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Imponente inferno

Joakim Noah destaca entre la multitud

Joakim Noah Su predisposición a sacrificar logros personales por el bien del equipo le ha supuesto legiones de fans a Noah.
(Jonathan Daniel/NBAE/Getty Images)

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De los pantanos de Florida, donde fue un feroz taponador Gator, a las calles de asfalto de Chicago, donde hoy en día es un Bull en estampida, Joakim Noah es 2’13 metros y 110 kilos de poderío y pasión. Estos días no es sólo el principal hombre en el medio, puesto en pie en el círculo central del United Center; también proyecta una sombra imponente sobre el parqué del Boston Garden, así como la madera de Hollywood del Staples Center de Los Ángeles, junto a los demás pabellones de la NBA. Bajo sus célebres y fluyentes mechones del amor se halla un ardiente basquetbolista de raza con la promesa de incipiente All-Star, poseedor de un implacable poderío. En los últimos meses, tanto él como su juego han crecido más de lo que incluso él podría haber imaginado nunca. Claramente, se ha encontrado como atleta profesional. Pero, más importante aún, tras asegurarse los focos del gran escenario, Joakim Noah aprovecha intencionadamente su ilimitada energía para retribuir al mundo con algo especial. Ya sea arañando un rebote o lanzándose cancha abajo liderando un contraataque, Noah lo trae, lo muestra y, sin lugar a dudas, nunca toma nada por sentado.

“Sé que soy un privilegiado por poder jugar al más alto nivel y haciendo lo que más me gusta hacer. Un montón de gente no tiene la posibilidad de vivir sus sueños como yo”.

Nacido en la Gran Manzana, el pívot titular de 25 años de Chicago se trasladó a París cuando tenía tres años y, aunque sus padres se divorciaron un año más tarde, los miembros de la familia vivieron armoniosamente en Francia, cerca el uno del otro, hasta que Joakim, su joven hermana Yelena y su madre se trasladaron de nuevo a Nueva York tras cumplir este los 13.

Más allá de su éxito como un jugador de la NBA, Noah mantiene la vida simple y altruista, un derivado de su educación en una familia muy unida. Su madre, Cecilia Rodhe, es una escultora y terapeuta artística basada en Nueva York que habla con un cautivador acento sueco. Personifica la compostura y dignidad y se ruboriza cada vez que habla de su hijo.

Noah ríe

Humildad personificada, la naturaleza generosa y energía ilimitada de Noah claramente han supuesto un impacto positivo en el mundo.

“Joakim es un guerrero. Cuando él se centra en algo no se detiene hasta alcanzar su objetivo”, dice Rodhe con un brillo en el ojo. “Nació en un entorno apasionado y siempre se le ha enseñado que, si deseas ser el mejor, tienes que trabajar duro”.

Como atleta profesional de tercera generación, Joakim ha aprendido mucho de su abuelo, Zacharie, jugador de fútbol profesional en Camerún, y su padre, Yannick, una superestrella del tenis internacional y ganador del Abierto de Francia de 1983.

“Mi padre es probablemente la persona más famosa en Francia”, dice Joakim sin vacilar. “Él es muy querido allí. Ha sido siempre accesible. Tiene don de gentes. Cuando crecía, a veces no quería compartir a mi papá. Pero ahora tiro la vista atrás y comprendo cómo la gente respeta el hecho de que siempre les atendiera. No era sólo un campeón de tenis; fue el campeón de la gente”.

“Provengo de una familia muy colorida y debido a ello siempre me siento en casa dondequiera vaya. Creo que soy muy afortunado y considero a mi padre mi mejor amigo”, dice Joakim. “Tengo la suerte de tener un padre al que me siento increíblemente cercano y también alguien que sé que puede identificarse con lo que estoy pasando”.

De joven en Francia, Noah empezó a enamorarse del deporte y, en particular, del baloncesto. “[Joakim] fue mi primer hijo y por supuesto que voy a compartir mi pasión por el deporte, el ejercicio, el sudor y esfuerzo”, dijo Yannick en una entrevista reciente con el Chicago Tribune. “Jugábamos a fútbol, baloncesto, tenis, y yo odiaba perder. Ya estoy curado de esa enfermedad, pero para ser un deportista profesional, tienes que ser un mal perdedor, te tiene que doler”.

“Y Joakim tiene eso. Es de lo que me siento realmente orgulloso. No ofrece excusas. Es un apasionado del juego, ama el trabajo en equipo y quiere ganar sobre todas las cosas. Sé que [los deportistas] lo ven como un trabajo después de llegar a profesionales. Él no. Él sacrifica lo que sea necesario para mejorar y ganar”.

Como apunta rápidamente Noah, proviene de un origen algo singular, en el que deporte y Bellas Artes se igualan. No hace mucho tiempo, madre e hijo crearon una nueva organización de beneficencia, La Fundación Arca de Noah, que une las dos pasiones de esta familia extraordinaria: deportes y arte.

Tras hablar largo y tendido con Cecilia Rodhe, una competidora y ganadora por derecho propio —es ex Miss Suecia— resulta evidente de donde obtiene su hijo gran cantidad de su pasión y determinación. Cecilia dedica gran parte de su tiempo a ayudar a los demás —en particular, los niños— alrededor del mundo. Recientemente regresó de un largo viaje por el extranjero donde trabajó con niños en campamentos de refugiados. “Es siempre una experiencia fantástica y muy conmovedora”, afirma.

Siguiendo de cerca el camino y las enseñanzas de su madre, Joakim también dedica tiempo y energía en contribuir a la comunidad mundial. Cada año, silenciosamente hace una serie de generosas donaciones financieras a causas caritativas incluyendo, más recientemente, una dotación para el programa NBA Cares, que beneficia a Hábitat para la Humanidad.

En el caso de su recién creada Fundación, Arca de Noah, está dirigida directamente a ayudar a los niños necesitados. Y en consonancia con su mantra de simplicidad, Noah dice que “es importante estar allí para las personas. Impactar sus vidas y poner una sonrisa en la cara de una persona. De eso se trata”.

Como parte de este programa, la familia Noah tiene planeada la realización de clínics de tenis, baloncesto y arte alrededor del mundo. “Nuestro sueño para esta fundación es reunir el deporte y el arte mientras elevamos la conciencia y el conocimiento acerca de lo que significa ser humano, y ayudar a los niños a entender quiénes somos como pueblo y así comprenderse mejor a sí mismos”, aclara cortésmente Cecilia.

Durante la pretemporada, cuando no está prestando una mano en la comunidad o afinando su baby hook en la cancha, generalmente se puede encontrar a Joakim paseándose por un aeropuerto, ya que una de sus otras pasiones es viajar y visitar nuevos lugares. “Soy tan afortunado de jugar al baloncesto para ganarme la vida, y una recompensa de verdad es tener la oportunidad de viajar y conocer nuevas culturas”, dice Noah. “Me siento como que uno de los tipos con más suerte del mundo por vivir esta vida, y no lo cambiaría por nada”.

Además de ser un deportista rico y famoso con la capacidad para recorrer el mundo en un arrebato, por no hablar de la propensión y la disposición para repartir alegría entre los demás, Noah también ha vivido hazañas de las que sólo algunos pueden presumir. Uno de esos logros fue formar parte de los dos equipos campeones nacionales de la NCAA en la Universidad de Florida. Cuando se le pregunta acerca de su tiempo en la universidad, inmediatamente se enciende, pero también pausa antes de responder: “Mis años en Florida fueron los mejores de mi vida”, dice finalmente con una sonrisa. Preguntado sobre cómo se sintió al ganar dos títulos de campeón nacional, sorprendentemente tiene problemas para encontrar las palabras adecuadas. Pero una cosa que dice que nunca olvidará de esos días es el consejo que recibió, junto a sus compañeros, de su entrenador, Billy Donovan, quien predicó: “vivid siempre el momento; no os preocupéis nunca por el pasado o lo que podría suceder en el futuro. La verdadera felicidad es cuando eres capaz de disfrutar el momento”.

Y eso es justo lo que Joakim Noah está intentando hacer hoy. Lo da todo cada día mientras permanece siempre positivo. El general manager de los Bulls, Gar Forman, dice que es una de muchas cualidades admirables que Noah aporta a la franquicia de Chicago.

“Además de ser un jugador fabuloso sobre la cancha, Joakim siempre trae un alto nivel de energía positiva al vestuario. Es la primera cosa que nos atrajo”.

Derrick Rose/Joakim Noah v NOH

El dúo dinámico de Chicago formado por Noah y el All-Star Derrick Rose tiene a los fans de los Bulls entusiasmados con el futuro. (Chris Graythen/NBAE/Getty Images)

Según Forman, una de las mayores fortalezas de Noah es su motor. No de su boca, pero su energía. Forman también dice que no es casualidad que Noah desempeñara un papel importante en dos equipos ganadores del campeonato nacional. “En pocas palabras, Joakim es un ganador y eso nos servirá a medida que progresemos”.

A pesar de que este es el tercer año en la NBA de Noah, admite que aún se siente nervioso antes de cada partido. “Creo que estar nervioso es algo bueno”, insiste Joakim. “Cuando pierdes ese nerviosismo, pierdes tu ventaja. Si no estuviera nervioso, sentiría que algo estaba mal”.

Al hablar con sus compañeros de equipo, tres rasgos de Noah surgen consistentemente en la conversación: enérgico, apasionado y trabajador duro. Durante las últimas dos temporadas, el veterano Lindsey Hunter ha visto a Noah crecer como persona y jugador.

“Noche tras noche, Joakim aporta un esfuerzo increíble e intensidad”, dice Hunter. “A pesar de que él es un poco payaso [risas], se preocupa por las cosas importantes sobre el juego; y eso, realmente, no se puede enseñar. O te importa o no te importa. ¡Y él se preocupa mucho!”.

Noah también ha aprendido algunas cosas durante su breve estancia en la liga, especialmente de la experiencia que adquirió durante los playoffs del año pasado. Después de que Boston eliminara a los Bulls en siete partidos, Noah decidió ponerse en forma y tomarse en serio lo de dar el siguiente paso. Mantuvo un programa de entrenamiento de pretemporada estricto, incluso cuando viajaba. El entrenador Vinny Del Negro dice que cuando tienes a un jugador que no le tiene miedo al trabajo, como Noah, se contagia a menudo entre el resto de las tropas.

“El éxito del que disfrutó Joakim al final del año pasado realmente encendió una mecha. Esta temporada llegó al campamento en un estado de forma increíble y realmente se centró”, dice Del Negro. Tiene un gran espíritu del que se alimenta el resto del equipo. Estoy seguro de que vamos a ver progresos consistentes en su desarrollo a partir de ahora”.

Hay muchos aspectos de las contribuciones de Noah a los Bulls que no resaltan necesariamente en la hoja de estadísticas, pero sí son ciertamente percibidos por sus entrenadores, compañeros y rivales por igual.

“No sólo esta temporada, Joakim intensificó su juego durante todo el año pasado”, insiste el técnico de Boston, Doc Rivers. “Algunos se quedan pillados con el pelo largo y todas esas otras cosas. Pero la verdad es que este chico puede jugar. Tiene una increíble inteligencia baloncestística. Es fácil pasar por alto a un jugador como él, porque no suele tener el balón en sus manos. Pero aún así hace notar su presencia. [Dennis] Rodman era así. Creo que Noah tiene un montón de esas mismas cualidades”.

“Definitivamente intentó aportar mucha energía cada noche”, dice Noah con un guiño. “Un jugador tiene que comprender su rol en el equipo. Mi rol es jugar duro e intentar ganar de cualquier manera que pueda”.

Aparte de la familia, entrenadores, rivales y sus compañeros de equipo, los aficionados de los Bulls también creen en Joakim. No sólo es su camiseta número 13 de la suerte una de las más vendidas de la NBA en todo el mundo (actualmente ocupa el Nº 14 en Europa) sino que inunda las gradas del United Center cada noche. El locutor de radio Chuck Swirsky admite que se ha convertido en uno de los mayores fans de Noah. En su distintiva voz Swirsky dice que “me encanta el corazón de Joakim, su espíritu, su fuego competitivo. Me encanta verle jugar. Va a ser un All-Star, y realmente no me sorprendería si un día termina liderando la liga en rebotes. Ya es un líder del equipo, y lo va a seguir siendo durante muchos, muchos años”.

Escapada de Joakim Noah vs Boston ' 09 El tardío robo y bandeja en escapada de Noah que valió un triunfo de último minuto tras tres prórrogas en el sexto partido contra Boston en la batalla de playoffs del año pasado es probablemente uno de los mejores momentos de la historia de la franquicia.
(Nathaniel S. Butler/NBAE/Getty Images)