentado como el Jugador Más Valioso, mostraron un video en una pantalla de cine detrás del escenario. Este mostraba oficiales, maestros, niños, trabajadores del estadio y gente de la policía alabando la decencia de Durant, e incluso a veces sus progresos en el baloncesto. Mostró a un Durant activo en la comunidad, siendo lo más prominente de esta parte su desconsolado paseo por la devastación que dejó los tornados de la primavera pasada y el cual arrasó la ciudad de Moore. Durant donó $ 1 millón de dólares al fondo de ayuda a esta catástrofe y se hizo un verdadero calendario de esfuerzos para ayudar.

Pero, ¿por qué?

"Bueno, como dijeron en el video, hay muchas cosas que tratan de hacernos caer aquí en Oklahoma, desde los desastres naturales hasta el atentado de Oklahoma City", dijo Durant. "Hay muchas cosas que tratan de hacernos caer y siento que al estar aquí nosotros como el Thunder, tratamos de brindar una la luz brillante y algo de vida a la gente. Y tener algo como esto representa lo que somos. Nos caemos, nos caemos, nos levantamos. Nos caemos, nos levantamos. Podemos terminar segundos, pero nosotros seguiremos luchando hasta que terminemos primero.

"Eso dice mucho sobre esta ciudad: el lugar perfecto para mí. Y me gusta ...".

Tuvo que parar ahí. Los aplausos superaron la cavernosa sala que servía como gimnasio de práctica del equipo cuando llegó de Seattle en 2008. Continuó.

"Me gusta ser parte de algo como esto, sabiendo que cuando llegamos al estadio, nos van a amar sin importar qué suceda – Como perder por 25 puntos en los playoffs ...".

La risa estalló cuando Durant hizo referencia a la derrota en casa el pasado lunes ante los Clippers en el Juego 1 de su serie de segunda ronda.

"... O ganar un Juego 7 en nuestro estadio - ellos van a sentir siempre lo mismo por nosotros. Uno no debe dar esto por sentado, ya que la hierba no es siempre más verde en otro lado y hay que aprender a apreciar a estas maravillosas personas aquí".

Esos comentarios, por supuesto, se recordarán en dos veranos a partir de ahora, cuando el contrato de Durant está en vilo y se convierta en un agente libre sin restricciones por primera vez en su carrera. El premio de MVP es dulce, pero también puede ser cruel. Durant y los Thunder apenas se escaparon de una durísima serie de primera ronda con los fornidos Grizzlies.

Y si no pueden superar a los Clippers, un equipo que logró 57 victorias y que está construido con los estelares Chris Paul y Blake Griffin y un excelente grupo reparto que les rodea, la temporada de Durant será considerada un fracaso. Él será criticado por no llevar al equipo de nuevo a las Finales. Su relación con su co-estrella Russell Westbrook relación será de nuevo a analizada hasta el mínimo detalle y el entrenador del equipo, Scott Brooks, será despedido varias veces por los medios de comunicación.

Pero en este mismo momento, lo único que podemos hacer es juzgar a Durant por sus acciones y sus palabras, que sólo los más cínicos pueden argumentar que no son auténticas o sinceras.

"Una de las cosas de las que estoy orgulloso en lo que respecta los jugadores, entrenadores y el personal del equipo es que yo tengo la suerte de trabajar con personas que dicen lo que siente", afirmó el gerente general del Thuder, Sam Presti. "Estos chicos realmente se preocupan por los demás, son auténticos en ese sentido. Creo que es un signo de fuerza y liderazgo por parte de Kevin el haber sido capaz de compartir sus emociones en la sociedad actual, donde a veces eso no se mira con la fuerza que debe ser. Pero no me sorprende porque es una persona auténtica y cuando uno pasa por los altibajos que vivimos como organización, todo el mundo lleva las mismas cicatrices y creo que eso acerca más a las personas".

Por nombre, Durant señaló a sus compañeros de equipo, los miró y les dio las gracias a cada uno por algo diferente que hacen que, según dijo, lo hacen mejor jugador. Empezó con los veteranos y luego agradeció a los chicos jóvenes. Sólo le faltaba un jugador.

"Yo sé que ustedes piensan que me olvidé de Russ", dijo Durant, lo cual produjo más risas de la multitud. "Pero podría hablar toda la noche sobre Russell. Un tipo emocional, que se pasaría a través de una pared por mí, algo que no dan por sentado en esos días en los que simplemente quieren controlarte y decirte que te que salgas de la cancha. Pero sé que hay días que deseas hacer lo mismo conmigo. Te quiero, hombre, Te quiero.

"Mucha gente hizo críticas injustas en ti como jugador y yo fui el primero en apoyarte en medio de todo. Solo sigue siendo la persona que eres. Todo el mundo te quiere aquí, yo te quiero".

Miró de nuevo a todo su equipo: "Sé que tenemos una meta más grande en mente, tenemos un partido muy duro mañana, pero significa mucho para mí que ustedes están aquí celebrando conmigo".

También estaba allí para celebrar la madre de Durant, Wanda Pratt, quien estaba sentada en la parte delantera. Durant entregó el momento más emotivo de su discurso, uno que tenía mucho peso porqué nos hizo saber las razones por las que es una humilde superestrella, también por qué se mete de lleno en la comunidad de la ciudad de Oklahoma y, al parecer, uno de los pocos atletas que parece estar comprometido a permanecer donde está.

"Y por último, mi mamá", dijo Durant mientras se sorbía los mocos y su voz se quebraba.

"No creo que sepas lo que hiciste. Tuviste a mi hermano cuando tenía 18 años de edad. Tres años más tarde salí yo. Las cosas parecían estar en contra de nosotros; madre soltera con dos niños y cuando apenas tenías 21 años de edad. Todo el mundo nos dijo que no íbamos a estar aquí. Hemos pasado de un apartamento a otro por nosotros mismos. Uno de los mejores recuerdos que tengo es cuando nos mudamos a nuestra primera vivienda, sin cama, sin muebles y nos sentamos en la sala y nos abrazamos porque pensamos en lo que lo habíamos conseguido.

"Cuando algo bueno le sucede a uno yo no sé ustedes, pero tiendo a mirar hacia atrás y ver qué fue lo que me puso aquí", continúo Durant , hablando directamente a su mamá. "Y tú me despertabas a medianoche en el verano, haciéndome correr por la colina, obligándome a hacer flexiones de brazos, gritándome desde fuera de la cancha en mis partidos a los 8 o 9 años de edad. No debíamos estar aquí. Pero tú nos hiciste creer que sí, nos mantuviste fuera de la calle, pusiste la ropa en nuestra espalda y la comida en la mesa. Cuando no comías, te aseguraste de que hubiéramos comido.