Entrevista con Reggie Miller - 2da Parte
Sí. La gente no entiende cuán difícil es en esta liga el no poder contar con tus mejores jugadores y luchar contra equipos que si los tienen. Algunas noches no cuentas con ellos pero nosotros no hemos podido tenerlos en gran parte de la temporada y eso dice mucho de lo que es este equipo.
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| Diálogo íntimo con Reggie Miller. Jim McIsaac/Getty Images/NBAE |
Siempre quieres crear raíces. Es curioso, pero ahora cuando salgo a cenar o voy a una película los chicos van a decir que recordarán aquel juego cuando fueron con sus padres. Y algunos de esos chicos que vinieron a verme ahora son adultos y me siguen viendo acá. Eso es satisfactorio. Tengo raíces acá y esta es una auténtica meca del baloncesto, desde el nivel de escuela secundaria, pasando por la universidad y a nivel profesional. Las películas de baloncesto se basan en lo que ha sucedido en Indiana.
¿Eres consiente de que cuando estas en un partido, bien sea de local o visitante, cada vez que tienes la opción de lanzar un triple la arena se silencia?
Sí. Escucho todo, esto para hacérselo saber a los aficionados. Los escucho y a veces me distrae, especialmente en un momento clave de un gran partido. A veces quieres que simplemente el balón entre, pero a veces fallas y se siente muy mal. Pero siempre escucho todo.
Eres reconocido como un gran lanzador y serás recordado como un gran lanzador de triples y de disparos en momentos claves de partidos. ¿Al comienzo de tu carrera te molestaba que sólo fueras reconocido como lanzador?
Al comienzo de mi carrera me molestaba porque quería demostrar que era un jugador completo. Pero con los jugadores que he jugado y contra los que he jugado saben que no tengo problemas al sacrificar. Tienes que sacrificar tu cuerpo, especialmente en mi posición. Cuando Rik (Smith) estaba acá, yo era el encargado de hacer las cortinas en su hombre. Es duro cuando vas contra jugadores de 280 libras y tú únicamente pesas 185 o 190. Es por eso que les digo a Jeff (Foster) y ‘Cro’ (Austin Croshere) que cuando tengan una buena oportunidad deben tomarla para lanzar pues estarán libres. Esto lo aprendí cuando estaba en UCLA y en la secundaria (Riverside).
Es difícil ver a este equipo sin tu nombre y es una realidad que los Pacers tendrán la próxima temporada. ¿Cuál es el mensaje para tus compañeros?
Lo más importante es trabajar como unidad. En mis primeras dos temporadas pensaba más en mi nombre y ahora estos muchachos ya tienen el suyo ganado. Algunos ya fueron llamados al Juego de las Estrellas, han hecho parte del equipo Defensivo Ideal o Defensa del Año. Ya han tenido logros. Ahora es el momento de olvidarse de las estadísticas. No importa quién sume 25 o quien sea el líder del equipo en asistencias, robos o lo que sea. Si juegan juntos como equipo y sin preocuparse de las pequeñas cosas, serán el mejor equipo de la liga. Si juegan cada partido como grupo serán invencibles. Pero tienen que entender eso primero.
¿Qué te espera en el futuro?
Contrario a lo que la gente piensa el básquetbol sí ha sido gran parte de mi vida. Pero por otra parte también ha sido una pequeña parte. Los 40 años de edad se sigue siendo joven…quizás siga mi carrera en la transmisión de partidos. También comenzaré una compañía de producción realizando pequeñas películas independientes. Creo que experimentaré por un tiempo.
¿Cuál es tu compañero de equipo favorito?
Mark (Jackson) y Dale (Davis) están en el tope de mi lista. Vern (Fleming) y Herb Williams son especiales porque fueron mis guías en mis primeros tres años. Y Chuck (Person). Antonio y Dale fueron mis verdaderos guardaespaldas. Ellos siempre me permitían hacer lo que quisiera y siempre estuvieron guardándome la espalda. Derrick (McKey) fue uno de esos jugadores que no podía marcar. Rik (Smits), quien no tuvo suficiente crédito porque por su altura (7-5) siempre se pensó que debía ser el siguiente ‘Dios’. Me gusta mucho Jeff (Foster), aunque no es tan físico como Dale o Antonio. Pero él hace las cosas pequeñas, el trabajo sucio. Me gustaría que fuera un poco más físico y con un estilo más similar al de Dale, Antonio o Bill Laimbeer. Pero está muy cerca y tiene un aspecto como de loco con el que la gente no se atreve a molestarlo (risas), eso es lo que tu necesitas en esta liga.
¿Te ha gustado el papel de ‘enemigo’?
Me encanta, no todos pueden tener ese rol (risas).
¿Pero tu en verdad eres una gran persona?
Ustedes lo saben, pero la gente fuera de Indiana no. Ser el enemigo, en mis años dorados, me han permitido convertirme en un buen muchacho ahora. La gente piensa que he sido malo por mucho tiempo, ahora lo acepto y no me molesta.
Todos tienen la imagen de un Reggie Miller arrogante, como el de la cancha. Pero hay una gran diferencia con el Reggie que tiene muchas obras sociales y que es muy tranquilo, ¿cómo llegas a separar esas dos imágenes?
Tienes que ‘vender’ algún tipo de rol. La gente siempre va a pensar una sola cosa de ti sin importar lo demás. Puedo actuar de una sola manera en el Madison Square Garden y pasar a una cámara para ser otro, pero ellos no van a creer lo que ven en la cámara. Sólo tienen la imagen de lo que ven en la cancha. Pero me volvería loco si yo fuera así en mi vida diaria. Soy muy respetuoso y siempre tratando de hacer las cosas bien.
Vas a ir al Salón de la Fama con o sin el anillo. ¿Cuál es tu legado como profesional?
Que siempre estuve listo para jugar. Disputé cerca de un 80 por ciento de mis partidos, quizás más, lesionado. Nunca sabías cuando una persona venía por primera vez a la arena de Indiana y siempre quise que esa persona pensara “¿quién era ese número 31?, ¿él es un verdadero gran jugador?. Siempre quise que su visita a la arena fuera una experiencia agradable cuando vieran a los Indiana Pacers. Eso me motivó a estar en el gimnasio temprano, prepararme física y mentalmente para el juego, ver la cinta del partido, y salir a ganar. Eso hice durante 18 años y así ha funcionado.

