Dallas finalmente corrigió sus errores

Los dioses no sufren de sinusitis. No explotan en fiebre. Y de seguro que no se rompen los tendones de un dedo medular.

Bien, entonces Dirk Nowitzki no es una deidad. Pero los humanos tampoco hacen esto. No muchos de ellos, al menos. ¿Y qué pasa con aquellos que lo hacen? Sus nombres tienden a perdurar.

Y cuando Nowitzki superó Udonis Haslem, el gran defensor de los Heat, en el costado derecho de la línea y metió una bandeja para hacer la ventaja de los Mavericks inalcanzable – todo con una sola mano funcionando y con un sistema inmune dañado– sumando otra línea más a una historia que rápidamente se está convirtiendo en una leyenda.

Mientras que Dirk y los Mavericks ahora se colocan a dos victorias de su primer título en la NBA, la Leyenda de Dirk Nowitzki está casi completa..
NBAE/Getty Images
“Ese muchacho es un enfermo jugador de 2,13 metros”, dijo DeShawn Stevenson acerca de Dirk al final del partido. “No creo que nadie pueda defenderlo de la manera que está jugando ahora”.

Cuando señaló que Dirk también era un jugador enfermo de más de 2,10 metros– muy enfermo– fue apenas apropiado. Porque en los partidos de los playoffs de la NBA donde ya ha le ha dado al mundo suficientes grandes momentos durante una década llena de postemporadas, él tuvo su Partido Enfermizo.

En este punto, él ha construido el estatus de leyenda por lo hecho solamente en estos playoffs. La mayoría de los grandes nombres, los inmortales, tienen varias largas campañas en la postemporada para crear su legado. Dirk tiene esta temporada y la del 2006.

Pero echen un vistazo a esta lista: Hizo el Tiro Ganador, hace apenas cinco noches en Miami. Tuvo el choque de más 40 puntos y tiros increíbles. Ha jugado lesionado, lidiando con un dedo estropeado. Y tuvo la Obra Maestra, cuando anotó 48 puntos y acertó sus 24 tiros libres frente a los Thunder. Magic Johnson tuvo esa Obra Maestra cuando tenía 20 años, marcando 42 puntos ante Philladelphia en 1980. Larry Bird la tuvo con su triple-doble contra los Rockets en 1986. Michael Jordan tuvo una decena de partidos como esos durante su carrera. Nowitzki la tuvo a sus 32 años.

Y mientras que Dirk y los Mavericks ahora se colocan a dos victorias de su primer título en la NBA, la Leyenda de Dirk Nowitzki está casi completa. Un jugador que hace rato era considerado como uno incapaz de echarse su equipo al hombro hasta este punto ha estado recuperando rápidamente su reputación por el tiempo que ha perdido. Y el martes en la noche, tras ganar el partido con más de 38 grados de fiebre, el hombre que alguna vez fue considerado como muy suave, estaba siendo comparado con los Más Grandes de Todos los Tiempos.

“Uyyy, un Jordanismo”, dijo Jason Terry cuando alguien habló sobre la similitud entre la actuación de Nowitzki y la de Michael Jordan en los playoffs de 1997. “No diría que fue igual que esa, pero haber acertado ese tiro en el tramo final del encuentro fue clave. Fue una situación similar a la del tercer partido. La misma que el segundo. Aislado en el uno contra uno, en la línea de tiro libre, atacó el aro y encestó la pelota. Lo hizo en un momento gigante”.

“Nunca pensé acerca de la actuación de MJ”, afirmó Nowitzki. “Simplemente estaba mirando mis [estadísticas]”.

Bueno, quizás este no fue igual al partido en el que Jordan apenas y se pudo levantar de la cama para salir de su cuarto y así poder anotar 38 puntos contra los Jazz en el quinto partido en las finales de 1997.

Pero seguro que fue especial. Y fue más que eso debido al hecho de que Nowitzki lo hizo frente al equipo más rápido de la NBA, pero se las arregló para ganar un partido en el que acertó 6 de sus 19 tiros de campo y dejó hablando a la gente, una vez más, por lo dominante que es.

“No noté nada distinto en él”, afirmó Erik Spoelstra, el entrenador de los Heat. “Cada vez que lanza el balón, uno contiene su respiración. Siempre pareciera que fuera entrar, incluso con nuestra defensa enfrente. Eso se ha visto y se comprobado”.

¿Qué tan mal estaba? Nowitzki minimizó lo sucedido, diciendo que estaba “un poco resfriado.” Algo que no tiende a suceder cuando uno se despierta y tiene 38,5 grados de fiebre y debe permanecer sentado en el calentamiento previo al juego.

“El esfuerzo [que] le costó, solamente para entrar a la cancha [fue increíble]”, afirmó Tyson Chandler, pívot de los Mavs. “Una persona promedio tiene días en los que amanece enfermo, en los que tiene 38 grados de fiebre y solamente salir de la cama es muy duro. Este hombre está enfrentando a los mejores atletas del mundo y entró caminando a la cancha, a pesar de vivir una noche terrible, arriesgándose a recibir críticas por no meter sus lanzamientos y no estar listo para asumir el desafío”.

En los primeros dos minutos, nadie podía decir que estaba enfermo. Nowitzki salió encendido, encestando sus primeros tres disparos sin siquiera tocar el aro.

Pero luego perdió su ritmo, finalizando la primera mitad errando 6 de sus 7 lanzamientos, mientras que los Heat retomaban el control del encuentro y su cuerpo le fallaba. El entrenador de los Mavericks, Rick Carlisle, conociendo que cada minuto que pasaba en la cancha le absorbía cada vez más energía de su estrella, empezó a buscar como darle un respiro a Nowitzki.

“Hay algunas similitudes”, dijo Carlisle acerca del partido que había hecho Jordan en 1997. “Pero si tienes a un hombre de 2,10 o 2,13 metros, eso te va a costar más cuanod estás enfermo. Dirk hizo un gran trabajo. Al verlo todos podían ver el trabajo que estaba haciendo”.

“Realmente no pude tener una noche buena para descansar”, señaló Nowitzki. “Estaba un poco resfriado, pero pude superarlo”.

Dirk no se sentía mucho mejor en la segunda mitad, pues acertó apenas 2 de sus 9 tiros de campo.

Pero acá es donde dio otro gran paso a la inmortalidad, encontrando lo que fuera que le quedara de energía.

“Hizo todo lo que pudo”, afirmó Carlisle.

Consciente de que estaba teniendo problemas con sus lanzamientos, Nowitzki puso su adolorido cuerpo de pie y repetidamente atacó el aro, forzando a los Heat a que le hicieran faltas. Dirk no pudo anotar de la manera fácil o de la difícil el martes en la noche pero sí pudo, como siempre, anotar de la manera automática. El alemán no anotó un tiro libre en la primera mitad. Metió diez en la segunda. Y acertó nueve de ellos.

Entre tanto, él estuvo como una fiera bajo los tableros– algo que usualmente es su fortaleza. Frente a un equipo de los Heat que tomó nueve rebotes ofensivos en la primera mitad, Nowitzki atrapó 11 rebotes. Cada uno más importante que el último, mientras que ambos equipos lanzaban menos del 33 por ciento en el tramo final.

El último rebote llegó cuando Dwyane Wade falló un tiro libre que hubiera igualado el choque a 82 puntos. La pelota rebotó a la derecha del aro y eludió las puntas de los dedos de Haslem, pues Dirk se elevó por encima de UD.

A falta de 25 segundos, con los Mavs arriba 82-81 y necesitando una cesta desesperadamente, Carlisle pidió un tiempo fuera.

Y el resto es historia.

En el segundo partido, Spoelstra fue criticado por dejar a Chris Bosh, delantero de los Heat, defendiendo a Nowitzki, quien lo superó para marcar el tiro ganador. Entonces, luego de que Spoelstra decidiera colocar Haslem en el uno contra uno ante el alemán en el cierre del tercer encuentro y Dirk fallara su tiro en el último choque, el entrenador de los se mantuvo con ese enfrentamiento.

Nadie dudaba que el balón iría a manos de Dirk, según dijo Jason Kidd.

“Sabemos que le encanta esa etapa del partido”, dijo Kidd. “Creemos que él va a tomar el tiro final del partido, sin importar las circunstancias”.

Esta vez, Nowitzki tomó el balón, tomó un respiro y resolvió la situación. Haslem estaba cubriendo a Nowitzki del lado izquierdo, cortándole ese ángulo por completo. Entonces, Dirk se fue a la derecha. Habiendo superado por un paso al mejor defensor en el poste bajo de los Heat, él elevó su mano derecha y lanzó la pelota hacia el aro.

“Iba a esperar que se terminara el tiempo”, dijo Nowitzk. “Pero vi que tenía un pequeño espacio. Y me metí por allí”.

Segundos después, los Mavericks habían igualado la serie 2-2.

“Es uno de los mejores de la historia”, dijo Carlisle. “Quiere el balón y la responsabilidad de ganar o perder el partido. Entonces estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para colocarlo en esas situaciones… Somos un equipo que debe encontrar maneras de ganar y, generalmente, queremos darle el balón a Dirk las veces que podamos”.

“Estas son las finales”, dijo Nowitzki. “Uno debe dejarlo todo allí afuera. … Uno debe salir, competir y tratar de hacer lo mejor por tu equipo. Y eso fue lo que hice”.