Blog Squad: Isabel Tabernero

Bienvenidos a la sección de Blog Squad en Español, una colección de artículos de opinión, de periodistas, artistas y especialistas en básquetbol alrededor del mundo, quienes han querido compartir sus pensamientos acerca de la NBA. Aquí podrás consultar las columnas de opinión de cada uno de nuestros invitados especiales.

Los puntos de vista expresados en Blog Squad en Español representan únicamente la visión de quienes escriben en ella. No representan la posición de la NBA.com/español, de la NBA o de alguno de los equipos de la liga.


Isabel Tabernero Huguet | EMail | Twitter: @itabernero
Periodista española especializada en NBA
Vinculada a la Revista Oficial NBA de España primero como redactora y actualmente como columnista desde hace más de diez años, así como colaboradora eventual en otras webs de baloncesto. Blog en www.nba.com desde 2007.



Una pregunta incómoda (en L.A.)
Publicado por Isabel Tabernero Huguet Febrero 2

Es costumbre. No es que esté obsesionada con las estadísticas pero me gusta estar al día, así que cada cierto tiempo entro en www.nba.com y reviso quién manda y por cuánto en cada apartado e inmediatamente paso a buscar a mis favoritos de la temporada o de siempre, para ver dónde están colocados. Estar muy arriba es importante. Esta revisión periódica también me permite recordar que debo seguir la pista a algún jugador al que tengo más descuidado. Siempre he dicho que para mí las estadísticas sí que cuentan, sobre todo en la NBA.

Hoy, como cada tres o cuatro días, he comenzado mi repaso por la lista de máximos anotadores y me he sorprendido. Kobe Bryant es el líder en puntos, eso sí, con una cifra discreta, 30 de media, pero líder al fin y al cabo. Según la lógica siempre debe estar arriba, pero en el top no lo recuerdo desde hace bastante tiempo, así que como tengo curiosidad, investigo un poco y observo que el ‘24’ fue el máximo encestador en dos temporadas consecutivas, la 05-06 y la 06-07. Si mi memoria no me falla, y no me ha fallado esta vez, porque vuelvo a asegurarme, estamos hablando de la época en la que los amarillos ni siquiera se metían en Playoffs o de los años en los que cayeron ante los Suns en primera ronda pese a los intentos de remontada. Después vendría la época de las Finales y los anillos, con Pau, y después el varapalo del año pasado pero sin perder la categoría de grande.

Como no tengo muy claro cómo de mal colocados están los Lakers tras 22 partidos, miro la clasificación y veo que son sextos del Oeste, mientras que los Clippers ocupan el segundo lugar, y eso también me lleva de nuevo a aquellos años en los que los rojos eran el mejor equipo de Los Angeles. Además, Kobe ha hecho ya protagonizado ya varias gestas anotadoras y un partido de casi 50 puntos, cosa que celebro, igual que en esos años, y pese a las lesiones (que confío en que le respeten hasta verano, puesto que para mí sigue siendo el mejor del mundo) tiene las ganas y la competitividad de siempre. Es decir, nos quedan más gestas anotadoras, y yo lo agradeceré, por supuesto, ¿pero les queda a los Lakers también otro añito en el infierno? Esta es, sin duda, una pregunta incómoda en tiempos incómodos de malas decisiones de traspasos y gestión, que me ronda la cabeza y me lleva directamente al temor de ver desperdiciados años de competir por anillos mientras el tiempo vuela para todos, para Kobe y para Pau los que más. Y entonces me digo, como consuelo transitorio, que Gasol no estaba en ninguna de esas dos temporadas.




Ritmo loco, ritmo NBA
Publicado por Isabel Tabernero Huguet 30 de diciembre 2011

LeBron James
Kent Smith/NBAE via Getty Images

Los equipos apenas llevan unos pocos partidos disputados de esta Liga reconcentrada y súper ajustada en 66 duelos sin respiración, pero son suficientes para unas primeras cábalas, que cambiarán una y mil veces al ritmo loco de esta ‘regular season’, extraña todavía y apetecible, como siempre.

Lo que ha cambiado.

Boston. Menudo batacazo para empezar. No significa nada y ya sabemos que lo mejor de los Celtics suele venir en Playoffs pero mentalmente para un equipo enevejecido tiene que ser importante no descolgarse demasiado.

LeBron. Le veo diferente. Está más delgado que nunca, o eso me lo parece a mí, pero sin perder fuerza ni agresividad, muy serio y más fino en sus decisiones en pista. Un lujazo cuando la cámara le enfoca haciendo lo que se le da bien en pista. Su otro yo, el ‘showman’, parece haber contagiado a su compañero Wade, que acapara tantos primeros planos como La Bestia. Bosh nada a gusto entre estas dos aguas.

Minnesota. Los Wolves, o el equipo de Ricky y de Kevin Love (y de Derrick Williams, y de Barea…), se convierten esta temporada en uno de los que más me apetece ver. Su juventud les pagará con muchas derrotas pero espero que Adelman sepa encauzar pronto su rumbo. Mientras tanto, a disfrutar de la química del rookie más mediático de lo que va de temporada.

Lo que sigue igual.

Kobe. Su mirada no ha cambiado, y con eso me vale. Competitivo, anotador, problemas personales graves con los que lidiar… la presión crece y eso a Bryant le entona, y cuando Bryant se entona encontramos una u 81 razones para seguir admirando a este jugador.

Pau. Perdón por la doble mención a los Lakers, pero Gasol merece un especial reconocimiento. Podría sentirse ninguneado, podría haber perdido la confianza, podría haber reaccionado en plan Odom, pero no, gracias a un cerebro privilegiado, el catalán ha procesado la información negativa e intenta transformarla en positiva. Buenos números, alguna acción decisiva en alguna victoria, mirar para delante y confiar en que los Lakers vuelvan a ser lo que eran, los Lakers que transformó él en campeones.

Deron. El mejor base del mundo a la deriva en un equipo sin rumbo, en el que su propietario piensa antes en la carrera política que en los logros deportivos de los Nets. Un desperdicio que no esté vistiendo una camiseta con más aspiraciones. Aún no he visto hasta dónde puede llegar Williams en los Nets.

San Antonio. Más viejos, más sabios y comenzando con mejor pie que otros años. Volverán a estar entre los mejores en temporada regular, como siempre. ¿O este debería ser el año del batacazo ‘spur’? No creo que Ginóbili lo consienta.

Lo que está por venir.

Dallas. Quizá les dura el empacho del campeonato, quizá el calendario les pasa factura. Da igual, todo el mundo espera que los Mavericks pisen el acelerador y lo harán, seguro.

Griffin. Todavía no se habla mucho de él este año pero lo que Chris Paul y él pueden hacer en los Clippers seguro que sale en las mejores jugadas.

Knicks. Espero un paso más esta temporada de este equipo mítico liderado por un jugador increíble, Carmelo. Igual me decepciono como todos los años, pero de momento…

En enero, más cábalas y alguna primera conclusión. Hasta entonces, feliz año 2012, y que de verdad lo sea.




Sólo estaba dormida
Publicado por Isabel Tabernero Huguet 19 de diciembre 2011

Lamar Odom
NBAE/Getty Images

Este año la espera ha sido peor. Más tiempo de síndrome de abstinencia, menos deporte, más peleas, negociaciones infructuosas y la frustración de ver cómo la Liga se tambaleaba y no poder hacer nada para remediarlo más que seguir vía Internet, a veces con desidia, otras con frustración, enfado y con la sensación muy pesimista a ratos de que este momento no iba a llegar nunca.

Por eso, el día que David Stern atendió a los medios y más estresado que nunca anunció el fin de la guerra jugadores/dueños, mi cerebro empezó a volverse loco, tratando de recuperar el tiempo perdido: ¿cuántos días quedan para empezar? ¿En qué equipos me tengo que fijar? ¿Se precipitarán con los fichajes? ¿Se ha echado a perder la NBA 2011-2012? ¿Cuántos partidos pasarán hasta que llegue el primero que merezca la pena, de esos de grabar y rebobinar?

Se concentra todo en menos tiempo y crece la presión de que la mejor liga del mundo siga siéndolo pese a lo apretado de la temporada, de que las franquicias muevan sus fichas rápidamente y que no echemos de menos esos ensayos que faltan, esa preparación que se antoja poca incluso en las temporadas de 82 encuentros, que no se pierda la calidad, el espectáculo, en definitiva. No tengo las respuestas a estas preguntas y algunas me temo que confirmarán expectativas poco optimistas pero qué cierto es el tópico de que cuando algo te falta es cuando lo valoras y por eso agradezco enormemente, como mínimo, que haya postre NBA en Navidad, aunque no esté tan bueno como otros años.

Tantos meses tratando de evitar que el barco se hundiera, que la Liga siguiera viva, han provocado lo que me suponía: una avalancha de movimientos, el más sonado de todos, el superfichaje de Chris Paul, uno de los dos mejores bases de la Liga, por los Clippers, que convierte a la otra franquicia angelina en una de las más atractivas de cara a la nueva temporada. Con él y con Blake Griffin compartiendo balón sólo puede pasar una cosa: espectáculo.

Pero no ha sido este el único movimiento aunque sí el que se ha llevado más titulares. Algunos cambios se entienden y se aplauden (el refuerzo de Odom a Dallas), otros despiertan mi curiosidad por lo interesante de las nuevas alianzas (Nenê jugando con Rudy a las órdenes del sabio Karl), otros confirman lo que ya pensaba (Memphis atando a la gran actuación de los últimos Playoffs, Marc Gasol, y el objetivo más codiciado de las franquicias en esta mini pretemporada) y otros no los entiendo en absoluto (y entre los que no entiendo me refiero, concretamente, a las ansias de los Lakers de lograr a Chris Paul y a Dwight Howard a costa de sacrificar a Gasol, a Odom y a Bynum, para mí, un sacrilegio, un desastre en su resultado y lo peor, siguen necesitando un base como el comer).

Así, sin haber mirado con detenimiento las plantillas ni investigado bien a los nuevos, los favoritos de este año parecen volver a ser los Mavericks, que con poco que han hecho han sumado, no restado, no como los Lakers, que pierden opciones reales con la marcha de Odom y además ganan un ambiente enrarecido (hasta que el notición de algún fichaje o traspaso diga lo contrario).

Por su parte, no se han movido o se han movido poco ni Celtics ni Spurs, ni Heat (pero a ellos tampoco les hace tanta falta), y este año tengo verdadero interés en ver qué pueden hacer los Nuggets, los Thunder y los Clippers, Knicks, Hawks, Grizzlies y Warriors, además de una vieja debilidad, los Jazz, y una cuestión de fidelidad a Calderón (los Raptors). Todo esto, a la espera de bombazos que seguro se van a seguir produciendo en estos días en los que descubro que la Liga, que hace sólo un mes no parecía muy viva, sólo estaba dormida.