La aldea global del baloncesto
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Muchos sintieron luego de esto que el mundo la había ‘emprendido’ contra el baloncesto americano en este y en los siguientes Juegos Olímpicos (Montreal 1976).
![]() Yao Ming ya le ganó la primera carrera a Shaquille O’Neal, tras superarlo en la votación para ser titular en el Juego de las Estrellas 2003. NBAE/Getty Images |
Ese balance dio como nacimiento el ‘Dream Team’ o equipo de ‘Ensueño’, que dominó, con los mejores basquetbolistas profesionales del país, los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
Entonces, ¿qué hay de nuevo en la aldea global del baloncesto en el 2003?
En esta época, los hinchas americanos adoptaron un punto de vista más amplio. La derrota en el Campeonato Mundial en el pasado verano entregó una alerta a todos. Luego de varios años de entrenamientos al otro lado del océano, de viajes de equipos universitarios y todas sus experiencias nos entregan una visión real más amplia de lo que puede mostrar la televisión y ahora la conclusión es que el mundo definitivamente ha cambiado.
Los seguidores de la NBA ya saben eso. Los equipos que compiten por estos días por el título de la liga, han tenido que fijarse en jugadores no americanos para tener éxito.
Todos entienden la necesidad de reclutar jugadores fuera del país y no es novedad que en el último sorteo, los jugadores universitarios fueron superados por estrellas internacionales de mayor reconocimiento en Europa o Latinoamérica, mucho más del buen nombre que se pueda lograr en las canchas de Indiana o California.
¿Los seguidores americanos y los jugadores temen por esta nueva influencia?. Seguramente. Esto que está sucediendo en el baloncesto ya se vive en el béisbol y hockey, dejando al fútbol americano como la única disciplina en el país jugada casi exclusivamente por ciudadanos americanos, aunque Martín Gramática, un argentino hizo parte de la nómina de los Bucaneros de Tampa que ganó el Super Bowl.
En el caso del basketball, la recompensa a 50 años de trabajo intenso deben tener muchas recompensas.
Incluso, hoy deberá ser interesante ver en el Juego de las estrellas los duelos entre los jugadores importados y los americanos. Hace una década ese emparejamiento sonaría absurdo pero en el 2003 se podría decir que un fósforo podría encender el fuego.
Sí, seguramente muchos seguidores estadounidenses están algo molestos porque una estrella como Shaquille O’Neal no será titular en el partido de Atlanta, pero al mismo tiempo la prensa y los amantes de la NBA están intrigados y maravillados con el rendimiento de Yao Ming. El asunto es que el primer cabeza a cabeza en Houston fue suficiente para probar al país que un talento extranjero puede ser aceptado como un jugador de primera clase.
-- Jerry Trecker -- |
¿Cuál puede ser el futuro?
Definitivamente los jugadores americanos necesitan regresar a sus raíces para emparejar los duelos con la competencia que vienen fuera del país. Ya hemos hablado que los extranjeros conocen los fundamentos del juego muy bien a pesar de los métodos de enseñanza y técnicas que reciben desde temprana edad. Pero al mismo tiempo hay gente que se quejan de que los americanos están adoptando un estilo de juego independiente a veces a expensas de esas habilidades que los ‘importados’ traen.
Este contraste mejorará el nivel. Buenos entrenadores, y en Estados Unidos hay muchos de ellos, reconocerán que esos ajusten deberán ser hechos y se implementarán cambios. Pero lo que nunca será igual es esa idea de que el baloncesto estadounidense es el mejor. Si los Estados Unidos quieren ganar campeonatos mundiales tendrán que tomar las competencias con seriedad, seleccionando a sus mejores jugadores y preparándolos para las competencias más difíciles.
*Jerry Trekcer ha cubierto diferentes eventos en baloncesto desde 1958, incluyendo torneos escolares, universitarios hasta los Juegos Olímpicos y la NBA. Fue testigo de las primeras grandes actuaciones de leyendas como Wilt Chamberlain, Oscar Robertson, Jerry West y Bill Russel, entre otros. Vivió los primeros pasos de Kareem Abdul Jabbar como miembro del equipo de la secundaria Power Memorial en Nueva York. Cubrió torneos universitarios entre 1963-1969 cuando UCLA tenía un nivel superior. Estuvo en el campo cuando Kentucky logro la famosa victoria de Texas Western con Pat Riley en las filas del equipo de ese equipo. Aunque ha intercambiado su trabajo en el baloncesto con el fútbol y el patinaje sobre hielo ocasionalmente escribe columnas sobre la NBA y el baloncesto mundial en el Hartford Courant, publicación en la que ha sido colaborador permanente desde 1955.

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