Manu el mejor deportista argentino

*Por Julián Mozo

Lo dije hace un año cuando le dieron el Olimpia de oro, algunos no coincidieron. Ahora, luego de un 2004 a pura gloria y pese a que el nuevo Olimpia lo compartió con Carlos Tévez , lo sostengo (obvio): Manu es el mejor deportista de la Argentina. Este año nos dio un compendio de lo grosso que es este bahiense que, en nueve años, pasó de ser un flaquito que debutaba en la Liga a meterse en la elite de deportistas de la historia argentina. Manu hizo todo bien, no falló nunca.

Manu Ginóbili
Manu Ginóbili
Chris Birck/NBAE/Getty Images
Los Lakers eliminaron a San Antonio pese a él. A Parker y a los tiradores les tembló un poco la mano, Malone defendió bien a Duncan y Phil Jackson superó estratégicamente a Popovich. Pero si fuera por Manu... Por eso le dieron un contrato de figura (52 millones por seis años). Luego, en los Juegos, apareció cuando más se lo necesitaba: Serbia, EE.UU. e Italia, en la gran final. ¿Será casualidad? Y no sólo como figura, también como líder, eso que le pedían últimamente.

Volvió con el oro en el pecho, descansó poco y salió para San Antonio. Y, lejos de relajarse, empezó con todo, ratificando que es el segundo jugador más importante de los Spurs (aunque Parker meta más puntos), el favorito al título. Idolo en Texas, tanto lo aman y respetan en la liga que es el 21° jugador más votado para el All Star tras el primer recuento.

La radiografía. Pero, más allá de un gran año, no hay nadie como él en el país. Es un elegido. Ya aburre, tiene todo. Gino tuvo maestros pero trabajó sin pausas y aprendió. Posee los fundamentos básicos y técnicamente es casi perfecto. Salvo su tiro, no tan ortodoxo, que igual mejoró con el tiempo. Por su capacidad atlética es un negro con piel blanca.

Es felino, un rayo en cancha abierta, vuela y tiene un zigzag que "quiebra" tobillos y le permite penetrar defensas cerradas. Llega siempre al aro y define ante gente más grande, hasta a la carrera por su gran control del cuerpo que tiene cuando va en el aire. Su juego espectacular lo convirtió en uno de los jugadores más lindos para ver en la NBA. Por eso lo quieren ver en el Juego de las Estrellas. Impredecible, hace acrobacias, la vuelca con ferocidad, es capaz de hacer un caño a la carrera o un pase sin mirar, de faja y hasta de pique desde mitad de cancha.

En defensa no sobresalía en Europa, pero mejoró mucho y hoy está entre los mejores en robos. Es un intuitivo. Anticipa acciones del oponente, se traslada rápido y es muy veloz de manos. Por eso roba pelotas y toca otras para generar pérdidas. Muy difícilmente un rival le pinte la cara. Ni Kobe pudo hacerlo. Además baja muchos rebotes para ser escolta.

Otras claves: estudia adversarios (pregúntenle a Bodiroga, a quien secó de entrada en el debut en los Juegos) y es muy inteligente. Manu ve todo. Cómo se mueve el ataque propio, que huecos hay en la defensa rival. Y lee el partido con un enfoque global. Se da cuenta qué debe hacer para ayudar al equipo. Si tiene que meter 20, lo hace. Y si debe dar siete asistencias, también. Su solidaridad también es decisiva. Manu es buen compañero y juega para el equipo.

Ama tanto ganar y es tan vivo que sabe que su momento vendrá detrás del éxito colectivo. Otros intangibles son su garra y pasión por el juego, ese fuego que le permite superar en energía e intensidad a muchos rivales que tal vez tienen más recursos, altura o peso. Tiene calidad pero no sin ningún drama se tira al piso por una pelota.

Es un talentoso con huevos. Nunca arruga. ¿Hay más? Sí, su cabeza, tan o más importante que sus habilidades innatas y las trabajadas. Es de hierro. Gino es frío cuando debe (se pone metas, elije "estrategias" y las ejecuta sin dudar) y caliente cuando es necesario. Tiene mucho carácter, no se deja pasar por arriba, pero conoce cuándo callar. No criticará a Popovich si no le gusta alguna decisión, por caso. Si hasta se mordió los labios cuando lo mandaron al banco. También, por su ego, se tiene toda le fe. Pero a la vez conoce sus limitaciones.

Sabe que tampoco será un jugador-franquicia. ¿Qué más? Ah, tiene carisma y, con un comportamiento intachable, muy profesional, construyó la imagen de buen muchacho, trabajador, humilde y políticamente correcto. ¿Quién tiene todo esto?

*Julián Mozo es especialista en la NBA, redactor del Diario Deportivo Olé de Buenos Aires (Argentina) desde 1997. Antes lo hizo en la revista Sólo Básquet.