Con el respaldo de Randolph, los Grizzlies no siguen siendo una Cinderela

No hubo abrazos y celebraciones. No hubo pequeños pasos de baile en el medio de la cancha.

Solamente negocios.

No hubo lluvia de confeti cayendo de las vigas del techo. No hubo música retumbando en los parlantes de sonido.

Solamente negocios.

No estuvo el dueño del equipo en el vestuario saludando a los jugadores del equipo y recibiendo reverencias. Nadie recibió costosas cestas llenas de vinos, quesos y chocolates. Solamente negocios.

Fue otro día más en el trabajo cuando los Grizzlies hicieron sonar el reloj y vencieron a los Thunder por 114-101.

Los Grizzlies podrían ser trabajadores en una mina de carbón con sus hachas, bajando con sus carretillas llenas, hombres que laburan a diario alzando sacos de concreto en obra en plena construcción. "Es la manera en la que jugamos", afirmó Zach Randolph.

"Es lo que somos", dijo Mike Conley.

Los Grizzlies no siguen siendo la octava siembra y no se conformaron por estar en ese lugar. Ahora son una siembra peligrosa, capaces de hacer actuaciones que dejan a todos sin palabras.

Los Grizzlies superaron esa etapa en la que uno quiere felicitar a su cachorro y darle una recompense por hacer un nuevo truco. Ahora son maduros y podrían hasta quitarte una pierna.

Eso fue lo que le sucedió a los Thunder, quienes, solamente para dejarlo registrado, estuvieron una sola vez por delante en el partido, cuando el marcador estaba 2-0. Luego los Grizzlies fueron los que mandaron en el partido.

Volvieron a dejar a todo el mundo sorprendidos porque Memphis ha tomado otra ventaja de 1-0 al inicio de una serie en los playoffs.

"Es la naturaleza de nuestra sociedad", destacó Lionel Hollins, entrenador de los Grizzlies. "Solamente conocen a la gente luego de hacer algo importante. Ellos no van buscando gente y diciendo que van a hacer algo a menos de que lo hayan hecho. Es grandioso ver que nuestros muchachos sean reconocidos por el duro trabajo que han realizado.

"No nos importa lo que la gente diga o piense de nosotros. El hecho de ser la octava siembra no significa nada. Quiero decir, por ejemplo, que el año pasado la octava siembra (Oklahoma City) ganó 50 partidos. No hubiera sido una sorpresa si hubieran vencido a la primera siembra. Pienso que simplemente los equipos deben salir a jugar baloncesto".

Así como cualquier octava siembra se aferra a la vida en los playoffs, de esa forma es que los Grizzlies han sido exitosos – jugando a su estilo y con una gran actitud, la cual es ir de frente.

Ellos mandan el balón al poste bajo para que Randolph y Marc Gasol inicien el juego de adentro hacia afuera y dejar que Conley, Tony Allen, Sam Young, Shane Battier, O.J. Mayo y Darrell Arthur ataquen el aro. Ellos van por los rebotes como si buscaran lingotes de oro y convirtieron 11 rebotes ofensivos en la segunda mitad en 22 puntos ante los Thinder.

Hasta que Randolph (34 puntos y 10 rebotes) se canse o alguien le lance un dardo tranquilizador, quizás sea una fantasía pensar que él puede ser defendido. Z-Bo se ha vuelto indefinible porque puede mover el balón bajo el aro y puede lanzar de larga distancia porque tiene un toque tan suave como las alas de una mariposa.

Kevin Durant dijo que Randolph era imposible de detener y lo llamó el mejor delantero de poder en la liga.

"Estoy de acuerdo con eso. Gracias, K.D.", dijo un radiante Z-Bo.

Pero los Grizzlies no solamente cabalgan ahora por talento de un jugador virtuoso. Están pasando y moviendo el balón en todo se esquema ofensivo y persiguiendo a todo lo que se mueva en la defensiva.

Durant, el líder anotador de la liga, pudo haber finalizado con 33 puntos, pero el próximo tiro sin marca que haga será el primero en esta serie. Es la misma estrategia que utilizaron los Grizzlies en lo primera ronda cuando taponaron el lanzamiento exterior de San Antonio, el mejor de la liga.

Westbrook pudo sumar 29 puntos, ocho rebotes y seis asistencias. Pero cometió siete de las 18 pérdidas de balón de un equipo que pudo ver como los Grizzlies siempre van buscando y hostigando a cada jugador que vaya a disparar.

Hace dos semanas en San Antonio, un triple fantástico de Shane Battier a falta de 23,9 segundos en el reloj bastó para sorprender a los Spurs. Esta vez lo hicieron de forma más lenta con los Thunder, abriendo una ventaja de cinco puntos en el primer cuarto, de 13 en el segundo y de 17 comienzo de cuarto final.

"Este es nuestro estilo, nuestro juego", afirmó un vigoroso Allen. "No hay nada nuevo en lo que hemos venido haciendo".

Todos los "primeros" asuntos quedaron atrás—primer triunfo en los playoffs, primera victoria con su estadio lleno en los playoffs, primera serie ganada en los playoffs. Y el domingo sumaron una nueva proeza para la franquicia—primer triunfo en los playoffs en un choque emitido por la televisión nacional y, como coincidencia, su viejo entrenador, Hubie Brown, estaba allí comentando el juego.

"Es muy bueno", dijo Battier. "Es muy bueno lograr nuevas metas, pero el reto es seguir mejorando. De eso se tratan los coques de los playoffs en el baloncesto.

"En cada partido de la serie ante los Spurs fuimos mejorando y no será diferente en la segunda ronda. Uno debe entender quienes son los Thunder, crecer como equipo y luego ir mejorando con el paso de cada cuarto".

Cada vez que los Thunder hicieron una racha para acercarse en el marcador, los Grizzlies se recuperaban y ampliaban su ventaja. Incluso cuando el entrenador Scott Brooks puso una alineación pequeña y con el legendario público aumentado su ruido en el OKC Arena, los Grizzlies nunca dejaron que su ventaja se acortara a menos de siete puntos.

"Somos un equipo que la nación no ha podido ver, pero somos muy buenos", afirmó Randolph. "Nosotros creemos. Definitivamente nosotros creemos. Nuestro nivel de confianza es muy alto. Le he dicho a mis compañeros que podemos jugar contra cualquiera".

Esta ya no es la historia de la Cinderela.

"Estamos cansados de hacer historia con logros pequeños", dijo Conley. "Nos estamos divirtiendo".

Ahora solamente se trata de hacer su negocio.