A los Magic les tenía que ir mejor en la gran negociación por Howard
Noche tras noche, posesión tras posesión, los Magic atacarán todas las esquinas desarrollando la típica jugada de pared y desmarque, pues el jugador principal que recibe y controla la pelota y las futuras elecciones del Draft saldrán a realizar las pantallas altas. Dependiendo como reaccione la defensa, el espacio salarial tendrá la opción de recibir la bola y decidir si lanza o ataca el aro para hacer un rápido pase a la esquina donde un elegante nuevo estadio estará esperando para lanzar el triple.
Lo primero que debemos recordar, mientras que la noticia de un intercambio de cuatro equipos por Dwight Howard, la cual comenzó como un rumor y luego tomó legitimidad, era que la franquicia de Orlando no tenía muchas opciones. El jugador principal de su equipo quería salir como fuera del club. Y gracias a sus pataletas de diva a comienzos de la temporada 2011-12, Howard parecía determinado a volver a hacer lo mismo: peor aun, de una forma inadecuada, poco profesional e, incluso, vergonzosa.
Sin embargo, cuando los nombres de la negociación se daban a conocer— una mezcla de jugadores estelares, otros titulares en sus equipos y algunos suplentes, desde Andrew Bynum y Andre Iguodala hasta Arron Afflalo, Al Harrington y Nikola Vucevic — algo más quedó claro: Orlando terminó perdiendo y, aunque no tenía muchas opciones, pudo haber hecho un negocio mucho más fructífero.
Si alguien ha aprendido algo de la historia reciente del mercado de agentes libres en la NBA, es esto: No enamorase de alguien que no está enamorado de ti. En vez de eso, hay que intercambiar a la persona ingrata lo más pronto posible, pues aunque sea duro y difícil, es preferible lidiar con el dolor y seguir hacia adelante. Los Denver Nuggets lo han hecho con Carmelo Anthony, los Toronto Raptors lo han tenido que hacer con Chris Bosh y, como no, los Cleveland Cavaliers lo han tenido que vivir con LeBron James. Ahora, los Magic tendrán que hacerlo con Howard.
En vez de eso, las directivas de Orlando dejaron que las cosas se dilataran por mucho tiempo mientras que se acostumbraron a los malos consejos de los apoderados de Howard. Derrocharon la temporada 2011-12, vivieron angustiados durante casi todo el tiempo que pasó después de finalizada la campaña anterior y ahora estarán al borde del abismo por muchos años más, vendiendo su juventud en un estadio hecho para súper estrellas y para colocar banderas de campeonatos.
Con un entrenador falto de experiencia (Jacque Vaughn), contratado por un gerente general novato (Rob Hennigan), quienes tendrán supervisar una nómina que no ha demostrado nada con poca madurez y talento, al menos los Magic pueden decir que están en la misma página.
Han dado muuuuuchos pasos hacia atrás en Orlando. Y lo están haciendo mientras se esconden detrás de las caras frescas de hombres y jugadores jóvenes.
Seamos sinceros: ¿Cómo puedes transferir al mejor pívot de su generación en una negociación en la que otras dos estrellas cambiaron de equipo (Bynum e Iguodala), sin que ninguna de ellas termine en el equipo? No quiero ofender, pero Afflalo, Harrington, Vucevic y la elección de la primera ronda del draft de los Sixers, Mo Harkless, evocaron memorias de la película Connie.
Dierking, Paul Neumann y Lee Shaffer — los tres hombres de San Francisco llegaron cuando Wilt Chamberlain quería salir de los Warriors en 1965.
Esto, quizá,s no deje a los Magic huérfanos de prospectos y opciones como sucedió cuando se fue Shaquille O’Neal en 1996, pero se siente casi igual. Si hay una senda por descubrir— una más baja –es que el equipo entregue al mejor pívot de la NBA a los Lakers cada 16 años o una cifra por el estilo.
Philadelphia parecía estar haciendo todo bien, si nos basamos en los reportes iniciales de este traspaso, al recibir a Bynum y Jason Richardson por un solo jugador, Iguodala, con quien ya habían acordado que se iba a ir. El jugador de 24 años, que quedó en el Segundo Mejor Equipo de la NBA en la posición de pívot, aún puede ser agente libre el próximo verano pero con los Sixers jugarán más o menos a una hora del lugar en el que nació en New Jersey. Está listo para firmar una extensión de contrato en otro lado o, si decide esperar, volver a reunirse con Philadelphia para firmar un contrato a largo término (cinco) que no encontrará en otro lugar.
Denver, que vivió algo similar con Anthony, parece estar feliz por poder mejorar su defensa perimetral y sus rebotes defensivos gracias a Iguodala. Los Nuggets dejaron ir algo de anotación n la negociación y, quizás, un buen hombre de juego exterior con Afflalo. Pero Iguodala, que jugará su novena temporada, tiene apenas 28 años. Todo esto fue posible por la repentina flexibilidad de Orlando— dándole a Howard la opción de poder optar por salir del equipo y de poner en la mesa todo este desorden. Claramente, esa decisión no les salió como quería. Mejores ofertas de negociación por Howard llegaron de Houston y Brooklyn. La relación entre Howard y el equipo que lo seleccionó en el draft se fue volviendo muy amarga, nada buena.
Y ahora miren esto: Un equipo que llegó a las Finales hace tres años se destruyó y regresar a una situación como esa no parece viable quien sabe por cuanto tiempo. Un entrenador sólido como Stan Van Gundy — quien pudo haber hecho maravillas desarrollando jóvenes talentos— se fue a la basura simplemente para complacer a su súper estrella.
Una franquicia que se quedó con las manos vacías en el momento definitivo. Todo tipo de términos desconocidos con las balotas de la lotería, las evaluaciones del Draft, el reclutar agentes libres y futuros aliados para negociar. Y una liga avergonzada una vez más por una súper estrella que obtuvo casi todo lo que quería (Bien, entonces los Lakers nos son los todopoderosos, pues tenían más encanto los Nets) sin importar lo que pensaran el equipo, los entrenadores, los empleados y los fanáticos.
En este momento, la NBA quizás ya no sepa lo que es no tener una crisis de novela con cobertura durante las 24 horas del día, con noticias saliendo en las redes sociales y en las páginas de Internet. En ese caso… hey, Chris Paul, Bynum o (hummm) Howard de nuevo, el reloj está andando.

