La importancia de Saberse Importante


Por David Álvarez, Periodista Invitado

Ser importante. Aguantar la presión. Saberse importante. Ser decisivo. Un equipo importante. Una Liga importante. Un título importante.

Por el camino que marca este insistente adjetivo se puede llegar a las claves para descifrar la explosión en la NBA, la competición más importante del mundo del baloncesto, de los jugadores formados en España.

Pau Gasol es ahora la percha que aguanta el traje, pero sus pasos son los mismos que recorren jugadores como Luis Scola, Juan Carlos Navarro o Raul López.


Pau Gasol hizo historia en el NBA Draft 2001 tras ser elegido en la posición más alta (3° puesto general) de todos los tiempos entre los jugadores internacionales que no jugaron a nivel universitario.
Joe Murphy/NBAE/Getty Images
Por extensión, podría hablarse de Divac, de Stojakovic, de Toni Kukoc o de Turkoglu, pero el ejemplo es mucho más evidente en el caso de los 'españoles'.

Gasol, como Scola, Navarro o Raul, se supo importante dentro de un equipo importante que luchaba por los títulos de mayor trascendencia que aparecían en su horizonte.

La NBA, aunque nadie duda en situarla en lo más alto del pedestal, es sólo un sueño para los jugadores europeos y ahí está una de las grandes diferencias con los universitarios estadounidenses.

Estos últimos saben que su trabajo, su esfuerzo, es sólo el principio de un camino a recorrer hasta llegar al firmamento del baloncesto, su único y verdadero objetivo.

Por contra, sus rivales de Europa en el bombo del 'draft' pelean por fines que tienen al alcance en forma de Liga ACB, en el caso de los que militan en equipos españoles, y de Euroliga, su máxima aspiración.

Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Luis Scola o Raul López lucharon o luchan por ser los mejores de su país y, en el mejor de los casos, de su continente.

Todos se sintieron o se sienten importantes en sus respectivas plantillas europeas, las más importantes de su firmamento, y que se hable de ellos como futuribles jugadores de la NBA, lejos de presionarles, se convierte en un galón más en sus casacas.

Todos militan en equipos importantes y se desenvuelven en los dos torneos más importantes a los que un jugador como ellos puede aspirar, la Euroliga y la Liga ACB, probablemente la más importantes de las que integran la ULEB, la Unión de Ligas Europeas.

Ellos tienen sentimientos similares, sensaciones y presiones, a los de un 'compañero' de Los Angeles Lakers, New Jersey, Philadelphia o Sacramento.

Mientras los universitarios se sientan ante el televisor cuando llega el play-off de su campeonato más importante, la NBA, los Gasol, Navarro, Scola, Raul y compañía saltan a la pista para disputar el suyo y acaban asumiendo responsabilidades, sabiendo superar el miedo y convirtiéndose en auténticas estrellas del baloncesto.

Pau Gasol vio o le hicieron ver que podía llevar al Barcelona, uno de esos equipos importantes, a lo más alto... y se lo creyó, dejando a su agente como una de las pocas personas que daban crédito al más allá, los Estados Unidos.

Juan Carlos Navarro, 'La Bomba', aunque con características diferentes a las de su ex compañero, ha asumido poco a poco esa condición de jugador importante y ha visto como a su reciente lesión se la señalaba como culpable de que su plantilla cayese en el play-off de la ACB, algo parecido a lo que le pasó un año antes a Gasol en la Euroliga a causa de una inoportuna apendicitis.

Sobre Luis Scola ha pesado la responsabilidad de tener que demostrar que un jugador grande hace a un equipo grande, dándole al Tau su primer título español.

Raul López, aunque frenado en su carrera por una grave lesión, se supo importante cuando pujó por él un club tan importante como el Real Madrid que hizo del joven base su apuesta de futuro.

Divac, Stojakovic o Turkoglu también fueron importantes en equipos importantes con los que pelearon por los títulos más importantes de Europa.

Ellos, los anteriores y los que ya asoman la nariz fueron, son o serán en breve estrellas y lo serán antes de entrar en el 'draft'.

Sólo sus clubes, regidos por personas que, como debe ser, ven más allá de los límites que marca una cancha, dan la última pista, la última clave del jeroglífico, con cláusulas de rescisión en caso de sus figuras quieran irse a la NBA.

En esos contratos, en esa letra pequeña, queda claro que quienes manejan el baloncesto en Europa no tienen duda alguna sobre la importancia que tiene para los jugadores que los firman saberse importante.