Blog Squad: Roberto Martín

Bienvenidos a la sección de Blog Squad en Español, una colección de artículos de opinión, de periodistas, artistas y especialistas en básquetbol alrededor del mundo, quienes han querido compartir sus pensamientos acerca de la NBA. Aquí podrás consultar las columnas de opinión de cada uno de nuestros invitados especiales.

Los puntos de vista expresados en Blog Squad en Español representan únicamente la visión de quienes escriben en ella. No representan la posición de la NBA.com/español, de la NBA o de alguno de los equipos de la liga.

Roberto Martín -- Realizaciones Deportivas
Relator y comentarista de Básquetbol, trabajó como periodista especializado en varios medios de Argentina, entre ellos el diario La Mañana de Córdoba, las radios LV2 y Universidad, y el canal de televisión Showsport de Córdoba. Desde 1992 a la fecha a cubierto todas las ediciones de la LNB. Desde 1994 al 2000 fue corresponsal de la prestigiosa revista Encestando, editada en Bahía Blanca, Argentina. En 1996 fundó Realizaciones Deportivas, primer medio independiente de corresponsalías en Argentina. Desde 1997 a 2000 fue colaborador de NBA Latin América. En 1998 y 1999 formó parte del staff de colaboradores de la publicación Jump & Julius Scoutings, libro editado por el entrenador Dan Peterson. Cubrió distintos torneos nacionales e internacionales, entre los que se destacan juegos de la NBA, el Campeonato McDonald´s de 1997, y el Campeonato Mundial Juvenil de 2005 entre otros. Actualmente produce contenidos de TV para el Canal Showsport, y es director de la productora Realizaciones Deportivas, ambos de Córdoba. | Twitter: @robertofmartin



Complicaciones para Chicago y San Antonio
Publicado por Roberto Martín. 25 de abril

San Antonio no tiene margen y debe ganar en Memphis para recuperar la ventaja de cancha.
NBAE/Getty Images
A una semana del comienzo de los playoffs de la NBA el rendimiento de los campeones de Conferencia es irregular y dista mucho del pretendido por sus entrenadores Tom Thibodeau y Gregg Popovich. Veamos…

Chicago (3) – Indiana (1)

A los Bulls les está costando mucho más de lo esperado doblegar a Indiana, un equipo que ingresó a la postemporada con más derrotas que victorias. Analizando cada juego y dejando de lado la frialdad de los números es evidente que Chicago no ha logrado sentar supremacía sobre su rival, es decir, no está haciendo sentir la diferencia entre el mejor equipo y el octavo clasificado.

A Rose le cuesta demasiado imponer su juego y ordenar al equipo, en gran parte porque la defensa de los Pacers le está haciendo sentir su rigor, en tanto Noah y Boozer no se muestran confiables como ocurrió a lo largo de todo el año. Una vez más, y como viene sucediendo en las últimas temporadas, el jugador más regular es Luol Deng, pero Chicago necesita de los tres restantes, y hasta el momento aparecieron esporádicamente.

Si bien están dominando los rebotes, otro aspecto que falla en la estructura de los Bulls es la defensa, la misma que le permitió ganar 62 partidos en el año, y que ahora se ha mostrado demasiado vulnerable para un entusiasta Indiana. Si los Pacers fueran más efectivos, otro sería el resultado de esta serie.

Por último y no menos importante, es la presión, un aspecto importante sobre el cual deberá trabajar Thibodeau. Chicago es un equipo joven que se encontró demasiado rápido en lo más alto de la NBA, y sin darse cuenta se calzó el traje de candidato. Ahora que se espera más de este plantel, ¿el mismo estará mentalmente preparado para asumir tal responsabilidad? Los playoffs son muy distintos a la temporada, y especialmente cuando hay equipos más experimentados que se pueden cruzar en el camino, como Boston o Miami.

Chicago necesita ganar un partido más para llegar a semifinales, pero más que eso precisa reencontrar su juego, algo que por ahora está lejos del alto rendimiento logrando en la temporada regular.

San Antonio (1) – Memphis (2)

La peor situación que podía sucederle a los Spurs fue la desafortunada lesión de Manu Ginóbili antes del inicio de los playoffs. Sucede que San Antonio es un gran equipo, pero al mismo tiempo sumamente dependiente del argentino. Manu es el líder indiscutido, el que ordena a sus compañeros, el que levanta el juego y el estado anímico en las condiciones críticas, en suma el “entrenador” dentro de la cancha. No tiene sustitución y por eso es tan importante como necesario en la estructura de Popovich, y ante su ausencia San Antonio baja su rendimiento considerablemente.

Todo eso se notó en los tres juegos ante Memphis, un rival sumamente difícil, de férrea defensa y con una dupla interior fuerte (Randolph-Gasol). En el inicio de la serie los Grizzlies aprovecharon la ausencia de Ginóbili para triunfar en condición de visitante, y así quedarse momentáneamente con la ventaja de cancha. El retorno del argentino para el segundo juego fue determinante, y si bien sus números no fueron los mejores, su presencia en el rectángulo contribuyó para lograr la victoria.

En el tercer partido Memphis sacó diez de ventaja al terminar la primera mitad en virtud de su buena defensa. Cuando comenzó el último cuarto, el local ganaba 71-66, diferencia que estiró a ocho en 30 segundos. Ginóbili que había salido tras una dura falta en la que Allen le cayó encima, ingresó por Parker cuando quedaban 10m33s. A partir de ese momento se vio lo mejor de los Spurs, que batallando desde atrás llegaron a igualar el marcador en dos oportunidades.

Durante ese tiempo Manu se movió por todo el frente, buscó opciones, generó faltas, habilitó a sus compañeros, le dio el orden que le faltaba a su equipo, y anotó 10 de los 22 puntos que marcaron los Spurs en el último parcial. Sin embargo no fue suficiente, San Antonio volvió a perder, y en gran parte por errores propios, tanto en defensa como en ataque. Para citar dos ejemplos, Parker por momentos volvió a ser ese base egoísta, apresurado y sin visión de cancha, en tanto Bonner le dio espacios a Gasol, y éste aprovechó para anotar de frente al canasto.

San Antonio no tiene margen y debe ganar en Memphis para recuperar la ventaja de cancha. Para ello tiene que defender más intenso y anular las vías de gol del rival. Necesita que Parker mejore su rendimiento, y en ofensiva debe jugar como un verdadero equipo, esa condición que tiene Ginóbili y que marca la diferencia.



Los Bulls se acercan a la cima y Rose se postula al premio mayor
Publicado por Roberto Martín. 14 de marzo

En esta temporada Chicago se encamina a la cima de la mano de Derrick Rose.
NBAE/Getty Images
La última vez que Chicago ganó los títulos de División y de Conferencia fue en 1998, cuando el legendario equipo de Jordan, Pippen y Rodman se consagró campeón de la NBA por sexta vez. Debieron pasar trece años para que los Bulls volvieran a conformar una plantilla sólida y con aspiraciones reales.

En esta temporada Chicago se encamina a la cima de la mano de Derrick Rose. Al juego explosivo, la velocidad en transición y la penetración hacia el aro, el joven base ha progresado en otros aspectos, y si bien más de una vez se pasa de revoluciones, cada día comprende más el juego en equipo. Ahora tiene más visión de cancha (aumentó de 6 a 8 su promedio de asistencias), busca más seguido a Boozer y Noah en el juego interior, o habilita afuera a Deng, Korver o Bogans, dependiendo de cada situación. Es cierto, tiene más confianza en sus compañeros de equipo, quienes además están respondiendo muy bien. En defensa mejoró considerablemente, mientras que en ofensiva comenzó a lanzar más desde el perímetro y con mejores porcentajes.

Rose está llamando a inscribir su nombre en lo más alto del United Center, y como líder de una franquicia con serias aspiraciones. Si Chicago llega a ser el mejor de su Conferencia, superando a Boston y Miami, el MVP debería quedar en sus manos, y aún finalizando entre los tres mejores del Este, también podría hacerse merecedor del premio, algo que casi nadie podría discutir.

La contratación de Tom Thibodeau fue un gran acierto de la dirigencia. Y a pesar de su falta de experiencia como entrenador jefe, demostró sus conocimientos al mismo tiempo que fue aprendiendo de sus errores. Entre sus méritos se destaca el cambio de actitud de cada jugador, factor preponderante para fortalecer el aspecto que más lo desvelaba, corregir la pobre defensa de las temporadas anteriores (a los Bulls les anotaron 102.5 ppj en 2008/09, y 99.1 ppj en 2009/10). En menos tiempo del esperado Chicago se convirtió en el mejor equipo defensivo de la NBA, con una media de 91.3 puntos en contra por partido.

El sistema de rotación permitió conformar una banca sólida y con muchos minutos en cancha, haciendo de Chicago un equipo largo y compacto. Kyle Korver y CJ Watson contribuyen en el juego externo, Ronnie Brewer es un alero versátil y gran defensor, en tanto Taj Gibson, Kurt Thomas y el pivote turco Omer Asik responden y son importantes en la pintura. Thibodeau hace los cambios de acuerdo al rival y a la situación de juego que tiene enfrente.

El entrenador también debió lidiar con situaciones que complicaron su trabajo, como las lesiones de Carlos Boozer durante la pretemporada, y la de Joakim Noah a mediados de diciembre. Ambos jugadores pasaron por el quirófano, y se perdieron entre ocho y diez semanas de competencia cada uno. Cualquier equipo habría colapsado o declinado en su rendimiento, sin embargo Thibodeau mantuvo la calma y logró ordenó las piezas, cobrando mayor protagonismo Gibson y el veterano Thomas para suplir a los lesionados, y lógicamente Rose y Deng para ponerse el equipo al hombro.

Decir ahora que los Bulls son candidatos por la ubicación en la tabla puede sonar exagerado, pero no solo hay números que reflejan la realidad. Es el equipo que mejor defiende, perdió en solo cuatro ocasiones como local, se repuso a las lesiones de dos jugadores fundamentales, y a pesar de ello continuó elevando su juego. ¿Qué habría sucedido de contar con la plantilla completa toda la temporada? Es algo que no podremos saber, por ahora la ciudad del viento disfruta de un equipo sólido que no se veía desde la última consagración. En aquel entonces Michael Jordan llevó a Chicago a la conquista del campeonato, en este presente Derrick Rose parece que ya está en condiciones de sucederlo…



Oberto, el retiro del gladiador dorado
Publicado por Roberto Martín. 5 de noviembre, del 2010

A los 35 años se retira el jugador argentino de los Trail Blazers, pero felizmente queda una mejor persona, cuya conducta debería ser tomada de ejemplo para las futuras generaciones.
NBAE/Getty Images
Era una locura pensar que no estaría en el comienzo de esta nueva temporada de la NBA. Si bien había jugado poco el año anterior, durante el Mundial de Turquía volvió a demostrar sus condiciones, siendo de vital importancia para la Selección Argentina. Por eso esperó pacientemente el llamado en su querida Córdoba, y relegó ofertas de equipos europeos, siempre con la esperanza y la confianza que su aporte podía llegar a ser significativo en el mejor básquetbol del mundo. Y la espera finalmente tuvo su premio, cuando Portland Trail Blazers -aquejado por las lesiones de sus internos titulares- entendió la enorme ayuda que podía darle el cordobés. Y así, un día regresó… la NBA estaba nuevamente en su camino.

La primera señal fueron los mareos producidos en el partido ante Milwaukee, y cuando se informó que por recomendación médica no estaría ante Oklahoma City Thunder, la sospecha se convertía en realidad. Los problemas cardíacos que Oberto había sufrido años atrás, y que habían derivado en una operación, lo volvían a afectar. Las palpitaciones recurrentes relacionadas con su condición cardiaca previa lo obligaban a tomar la difícil, y al mismo tiempo correcta decisión de abandonar la actividad deportiva que tanto amó.

Con integridad aceptó que ponía en riesgo su vida, y con madurez y entereza anunció su retiro del básquetbol, a solo quince días de haber retornado a la NBA.

Generoso y de buen carácter, siempre se manejó con respeto y prudencia, donde el perfil bajo y el profesionalismo fueron constantes en una carrera plagada de éxitos. Fue figura destacada en Argentina y en Europa, y contribuyó con su aporte al título ganado por San Antonio Spurs en la temporada 2006/07. Salvo sus dos últimos años (Washington y Portland), fue campeón en todos los equipos que jugó.

Su presencia intimidante y sus movimientos fortalecieron el juego interior de la Selección Nacional, pero también la entrega, la dedicación y el apoyo constante a sus compañeros, tanto dentro como fuera de la cancha, fueron cualidades claramente valoradas, un auténtico jugador de equipo, solidario y trabajador como pocos.

Se pueden contar infinidad de logros y reconocimientos, pero el premio mayor fue la obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004 formando parte de un equipo soberbio, el mejor de la historia del básquetbol argentino, y aún cuando no pudo jugar la final por culpa de una lesión.

Fue uno de los mejores jugadores del Mundial de Indianápolis de 2002, y en la histórica noche en que Argentina le quitó el invicto a Estados Unidos, se hizo dueño de la pintura ante rivales de gran envergadura como Jermaine O'Neal, Elton Brand o Ben Wallace. Una vez más su rendimiento se potenció en las circunstancias más adversas.

Esperaba con ansias la posibilidad de retirarse de la Selección junto a sus compañeros de la Generación Dorada, intentando alcanzar nuevamente la gloria. Y a pesar de su trayectoria y a sus condiciones que permanecían intactas, continuó dando un ejemplo de deportividad, entendiendo que debía ganarse un lugar en Londres 2012.

No pudo ser, pese a todos los esfuerzos, operación incluida, la deficiencia cardiaca le puso fin a una brillante y extraordinaria carrera. En las redes sociales de todo el mundo deportivo comenzaron a llegar los mensajes, mezclas de sorpresa, admiración y agradecimiento. Es notable saber el cariño que despertó en todos los lugares donde jugó, aún conociendo su conducta, dentro y fuera de la cancha. Siempre fue amable para la entrevista, para brindar una nota o responder un mail.

A los 35 años se retira el jugador, pero felizmente queda una mejor persona, cuya conducta debería ser tomada de ejemplo para las futuras generaciones. El mundo del básquet ya lo está extrañando…



Final previsible para Vinny Del Negro
Publicado por Roberto Martín. Mayo 5 del 2010

El balance fue aceptable para Del Negro pero no suficiente para una franquicia que busca recuperar el lugar que se merece por historia.
NBAE/Getty Images
Después de dos años al frente del equipo y con sendas clasificaciones a la postemporada, los dirigentes de Chicago resolvieron despedir a Vinny Del Negro. Fue un final previsible debido a la mala relación existente entre el entrenador y la dirigencia, sobre todo con el vicepresidente John Paxson, y algunos resultados que terminaron opacando la campaña del equipo.

Es una suma de factores, comenzando por la inexperiencia del entrenador, algo que siempre estuvo rondando en la mente de los principales involucrados. Pero también por la falta de carácter para tomar decisiones, un liderazgo cuestionado, la manera de hacer jugar al equipo y la fragilidad en defensa. También se le recrimina que no cuidara con más ahínco a Joakim Noah, a quien el técnico le exigió un aporte mayor al que le recomendaban los médicos cuando regresó de su lesión. A todo este cuadro, hay que agregar que la relación entre ambas partes no quedó bien desde la temporada anterior.

Ocurre que la dirigencia de Chicago se puso como meta llegar a la postemporada actual, pero conformando un equipo austero con el objetivo de lograr un ahorro en el tope salarial, y así disponer de más dinero en la apertura del recambio de jugadores. Por tal motivo no renovaron con Ben Gordon, quien terminó arreglando con Detroit. Del Negro cuestionó esa decisión, pero aún así se arregló con el material que tenía.

Con este panorama, el equipo tuvo un buen comienzo, apoyado en el talento de Derrick Rose, el goleo de Luol Deng, y en el poderío bajo las tablas con Joakim Noah como principal figura. Tanto que dio la sensación que ante la paridad de fuerzas en el Este, podría llegar a los playoffs con cierta tranquilidad. No obstante, llegó un partido que terminó por quebrar la armonía transitoria.

La noche del 21 de diciembre, Chicago sufrió ante Sacramento Kings en el United Center, la derrota más dolorosa e inesperada de la temporada. Al terminar el primer tiempo, los Bulls ganaban por 67-43, e incluso llegaron a sacar 35 puntos cuando promediaba el tercer cuarto. Pese a ello en gran reacción, y ante la apatía generalizada del local, la visita liderada por Tyreke Evans comenzó a acercarse paulatinamente en el marcador, y ante un equipo que se mostraba desorientado, tanto dentro como fuera de la cancha, terminó ganando el partido por 102-98, con un parcial de 33-10 en el cuarto final.

Ese juego desencadenó la bronca de los dirigentes y Del Negro fue centro de las críticas. Se le acusó falta estrategia, planificación y liderazgo, quedando a un paso del despido. Para su fortuna, después de Navidad los Bulls encadenaron una racha de cuatro juegos, derrotando a New Orleans, Indiana, Detroit y Orlando. Las tres caídas siguientes fueron anecdóticas, porque seguidamente los Bulls ganaron en Boston jugando en gran nivel. Poco se esperaba de la gira por el Oeste, es más, era previsible que regresaran con las manos vacías, sin embargo después de perder ante los dos rivales más débiles, Chicago logró cinco victorias resonantes.

Esto le permitió a Del Negro mantenerse en su cargo, pero después del Juego de las Estrellas, y con los movimientos realizados por el canje de jugadores, Chicago se desprendió de John Salmons (en su mejor momento de la temporada) y de Tyrus Thomas. El equipo tardó en acoplarse con las nuevas incorporaciones, al mismo tiempo que sufrió la ausencia de Joakim Noah, quien quedó alejado de las canchas afectado por una fascitis plantar.

Chicago que había logrado ubicarse en el sexto lugar del Este, en marzo encadenó una racha de diez derrotas consecutivas que hicieron peligrar su ingreso a los playoffs. La buena noticia del mes fue la recuperación de Noah, pero con la recomendación médica que jugara pocos minutos hasta que evolucionara de su lesión. En el partido que Chicago perdió como local ante Phoenix, Del Negro mantuvo al pivote más tiempo de lo recomendado, provocando el enojo de la dirigencia. Ante los medios, el entrenador reconoció que tuvo una fuerte discusión con John Paxson.

En abril, y cuando todo parecía perdido, Toronto se quedó sin Chris Bosh, quien sufrió una fractura nasal ante Cleveland. Los Bulls ganaron seis de ocho partidos, y aprovechando la caída de los Raptors lograron capturar el último pasaje disponible a la postemporada.

Para terminar el año, lo peor que le podía pasar a Chicago era chocar en primera instancia con Cleveland, el mejor equipo de la temporada. El resultado con el cual terminó la serie fue previsible, por la realidad de cada uno, pero si analizamos cada juego, dio la sensación que los Bulls podrían haber peleado hasta un sexto o séptimo partido.

Más allá del altercado entre Paxson y Del Negro, que debe quedar en la intimidad de la organización, es muy cierto que a Chicago le faltó un entrenador con más ascendencia y liderazgo.

Sigo sosteniendo que el equipo debió llegar más lejos, y que incluso debió luchar por el quinto lugar en el Este, posición que estuvo a punto de ocupar a fines de febrero. Pero hubo errores importantes, y que llegué a mencionar en esta misma columna.

El más grande fue la inestabilidad en el juego. Chicago ganó partidos importantes, ante rivales encumbrados, y después terminó cayendo ante equipos que estaban por debajo en la tabla, como New Jersey Nets, Indiana Pacers o Los Ángeles Clippers, solo por citar algunos ejemplos.

El perímetro recién encontró efectividad al final, cuando Hinrich se consolidó como escolta, y Rose comenzó a intentar más desde posiciones externas. Esta fue una falencia a lo largo de la temporada, y cuando Salmons estaba en su mejor momento fue traspasado a Milwaukee. Claro, que esto último no se le puede reprochar a Del Negro.

En el plano defensivo Chicago llegó a exponerse, y en reiteradas oportunidades, a las variantes del equipo que tenía enfrente sin encontrar la forma de contrarrestarlas. Por momentos los Bulls se quedaban atrapados en su propia defensa zonal, y los rivales aprovechaban para lanzar con comodidad. También fueron llamativas las distracciones que permitían puntos y recobres en segunda instancia en el tablero propio, aún cuando Chicago fue el equipo líder en rebotes de la competencia.

La ofensiva estacionada tampoco fue uno de los puntos fuertes. En ocasiones se atacó el aro con lanzamientos incómodos, y en otras se intentó penetrar la zona cuando lo más aconsejable era rotar más tiempo el balón. El mismo Rose, más allá de su talento, necesita mejorar su visión de juego para continuar su crecimiento, el cual se hizo notorio a lo largo de todo el año. No hay dudas que es un jugador fantástico, un diamante en bruto, pero aún debe aprender a leer las distintas situaciones que se generan en un partido, y eso es responsabilidad del entrenador.

Por último, y no por ello menos importante, Del Negro potenció y le dio confianza a Taj Gibson, un novato que sorprendió por sus números, pero también por su fortaleza mental para ocupar un puesto en la formación inicial. No obstante, el técnico se mostró dubitativo en más de una ocasión, le faltó ascendencia y liderazgo, y sobre todo manejar el juego desde el banco. A su favor se puede mencionar que en el mejor momento de los Bulls en la temporada se abrió el mercado y debió acoplar nuevamente el equipo, pero se tomó demasiado tiempo en una liga que exige resultados. Y esas diez derrotas consecutivas, como la ocurrida antes de Navidad en que ganaban por treinta y cinco, fueron causas importantes se sumaron en la decisión de su despido.

El balance fue aceptable para un entrenador debutante (récord de 82-82 en temporada regular, y 4-8 en playoffs), pero no suficiente para una franquicia que desde la partida de Michael Jordan busca recuperar el lugar que se merece por historia. ¿Quién ocupará el puesto de entrenador en la próxima campaña? Varios nombres suenan por los pasillos del United Center, pero nada confirmado aún. Lo cierto es que Vinny Del Negro ya forma parte del pasado.

Los Bucks en racha ganadora
Publicado por Roberto Martín. Marzo 9 del 2010

Skiles, le dió más confianza a Delfino, un jugador distinto, que corre muy bien el contragolpe.
NBAE/Getty Images
La NBA entró en el momento más apasionante, el que permite conocer el valor de cada jugador, y el grado real de entereza de los equipos que buscan un lugar en la postemporada. Cada Conferencia ofrece realidades distintas, pero aún así las mismas expectativas.

En el Este, de no mediar nada extraño, por el momento Cleveland, Orlando, Boston y Atlanta se estarían asegurando un lugar en los Play-Offs. Los cuatro conformaron equipos regulares, con destacados nombres en sus plantillas y salvo alguna racha negativa, como le ocurrió a los Celtics entre fines de diciembre y todo el mes de enero (6 victorias y 11 derrotas), todos llegaron a marzo con un rendimiento parejo. Por ende, la lucha está centrada en los cuatro lugares restantes, donde cinco equipos se disputan el pasaje a la definición por el título.

Cuando promediaba febrero, todo parecía indicar que la racha ganadora de Toronto le permitiría quedarse con el quinto lugar. Chris Bosh y compañía le habían sacado una pequeña diferencia al resto de sus rivales, pero después del Juego de las Estrellas, que además coincidió con el posterior movimiento de jugadores, el equipo no pudo mantener la regularidad (3 victorias y 6 derrotas). Lo más extraño de todo, es que los Raptors prácticamente no modificaron su plantilla. El gran problema del equipo de Jay Triano es que depende en demasía de su ofensiva, y en una noche que sus figuras no son efectivas, es muy lógico que sufran derrotas abultadas y con tanteadores altos.

Chicago había logrado un buen rendimiento antes del intercambio, e incluso llegó a trepar hasta el sexto lugar en la Conferencia. Pero en los últimos partidos bajó el nivel de juego. Más allá de sufrir la ausencia de Joakim Noah, el mayor problema está en el perímetro y en una defensa cada vez más frágil. Vinny Del Negro ha equivocado el camino, porque el sistema de intercambiar puntos lo debe sustentar con efectividad, y sobre todo con distintas vías de gol, algo que Chicago adolece al no contar con tiradores confiables. Al mismo tiempo los Bulls se quedan constantemente atrapados en la defensa zonal, y los rivales aprovechan para lanzar con comodidad. Y precisamente esa fue un arma que utilizó Dallas para ganar el pasado fin de semana en el United Center.

Al hablar de postemporada, se hace difícil imaginar que Miami no pueda estar presente en la misma. Los dirigidos por Erik Spoelstra comenzaron marzo con el pie derecho, logrando victorias antes equipos encumbrados como Los Angeles Lakers y Atlanta, y si logran regularidad de aquí hasta el final, y no sufren derrotas antes rivales de record negativo (tienen once enfrentamientos hasta el final de la temporada regular contra equipos que están por debajo) será difícil que se puedan quedar afuera de los Play-Offs. También va a ser fundamental que Carlos Arroyo pueda gozar de la confianza del entrenador, porque de esa manera Dwyane Wade tendrá mayor libertad para desarrollar y potenciar su juego.

Charlotte es una plantilla que se caracteriza por un juego intenso y veloz. Larry Brown armó una estructura que curiosamente no gira sobre una estrella, sino en el equipo en si mismo. Sin embargo, la llegada de Stephen Jackson le dio más explosión, conformando junto a Gerald Wallace una dupla ofensiva temible. El refuerzo del ex-Chicago Tyrus Thomas fortaleció el juego interior. Lamentablemente febrero fue un mes para el olvido (4 victorias y 7 derrotas), algo entendible porque la mayoría de los juegos fueron en condición de visitante, y está claro que a los Bobcats les cuesta mucho ganar cuando salen de Charlotte. En abril tendrán dos partidos que pueden llegar a definir la clasificación, puesto que deberán viajar a Chicago, y en la última jornada recibirán a los Bulls en el Time Warner Cable Arena.

Los Bucks, el equipo que encontró regularidad y puede seguir ascendiendo

Si tomamos como referencia el intercambio de jugadores de febrero, se puede decir que el equipo de mejor rendimiento en este último período es Milwaukee. Los Bucks tienen sus razones. De rendimiento irregular, la plantilla dirigida por Scott Skiles mejoró notablemente con la llegada de John Salmons (9 victorias y 1 derrota). El equipo se potenció con el escolta proveniente de Chicago, quien aporta casi 20 ppj y una defensa más intensa en el perímetro.

Pero la gran figura es Brandon Jennings, quien a pesar de su condición de novato, no le pesa la responsabilidad. El base es uno de los jugadores destinados a competir por el MVP en los próximos años producto de sus enormes condiciones. Con el correr de la temporada fue calmando su ímpetu, y ahora se lo ve más seguro, entendiendo su rol dentro de la cancha. No se apresura tanto para lanzar, y distribuye mucho mejor el juego.

Es cierto que cuenta con dos socios importantísimos, Bogut en la pintura, y Delfino en el perímetro. Entre los tres le dieron equilibrio y estabilidad emocional al equipo. Y en eso tuvo mucho que ver Skiles, acertando con los cambios, y dándole más confianza a Delfino, un jugador distinto, que corre muy bien el contragolpe, ubicándose sobre los costados de la ofensiva de los Bucks. Es certero cuando debe lanzar, y penetra muy bien cuando la defensa rival se cierra. A ello se suma que el argentino es rápido de mente para leer las jugadas, y está atento para interceptar el balón. Bogut es uno de los mejores centros de la Liga. El australiano tiene suficiente peso en el juego interior, y se hace sentir ante sus rivales.

Milwaukee dejó de pelear desde atrás, y ahora mira con más optimismo el futuro en su División, y una sólida esperanza de atrapar uno de los cuatro lugares disponibles para los play-offs.

¿Comentarios?. Envía tu mensaje a Roberto Martín: rmartin@netcons.com.ar


Chicago revivió en el Oeste
Publicado por Roberto Martín. Febrero 1 del 2010

No hay dudas que la figura de Derrick Rose es determinante para este presente
NBAE/Getty Images
Los pronósticos no eran auspiciosos, y ni siquiera el más optimista suponía que la gira finalizaría con balance a favor, pero lo cierto es que los Bulls sorprendieron a la mayoría de sus rivales, ganaron cinco de siete juegos en el Oeste, y se metieron nuevamente en la lucha por un lugar en la postemporada.

Así Chicago finalizó su mejor mes en el año, con récord de 10 triunfos y 5 derrotas. Pero lo más importante fue el nivel de juego que comenzó a desplegar en las últimas semanas, sumado al cambio de actitud de un plantel que a fin del 2009 se mostraba sin confianza, y era incapaz de resolver las situaciones que se presentaban. Por ese tiempo tambaleó Vinny Del Negro, pero ante la falta de reemplazos de jerarquía fue confirmado en su cargo.

La reacción de los Bulls comenzó a gestarse luego de aquella dolorosa derrota sufrida ante Sacramento en el United Center. Dio la sensación que más abajo no se podía caer, que se había llegado hasta cualquier límite tolerado, y no solo por la ciudad y los hinchas, sino más bien por los mismos jugadores. Otro factor importante fue el regreso de Tyrus Thomas, quien volvió después de casi dos meses sin jugar. La recuperación del forward le dio a los Bulls más poderío en el juego interior, una buena defensa y otra opción más en ofensiva.

En el aspecto táctico, Del Negro apostó a la inclusión de Kirk Hinrich en la formación titular, dejando a John Salmons como primer relevo. Esta variante le dio más dinámica al equipo, y a la larga terminó potenciando el juego externo de los Bulls, que padecieron en casi toda la temporada la ausencia de un tirador confiable. Al entender su nuevo rol, Salmons mejoró considerablemente su efectividad (de un pobre 32% pasó a un destacado 56% en lanzamientos de tres), y elevó la cantidad de triples anotados por partido.

No hay dudas que la figura de Derrick Rose es determinante para este presente. El guardia está cada vez más afianzado y adaptándose al rol que su equipo necesita, tanto en la posición de armador, y especialmente como goleador. Se espera mucho de el, y Rose lo sabe, por eso no le tiembla el pulso cuando debe definir en momentos cruciales. La diferencia es que ahora se lo ve más sensato y con mucha más confianza que a comienzos de temporada.

El cambio de actitud del equipo se está notando, y se pudo apreciar en finales cerrados, como por ejemplo ante San Antonio, cuando Chicago resistió la reacción de los Spurs en el tramo final. De la misma manera sucedió ante New Orleans, llevando el partido a suplementario, ganarlo con una defensa magistral en la última jugada, y sin darle opción de tiro al rival. Ahora se defiende de manera más intensa y se hacen mejores bloqueos. Noah, Thomas, Gibson y Miller complementan un interesante juego interior, que se ve fortalecido por las constantes ayudas de Luol Deng, quien no descuida sus efectivos lanzamientos externos.

Después de perder ante los Kings, Chicago estableció una racha de 13-5, y logró superar a rivales de mayor envergadura como Orlando, Boston, Phoenix, Houston, Oklahoma, y los mencionados San Antonio y New Orleans, y lo más destacado es que todos los triunfos fueron en condición de visitante. Esta cadena de victorias le permitió trepar hasta el séptimo lugar en el Este, y contar con posibilidades ciertas de llegar a la postemporada.

Si tenemos en cuenta que Boston, Cleveland, Orlando y Atlanta se encuentran en un escalón superior y de no mediar ninguna situación extraordinaria van a clasificar, los rivales directos de Chicago serían Toronto, Charlotte, Miami y Milwaukee. Es decir, que de continuar el panorama actual en el Este, habría cuatro lugares posibles para cinco equipos, y los Bulls no son menos que los antes mencionados. Otro punto a favor es que se acabaron las giras, y los dirigidos por Del Negro disputarán en su región los partidos que restan para finalizar la temporada regular.

Ahora bien, es necesario que el equipo continúe mejorando, puesto que aún debe ajustar ciertos detalles. El primero de ellos es la defensa que aún sigue siendo vulnerable. Es más, durante enero la media de sus rivales aumentó unas décimas (de 97.3 pasó a 97.9 ppj), un promedio bastante elevado y que se disimuló porque los Bulls encontraron variantes en la ofensiva (pasaron de 91.7 a 95.6 ppj).

El otro aspecto es profundizar las distintas opciones de gol, sobre todo con los cuatro grandes, para no depender en demasía de Derrick Rose y Luol Deng.

La Conferencia es muy pareja, y si bien queda mucho por jugar los Bulls llegan a mitad de temporada con posibilidades ciertas de lograr el objetivo trazado por su dirigencia, volver a disputar los Play-Offs. Y para ello hay dos condiciones, mantener la actitud, y mejorar el nivel que les permitió revivir en el duro Oeste.

¿Comentarios?. Envía tu mensaje a Roberto Martín: rmartin@netcons.com.ar


¡Feliz cumpleaños Dick!
Publicado por Roberto Martín. Diciembre 10 del 2009

Dick Bavetta
NBAE/Getty Images
Hace setenta años nacía Dick Bavetta, una de las figuras más importantes de todos los tiempos de la NBA, un graduado en economía que encontró en el arbitraje su razón de ser. No es jugador ni entrenador, pero por su carisma, capacidad y trayectoria merece ocupar uno de los lugares estelares en el Salón de la Fama del básquetbol mundial.

Por eso, en el día de su cumpleaños, nada mejor que rendirle un merecido homenaje a un árbitro que aún exhibe personalidad, talento, ecuanimidad, humor y un admirable estado físico, virtudes que le permiten a su edad seguir manteniéndose entre los mejores.

Bavetta nació en 1939 en Park Slope, un barrio de Brooklyn, y fue el segundo hijo de un teniente de la policía de New York. En 1962, luego de graduarse como Licenciado en Ciencias Económicas, comenzó a trabajar como corredor de bolsa en Wall Street. Su pasión por el básquetbol lo llevó a jugar por las noches en una liga del centro de la ciudad de New York. Cuando su hermano Joe –que ya incursionaba en el arbitraje– lo tentó para que dirigiera un partido junto a el, jamás imaginó el impacto que lograría en el joven Dick. Luego de esa primera experiencia, Bavetta quedó encantado con su nuevo rol dentro de la cancha, y no lo abandonó jamás.

Junto a su hermano dirigió una cantidad considerable de juegos de la New York´s Downtown Athletic Club. Entre 1966 y 1975, alternó partidos de ligas escolares y parroquiales, con juegos de la Eastern League, nombre adoptado por la CBA entre 1948 y 1970. El salario que cobraba en esta última competencia, jamás le retribuyó sus gastos, como así tampoco sus esfuerzos. Aún así no claudicó y siguió aferrado al referato con el deseo de seguir progresando.

Finalmente sus esfuerzos se vieron recompensados cuando a mediados de los setenta fue contratado por la NBA para ocupar el lugar del retirado Mendy Rudolph (el primer árbitro en dirigir más de 2.000 partidos). Su debut se produjo el 2 de diciembre de 1975 en el mítico Madison Square Garden, oportunidad en que New York Knicks recibió a Boston Celtics en un partido de temporada regular. Estaba a sólo una semana de cumplir los 36 años de edad.

Desde ese primer juego y hasta la actualidad, se quedó con todas las menciones posibles para un árbitro, pero sin dudas que el respeto y la consideración del público ocupan un sitial preferencial.

Promediando la década de los ochenta, Boston y Philadelphia, dos de los mejores equipos de la Conferencia Este de aquella época, disputaban juegos de alta calidad, pero también de extrema rivalidad. Precisamente, en un partido que era televisado a todo el país, el primero que a Bavetta le tocó dirigir en esa condición, se enfrentaban Celtics y Sixers. Al comenzar el segundo tiempo, Dennis Johnson, por entonces base de Boston, lesionó de manera accidental a Jack Madden, el otro árbitro, quien no pudo continuar debido a una fractura en su pierna. Al enterarse de la situación, Bavetta reunió a los integrantes de ambos equipos en el centro de la cancha, les informó que continuaría dirigiendo solo, y les pidió colaboración para terminar el juego de la mejor manera posible (recordemos que la inclusión definitiva del tercer árbitro se dio en la temporada 1988-89). Bastaron unos pocos segundos para comprobar la enorme personalidad de Bavetta. En ese tercer cuarto le sancionó una falta técnica a K.C.Jones (entrenador de Boston) por sus reiterados reclamos; y en el período final expulsó sin titubeos a Larry Bird y Julius Erving por agredirse mutuamente. El juego terminó con una impecable actuación del árbitro. Al día siguiente, toda la NBA hablaba de la categoría del Bavetta. Ese partido significó el reconocimiento de todo el país basquetbolístico.

En esta película de la NBA, en la cual los jugadores son los actores principales, Bavetta acepta y cumple el rol secundario, pero con el cartel de una figura estelar que se limita a acompañar, y al mismo tiempo expresarse con suficiencia cuando se requiere su presencia. Quizá allí se encuentra su principal virtud, la misma que permite rescatar la esencia y el amor hacia el deporte de un árbitro que se transformó en leyenda.

El eterno Dick Bavetta festeja su cumpleaños número 70, en plena actividad y con más de 2.300 partidos arbitrados. Números que impresionan por sí mismos, pero que son ampliamente superados por otras condiciones, como el estado físico que permanece intacto para correr por toda la cancha, la lectura y observación de las distintas situaciones que se generan en un partido, y la lucidez, sabiduría y experiencia para controlar un juego. Una trayectoria que será casi imposible igualar.

¿Comentarios?. Envía tu mensaje a Roberto Martín: rmartin@netcons.com.ar

Los Bulls ilusionan a Chicago
Publicado por Roberto Martín. Noviembre 18 del 2009

Salmons, quien se ganó la titularidad desde la temporada anterior, ha sido fundamental con los puntos desde el perímetro
NBAE/Getty Images
Cuando terminó la serie de play-offs de la temporada anterior entre Boston y Chicago, quedó la sensación de que los Bulls habían desperdiciado una fantástica oportunidad de dejar en el camino al campeón defensor en primera ronda. Sucede que los Celtics sintieron la ausencia del lesionado Kevin Garnett, en tanto los dirigidos por Vinny Del Negro llegaron a esa instancia con una racha ganadora que los terminó depositando en la post-temporada, cuando un mes antes del comienzo de la misma todo indicaba que se quedarían afuera.

Claro que el punto de inflexión ocurrió a mediados de febrero de este año, cuando se produjo el acuerdo con Sacramento Kings, por el cual Andrés Nocioni, Drew Gooden, Michael Ruffin y Cedric Simmons abandonaron Chicago a cambio de Brad Miller y John Salmons.

El equipo perdió a un jugador muy importante como Nocioni, pero por primera vez en la temporada logró la regularidad necesaria para contar con serias aspiraciones de llegar a los play-offs. Miller contribuyó a fortalecer el juego interior, en tanto Salmons, que se ganó la titularidad, resultó fundamental con los puntos que aportó desde el perímetro.

Otro hecho destacado se dio en el verano, cuando el escolta goleador Ben Gordon, decidió fichar con Detroit Pistons. Como contrapartida se incorporó al veterano Jerome James, a los rookies Taj Gibson y James Johnson, y se recuperó a Jannero Pargo, ausente de la NBA en el último año debido a su experiencia europea. Es decir, pocos movimientos y muy sobrios y cautos.

Está claro que los Bulls priorizaron la reducción de salarios para obtener mayores posibilidades de contratar algún jugador trascendente el año venidero. No obstante, con este bajo presupuesto, Vinny Del Negro parece estar logrando un equipo competitivo.

A tres semanas del comienzo de temporada Chicago está obteniendo importantes resultados, aún cuando no ha podido contar con uno de sus jugadores titulares, Tyrus Thomas, quien se perdió más de la mitad de los partidos disputados. El novato Taj Gibson a soportado la responsabilidad de salir en el quinteto inicial, y sin ser un jugador que despierte grandes expectativas, está cumpliendo con números interesantes (7,3 puntos y 4,9 rebotes) durante los minutos que juega (23,2). De todos modos la pintura de los Bulls no parece frágil, puesto que Joakim Noah comenzó en un nivel superlativo, adquiriendo un rol muy importante en defensa (promedia 12,2 rebotes y 2 bloqueos por partido), y siendo mucho más agresivo en ataque. Con estos argumentos, y sumado a la lógica madurez y regularidad, el público de Chicago espera que el joven de antepasados franceses pueda convertirse en uno de los mejores centros de la NBA. Por otra parte, Brad Miller goza de la confianza de su entrenador, y es notable como rinde saltando desde la banca. Al mismo tiempo Luol Deng es pieza clave en la estructura, porque aporta puntos, rebotes, una buena defensa y es sumamente versátil. El regreso de Thomas, quien terminó consolidándose en el puesto de ala-pivote el año anterior, será fundamental para un equipo que requiere de todos sus hombres a pleno.

La mayor incógnita la veo en el perímetro, entiéndase por ello el juego desde larga distancia cuando el rival cierre los caminos al aro. Derrick Rose, Kirk Hinrich y John Salmons componen un interesante tridente ofensivo, pero ninguno de ellos tiene la efectividad y la explosión de Gordon. Sin embargo, cuando Salmons está encendido es muy difícil defenderlo, es por ello que los Bulls necesitan regularidad en el escolta proveniente de Sacramento.

Se espera que Derrick Rose pueda consolidarse definitivamente como armador y estratega. El año anterior demostró estar preparado para guiar a Chicago a los play-offs, tomando determinaciones en momentos cruciales. Sus condiciones no dejan lugar a dudas, pero además de buscar el cesto con penetraciones, necesita aumentar y fortalecer sus lanzamientos externos. Durante su segundo año en la NBA debe comenzar a suplicar esa carencia, puesto que potencial, autoridad y determinación le sobran. Hinrich, que era el base titular hasta la llegada de Rose, cumple su nueva función con mucha solvencia, ya sea mostrándose como relevo o jugado como escolta. Y si bien ha bajado los porcentajes de las primeras ligas, de no sufrir ninguna lesión puede volver explotar todas sus cualidades.

En cuanto a la defensa, el perímetro de los Bulls también sobresale por sus características y su contracción para presionar al adversario. En este aspecto, Vinny Del Negro está explotando todos los recursos disponibles, tanto en la pintura como fuera de ella. Es cierto que un agente libre determinante fortalecería al equipo, pero de todos modos es interesante ver a una plantilla que conjuga talento, juventud y experiencia de algunos nombres. Por momentos se pierde en el juego dinámico, en un ritmo vertiginoso, pero en otros asoma el carácter y la determinación de algunos jugadores para atacar el cesto rompiendo la primera línea rival. Es la agresividad que finalmente encontró Noah, que siempre tuvo Hinrich, que Rose demostró desde su llegada a la NBA, y que Deng, Miller y Salmons conocen perfectamente.

Quedan varios aspectos por mejorar. Lograr un rendimiento regular, trabajar con variantes en el juego estacionado, insistir con Noah ante equipos livianos, ponderar las aptitudes de Rose en el uno contra uno, explotar el tiro de Salmons, y recuperar el de Hinrich. Es difícil hacer pronósticos teniendo en cuenta lo pareja y competitiva que es la Conferencia Este, sin embargo da la sensación que este equipo de Chicago puede volver a meterse en la post-temporada. Es cierto, no le sobra nada, pero va a ser un contendiente muy duro para cualquiera.

¿Comentarios?. Envía tu mensaje a Roberto Martín: rmartin@netcons.com.ar

Wilt Chamberlain y el recuerdo de una actuación histórica
Publicado por Roberto Martín. Marzo 2 del 2009 a las 5:09 PM

Wilt Chamberlain
NBAE/Getty Images
Cuando Michael Jordan -el mejor jugador de la historia- anunció su retiro, comenzaron a barajarse una serie de nombres en la búsqueda de su sucesor. Entre los primeros postulantes se mencionaron a figuras como Kobe Bryant, Allen Iverson o Vince Carter, y más recientemente a LeBron James. Sin embargo, a veces dejamos olvidados a los que construyeron la historia, quienes en su momento también reinaron en la competencia más importante del planeta, como lo fue Wilt Chamberlain, uno de los pocos que puede discutir si Jordan fue el mejor de todos. Ocurre que el tiempo es tirano y vivimos más del presente que del ayer. Sin embargo existen hechos memorables que permanecerán por siempre, aún para quienes no hemos tenido la oportunidad de disfrutarlos. Por ello, en el día que se cumplen cuarenta y siete años de su magnífica producción, queremos recordar a un goleador impresionante, alguien que en su mejor producción ofensiva llegó a anotar cien puntos, sin dudas la más espectacular actuación de un basquetbolista en la historia de la NBA.

Wilt Chamberlain fue dos veces campeón, en 1966-67 con Philadelphia 76ers. y en 1971-72 con Los Angeles Lakers. En su primera temporada como profesional alcanzó promedios de 37,6 puntos y 27,0 rebotes, números que lo consagraron como novato del año y mejor jugador de la temporada regular (MVP), siendo el primero en lograr ambas distinciones. Durante sus catorce temporadas en la Liga disputó 1.045 juegos, anotando 31.419 puntos, a un promedio de 30,1 (el segundo de la historia) y capturando 23.924 rebotes, a un promedio de 22,9. Su efectividad en tiros de cancha fue del 54 %, siendo los lanzamientos libres su único punto débil, alcanzando un bajo 51,1 % desde la línea. Fue el máximo encestador en siete temporadas consecutivas, de 1960 a 1966, y por once años lideró la estadística de rebotes (tiene el récord en un juego con 55); pero lo más llamativo fue que en la temporada 1967-68, con un total de 702 pases-gol, ganó la estadística de asistencias, un logro impensado para un pivote y prácticamente imposible de igualar.

Gran parte de sus mayores logros nos llevan a la temporada 1961-62, cuando Chamberlain se consagró por tercer año consecutivo como goleador de la Liga al anotar 4.029 puntos, con un promedio de 50,4 por juego, el más alto porcentaje de la historia; pero lo más destacado fue la cantidad de minutos que permaneció en cancha, 3.882, a un promedio de 48,5 por juego, realmente una proeza si tenemos en cuenta que un juego NBA dura 48 minutos. Ocurre que en esa temporada los Philadelphia Warriors disputaron un total de 10 tiempos extras, llegando a sumar 3.890 minutos, es decir que Wilt Chamberlain solo "descansó" ocho minutos en toda la temporada.

Como se puede apreciar, Wilt Chamberlain fue un jugador notable y durante su carrera como profesional logró mucho más que anotar cien puntos en un juego, ocurre que esa noche quedará para siempre en la historia.

LA LEYENDA

El 2 de marzo de 1962 se inició como otro día más en la agenda del deportista. Esa noche los Philadelphia Warriors se enfrentaban a los New York Knicks en Pennsylvania. Chamberlain, después de dormir solo dos horas, tal su costumbre de acostarse en las madrugadas de New York, se levantó a las 7:30 para tomar el tren de las 9 que lo llevaría a su destino. Por la tarde aguardó la hora del juego pasando el tiempo en un parque de diversiones y poco después se dirigió con sus compañeros hacia el estadio.

Los 4.124 espectadores que se dieron cita en el Hershey Arena tuvieron el privilegio de presenciar y disfrutar de la hazaña. En el primer cuarto Chamberlain anotó 23 puntos sin errar ningún tiro libre (9 de 9), y al llegar al descanso elevó su cuenta a 41 puntos, quedando muy cerca de su media normal. En el tercer cuarto continuó con su efectividad desde la línea de libres, algo sumamente inusual y se hizo prácticamente indetenible para la defensa de los Knicks, especialmente para Darrell Imhoff, quien le tocó en suerte defenderlo. Convirtó desde distintas posiciones, incluso en aquellas alejadas a 4 o 5 metros del cesto. Fue en ese momento cuando el público enfervorizado comenzó a gritar pidiendo los cien puntos. Chamberlain inició el último cuarto con 69 tantos en su casillero individual, y con el juego practicamente definido, puesto que los Warriors habían sacado una ventaja de diecinueve (125-106). A partir de ese momento, los Knicks dejaron de pensar en el resultado y comenzaron a retener el balón, y cuando la posesión pertenecía a los Warriors, trataron de cortar con falta a cualquier jugador con el propósito de que la pelota no llegara a sus manos. Sin embargo, Wilt se las arregló para seguir sumando y llegar a 98 puntos a 1' 27" del final. En los siguientes 26" Chamberlain recuperó un balón y tomó un rebote en ataque, pero fracasó en sus dos intentos. Solo quedaban 46" para terminar el juego, cuando recibió una asistencia de Joe Ruclick a tres metros del aro, y desde esa posición con un certero lanzamiento alcanzó la gloria. La primera reacción del público fue ingresar a la cancha y el juego se dio por finalizado. La victoria de los Warrios por 169-147 quedó para las estadísticas, lo que importó fue la extraordinaria actuación, la más espectacular de un basquetbolista en toda la historia. 100 puntos, 36 de 63 en tiros de cancha (57,1 %) y 28 de 32 en tiros libres (87,5 %), una marca practicamente imposible de igualar, especialmente con los sistemas defensivos que se practican en la actualidad.

El doce de octubre de 1999, Wilton Norman Chamberlain dejó de existir en su residencia de Los Angeles. El mundo del basquetbol perdió así a una de sus grandes figuras, un talentoso jugador que amó la competencia y que nunca se marcó límites, y que además de su presencia intimidante (2,16 metros) se destacó por sus versátiles movimientos y una llamativa agilidad; y fue tal su contribución al juego, que justamente por el tuvieron que modificar las reglas. Pero lo más importante de todo, es que fue y probablemente será, el único jugador que le pueda discutir el trono de todos los tiempos al legendario Jordan. Y aunque sus logros fueron muchos, ese 2 de marzo de 1962 su estrella brilló más que nunca en el firmamento de la NBA.

¿Comentarios?. Envía tu mensaje a Roberto Martín: rmartin@netcons.com.ar.