Chicago se convirtió en un oasis para los equipos visitantes

Lo único que necesitan los Lakers de Los Ángeles para detener su mala racha es ir a jugar un partido al United Center. Si los Timberwolves quieren recuparase y estar saludables, es major que hagan un giro y visiten a los Chicago Bulls en la calle W. Madison St. Los seguidores de en Sacramento podrían incluso ser capaces de salvar a los Kings si pueden dirigir a sus héroes a través de las aguas limpias de las duchas del vestuario de los visitantes del UC.

Hay una famosa estatua de Michael Jordan en la parte este del United Center, pero por estos días la chica grande del puerto de New York podría ser una mejor opción. La gente cansada de la NBA, sus pobres y sus masas apiñadas, todos se han refugiado allí últimamente.

Los Phoenix Suns tenían el anhelo de respirar el sábado, pues arrastraban una racha de 12 derrotas consecutivas cuando fueron a Chicago en lo que sería su cuarto partido fuera de casa en cinco noches. ¿Qué pasó? Que fue un gran respiro para Alvin Gentry y sus muchachos tras una refrescante victoria 97-81.

El 31de diciembre, el Padre Tiempo le pegó una palmada al Bebé de Año Nuevo luego de ver como Chicago perdía 91-81 ante los Charlotte Bobcats, con lo cual estos pusieron fin a una racha de 18 derrotas consecutivas para la escuadra de Jordan, la ex súper estrella de los Bulls.

También se dio el apestoso partido de Navidad frente a Houston en el que los Rockets vapulearon a los Bulls por 23 puntos. Dos derrotas en casa contra Milwaukee, rival de su división, en los que los Chicago dejaron escapar ventajas de 27 y 15 puntos, respectivamente. Y un horrible juego contra New Orleans a comienzos de noviembre que parecía marcar la pauta, pues perdieron ante unos Hornets sin Eric Gordon y Anthony Davis.

Los Bulls tienen marca de 10-10 en el United Center esta temporada, comparado con su registro de 10-5 como visitantes. Están lanzando peor y anotando menos puntos en su propio estadio que otros equipos. Nada de esto tiene algún parecido con el registro de Chicago en Chicago establecido con el entrenador Tom Thibodeau en sus dos primeras temporadas, que fue de 62-12 y con el que lograron ser la primera siembra del Este en las temporadas 2010-11 y 2011-12.

“No fue una mala noche cualquiera y ese es el problema”, dijo el pívot de los Bulls Joakim Noah tras la derrota contra los Suns, la cual opacó el gran triunfo de Chicago en New York la noche anterior. “Tenemos marca de 10-10 en casa y eso no es muy bueno. Es un registro apenas aceptable. Obviamente hay un problema si salimos a jugar como visitantes y derrotamos a varios de los mejores equipos y luego regresamos a casa y jugamos contra conjuntos menos fuertes y no podemos siquiera competir. Debemos arreglar esto y afortunadamente es algo que definitivamente podemos solucionar.

Esa sensación de temor se sintió en la gradas antes del partido del sábado en el United Center, que de que los jugaran al nivel de sus rivales. Y por ende, si hacen eso con frecuencia se podrán convertir en uno de esos equipos débiles.

Thibodeau sonaba como si hubiera llegado al punto máximo con su rebaño de los Bulls, pues estuvo dando círculos por O’Hare durante una hora y luego llevándolos a un hotel de la Ciudad de los Vientos el domingo en la noche para preparar su choque del lunes en la noche contra Atlanta. Como pequeña consolación le informamos que el resto de la División Central tiene marca de 25-50 como visitantes, mientras que ellos están en más 5.

“Tengo que mirar detenidamente todo”, afirmó Thibodeau. “No creo que se algo de la nómina titular o de los suplentes. No creo que sea eso. Es algo de todo el equipo”.

Un común denominador – y el lugar donde más sienten la ausencia de Rose– ha sido su falta de eficacia ofensiva. Los Bulls acertaron el 36,4 por ciento de sus tiros contra Phoenix, siendo la séptima vez en sus 10 derrotas en casa en as que acertaron menos del 41,7 por ciento de sus disparos de campo. Hay pocas cestas fáciles en Chicago por estos días.

Sus problemas también se están agravando por desbordarse en vez de mirar todo con mayor profundidad. En la segunda mitad el sábado, una posible recuperación quedó en un segundo plano debido a cuatros faltas técnicas de los Bulls (Carlos Boozer, Luol Deng, Nate Robinson y Thibodeau).

Esto dijo Noah: “Nos quejamos demasiado. Cuando las cosas no salen como queremos, tenemos que encontrar la manera de mantenernos juntos y no actuar como si fuera le fin del mundo. Eso es muy negativo”.

Teniendo en cuenta el estado de ánimo después del partido, Thibodeau tenía un apunte muy bueno que decir sobre el equipo que él espera. “Te dicen que vas a jugar a media noche en el techo, por eso hay que tener chicos que dicen: ‘Vamos a conseguir las escaleras’”.

Sin embargo, una prueba más grande llegará cuando estén arriba en el techo y alguien les quite las escaleras. Eso es lo que se siente últimamente en el United Center.