Armado con un anillo, Cuban salió de su caparazón

En el momento de la verdad, cuando finalmente había conseguido su objetivo tras 11 años al frente de los Dallas Mavericks, el dueño del equipo famoso por ser un hablador no se mostró atrevido, sino como un hombre con clase.

Mark Cuban ganó el trofeo Larry O'Brien, pero no fue él quien lo recibió de manos del comisionado David Stern. Le dejó ese honor al dueño original de la franquicia, Donald Carter. No hay nada que Cuban haya dicho en el pasado – y ha dicho bastantes cosas, lo cual lo demuestra los millones que ha pagado por sus multas – que hable más fuerte de él en la noche más gloriosa en la historia de los Mavericks.

"Mark lo quería hacer de esta manera", dijo Carter, quien estaba claramente emocionado y que pagó 10 millones de dólares para comprar esa franquicia en expansión en 1980. "Quería que el trofeo fuera pasando en la manos como el progreso que ha tenido el club. Nosotros comenzamos y él lo llevó a la meta final. Y con mucha clase".

Su silencio tuvo más que ver por lo cansado que estaba de los medios que por alguna otra razón. .
NBAE/Getty Images
Mientras que la celebración tras finalizar el sexto partido de las finales se desataba a su alrededor, Cuban tenía sus manos llenas. En un brazo estaba Jake, en el otro Alyssa y en su espalda Alexis. Esos son sus hijos. Luego se abrazó estrechamente con su otra familia, es decir, sus jugadores y entrenadores, un montón de luchadores que derrotaron al equipo de las tres estrellas.

Y luego, aún con el sudor que causaron los nervios en su camiseta, finalmente llegó para que Cuban pudiera hablar en público. De manera poco usual, él había estado silencioso desde finales de abril, algo que se impuso a sí mismo y que finalmente iba a finalizar.

La primera palabra que se le escuchó fue: "¡Sí!"

Sí. Obviamente.

Su silencio tuvo más que ver por lo cansado que estaba de los medios que por alguna otra razón. No quería volver a tener otra pelea verbal con Phil Jackson en la segunda ronda cuando Dallas enfrentó a los Lakers. Luego, en las finales del Oeste, prefirió no hablar por no haber votado a favor de la mudanza de los Sonics a Oklahoma City. Y, finalmente, no compartió las razones que lo motivaron a ser un gran crítico de Miami.

"No tenía sentido decir algo", afirmó Cuban. "Y luego me di cuenta que entre más calmado estaba, el equipo ganaba más".

Y entonces el hombre que disfrutaba el hecho de dar y recibir críticas y también por convertirse en una celebridad por ser el dueño de equipo de baloncesto decidió callarse. Sin embargo, emocionalmente se vio totalmente descompuesto durante los minutos finales del partido que dio por finalizada la serie.

"Cuando jugamos contra Miami hace cinco años, recuerdo que pensaba que íbamos a barrerlos", señaló. "Y de un momento para otro todo se fue al infierno. Entonces esta vez me repetía constantemente que no debía emocionarme. Luego dije, bueno. Tengo que encontrar al señor Carter. Él fue quien construyó todo esto". En realidad, aunque Carter creó a los Mavericks, este equipo lo parió Cuban. No lo duden. No ha sido el negocio más lucrativo que ha tenido, pero, de alguna manera, quizás haya sido el más satisfactorio. Antes de que Cuban le comprara el club a Ross Perot Jr. (quien se lo compró a Carter) la franquicia era un complete desorden. Los Mavericks pasaron 10 años seguidos sin clasificar a los playoffs y 12 sin ganar un choque en la postemporada. Ocho años antes de que Cuban los comprara, los Mavs ganaron solamente 11 partidos y la campaña siguiente apenas 13. Ha sido uno de las peores rachas en la historia de la NBA.

Cuban le inyectó algo de estilo y dinamismo al equipo. Mejoró todo lo que tenían los Mavericks, incluso los vestuarios, y se embarcó solo en una cruzada para promover a la franquicia. Funcionó, porque Cuban se convirtió en un pararrayos, ganando fama y críticas pos sus ataques a los árbitros y, durante ese proceso le dio aire a un equipo que tenían un respirador artificial.

"Estoy muy agradecido por saber que el equipo haya caído en manos de Mark", destacó Carter. "Tiene todo lo que yo hubiera deseado de un dueño de equipo. Mark llegó con mucho amor a este deporte. Es el único hombre que ama más al baloncesto que a su esposa".

Ganar un campeonato para Dallas y los Mavericks fue una victoria para un millonario con desparpajo que simboliza la nueva generación de de dueños de equipo, pues es un joven (cumplirá 53 años el próximo mes) genio del Internet, distinto a los tradicionales veteranos dueños de equipo en los deportes profesionales. Cuban ruffled a few traditional feathers, and often delighted in doing so, since purchasing the Mavericks in 2000.

Cuban también dio sus críticas a Miami, al punto que llegó a expresar alegría por los tempraneros problemas de los Heat al inicio de la temporada. Y luego dio una última réplica cuando la temporada de los Heat terminó a manos de los Mavericks.

"No me pueden importar menos los Heat", dijo feliz por el triunfo. "Ese es su problema".

Una de las primeras contrataciones de Cuban fue Donnie Nelson, quien eligió en el draft a Dirk Nowitzki y desde ese momento la franquicia dio por finalizados sus días de horror. Los Mavericks perdieron de manera desgarradora la serie de campeonato contra Miami en el 2006, pero no serían detenidos esta vez.

"Tenemos un grupo que se preocupa el uno por el otro y que no es egoísta", dijo Cuban. "Somos un equipo que lo deja todo en la cancha. Quería ganar esto por Dirk, por el señor Carter, por (Jason) Kidd. Ojalá pueda estar en este conjunto por mucho tiempo más. Estos muchachos fueron una parte muy importante del club y quería estar a su lado para experimentar y disfrutar esto".

Cuban añadió: "No hay soluciones rápidas, ni un sencillo cambio de plantilla para poder ganar un campeonato. Si las hubiera, todo el mundo las haría. Fuimos oportunistas y construimos un equipo. Eso fue lo que intentamos.

"Lo que he aprendido en estos 11 años es que uno debe mantenerse concentrado, creer en si mismo y en las decisiones para juzgar. Habíamos estado cerca. Habíamos logrado mucho. Pero es grandioso habre podido supercar todos los obstáculos".

En verdad que sí. Y cuando por fin llegó a lo más alto del podio, Cuban buscó su momento Kodak.

"Abrazar a mis hijos arriba en el podio", dijo, "besar a mi hijo y decirle 'esto pude ser tuyo' y recordar lo duro que fue. Besar a mi esposa. Fue genial."

¿Genial? Esa es una palabra que generalmente está asociada con Cuban. Y ahora debemos sumara otra palabra, wpor la cual Donald Carter estaba tan feliz.

"Mark ha mostrado clase, clase y clase", afirmó el dueño original del equipo. "Ha sido bueno para Dallas y para los Mavericks. Ha sido bueno par el baloncesto".