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Thibodeau es Entrenador del Año y Maestro Zen

Por Sam Smith (1 de mayo 2011)

Siempre ha habido un Maestro Zen en la NBA. Red Auerbach quizás fue el primero, y eso podría explicar porqué Phil Jackson y él siempre estuvieron enfrentados: porque realmente eran muy iguales.

Red fue un maestro, como realmente son todos los grandes entrenadores, y uno cuyo mantra de sacrificio y trabajo en equipo trascendía al individuo.

Phil Jackson popularizó la denominación Zen, pero quizás quien mejor la represente ahora sea el entrenador de los Bulls, Tom Thibodeau, quien, el pasado 1 de mayo, aceptó el Trofeo Red Auerbach, premio al Mejor Entrenador del Año 2010-11.

Tom Thibodeau realmente es el Maestro Zen de la NBA.

Me vino esta noción en mente por primera vez en discusión con mi amigo, Erv Ruhl, profesor de psicología retirado de Fresno State. A Erv le chocó un comentario de Kyle Korver, realizado poco después de que los Bulls hubieran finiquitado la serie contra los Pacers. Alguien le preguntó sobre el futuro de los Bulls y Korver interrumpió en tono jocoso, preguntando al interrogador si conocía al entrenador de los Bulls, un tipo llamado Tom Thibodeau, interprete habitual del mantra ‘partido a partido’. Pero más que eso, como señaló Erv, Thibodeau ha planteado la enseñanza del baloncesto a niveles existenciales. Ahora los jugadores de los Bulls contemplan universalmente la temporada y los Playoffs sólo hasta el siguiente entrenamiento, la siguiente jugada, el siguiente partido.

Es de lo único de lo que hablan, más estilo de vida que retórica.

Es lo máximo para un maestro y entrenador. Los jugadores rutinariamente sueltan tópicos planos acerca de la noción de ‘partido a partido’. Pero los Bulls se lo creen y lo viven como pocos equipos que yo haya visto. Y es por Thibodeau.

Thibodeau nunca lo dirá tal cual, pero los jugadores de los Bulls se han apuntado al viaje. Ahora saben instintivamente que un viaje de mil millas comienza con un sólo paso, que la jarra se llena sólo gota a gota.

Sí, la clásica filosofía del Este.

Y hay que tener en cuenta a Thibs:

“Cuando tienes un equipo verdaderamente comprometido y todos ponen lo que tienen que poner cada día, no tienes que preocuparte de nada más”, dijo Thibodeau en su rueda de prensa en el Berto Center. “Has hecho todo lo que has podido. Y así es como mido yo el éxito. Sabemos que si hacemos lo correcto cada día, lo bueno llegará”.

Una cosa es promulgar esas opiniones, otra emitir el imperativo con el que el grupo se identifique. Es la máxima esperanza del maestro. La liturgia Thibodeau, repetida. No los campeonatos o los premios o los enfrentamientos; sino hacer tu trabajo, hora a hora, día a día, y estar satisfecho de saberte preparado y entrenado de la forma correcta; saber que lograrás lo que mereces lograr.

El profesor abre la puerta, pero uno ingresa por sí mismo.

Así ha sido para este equipo de los Bulls bajo la dirección de Thibodeau y ha funcionado por encima de cualquier expectativa: 62 victorias, número uno de la temporada regular, la mejor defensa de la liga sin un previo integrante del Mejor Quinteto Defensivo. En muchos aspectos, la historia de la temporada en la NBA.

“Cuando tienes un grupo que se compromete, tienes algo especial”, dijo Thibodeau. “Nuestros objetivos son siempre los mismos. Nos concentramos en lo que tenemos exactamente ante nosotros. Luchamos para mejorar día a día”.

Es, realmente, lo más notable que haya logrado Thibodeau con los Bulls.

No sólo el talento reunido no sugería una temporada de este tipo, sino que se trata principalmente de un equipo nuevo. El grupo principal cuenta con hasta ocho nuevos jugadores. Hubo veteranos con cierto éxito previo como Carlos Boozer, como Kurt Thomas; y niños como Omer Asik.

Thibodeau los reunió a todos, con perspectivas tan dispares como las que pueda haber, digamos, entre Joakim Noah y Keith Bogans, y ha conseguido que adopten el mismo preciso sistema de creencias.

¿Los aficionados y los medios de comunicación siempre quieren saber si son lo suficientemente buenos? ¿Pueden ganar el título? ¿Pueden derrotar a los Lakers? Es algo a lo que no tienen que responder, o incluso considerar, porque nunca forma parte de su rutina diaria.

Se trata de la siguiente jugada, el siguiente partido, el siguiente entrenamiento y el siguiente tiro. Lealtad a la estructura y un sistema. Vive el momento, sí.

Jackson, quien ha aceptado su filosofía, produciendo resultados inauditos, lo hace de forma un poco diferente. Como su límite de tiempos muertos: en la senda Zen, una lámpara se enciende para uno y así éste ilumina el camino a los demás. Jugar a través de la incertidumbre y aprender de tu yo interior para triunfar.

Thibodeau, como obviamente hemos visto, es algo más de arremangarse y exigir. Dado lo poco que lo utiliza, los Bulls bien podrían vender su asiento en el banquillo para ganar unos cuantos miles de dólares.

Pero, inesperadamente, Thibodeau también ha proporcionado mano izquierda.

Es más proclive a la mentalidad ‘en su cara’ del fútbol americano. Pero lo contrarresta con su voluntad casi instantánea de perdonar y olvidar. Thibodeau reaccionará ferozmente a la metedura de pata de un jugador, aunque su definición sea algo más estricta que la mayoría. Pero no lo castigará o lo recordará. Volverá a poner al jugador y le dará una oportunidad para volver a intentarlo.

Le funciona bien con, digamos, Kyle Korver, quien oye la de voz de Thibodeau un montón de veces. Sin embargo, siempre que el partido se decide, Thibodeau tiene Korver en la cancha y, felizmente, espera que ejecute la jugada.

Thibodeau ha sido tan severo como nadie con estrellas como Derrick Rose y probablemente haya tenido la mano más suave con Carlos Boozer, quien lo ha necesitado. Muchos celebran las viejas formas de Vince Lombardi, definidas por Jerry Kramer, quien dijo que trataba a todo el mundo igual: como perros. Thibodeau entiende que enseñas de la misma manera y defiendes tus principios y creencias, pero se trata de seres humanos que necesitan distintos niveles de atención.

Puede que hasta una media docena de jugadores se presentaran en la rueda de de prensa de Thibodeau para apoyarlo. Muchos escribieron ‘tweets’ en las redes sociales, felicitándolo.

Thibodeau ha integrado a Luol Deng en la ofensiva y depende de él tanto o más que nadie. Y mientras otros criticaron a Thibodeau por un supuesto uso excesivo de un jugador considerado frágil, Thibodeau pareció comprender instintivamente que lo que Deng más ansiaba era sentirse necesario. Deng reúne un elenco único de habilidades baloncestísticas, pero siempre parecía ser el otro chico, olvidado en la esquina, literal y figurativamente. La forma en que Thibodeau le ha motivado e integrado ha producido, claramente, la mejor temporada de Deng.

Asimismo con Rose, que nunca ha requerido de mucho abrazo, pero sí necesita estructura, enseñanza, y un mayor conocimiento. El chico ansia mejorar, y Thibodeau lo demostró. Pudo proporcionar situaciones para que el equipo mejorara, así como Rose. Siempre he sentido que los jugadores de la NBA, como cualquier otra persona, cuestionarán y pondrán a prueba la autoridad. Pero si puedes demostrar que puedes ayudarles, responderán. La verdad es que quieren mejorar, y eso es lo más importante que le sacó Thibodeau a Rose. No tengo duda alguna que contribuyó a su propia labor para mejorar y ganar el premio MVP, que anunciaran esta semana.

Thibodeau: “Cuando tienes un liderazgo fuerte, tienes orden”, dijo este domingo. “Nuestros mejores jugadores han hecho un gran trabajo liderando al equipo. Tenemos un gran y veterano liderazgo. Tenemos profesionalismo de verdad. Me he beneficiado de ello. No puedo decir lo suficiente acerca de mis entrenadores asistentes y el increíble trabajo que han hecho. Es una labor de equipo y un premio de equipo”.

Thibodeau también permanece coherente en sus comentarios. Siempre he predicado que el equipo es lo primero, y no con fines políticos. Ha vivido su vida acordemente. Dijo que sabía que este día llegaría, aunque no este premio. Pero sólo a base de trabajo diario. Dijo que realmente valía la pena la espera, el viaje. Pero también es la razón por la cual nadie obtiene buenas anécdotas de Thibodeau. No es un soñador.

Tampoco es que los métodos de Thibodeau reflejen la perfección. A veces uno siente que sus jugadores, especialmente temprano en la serie contra Indiana, no están reaccionando tanto porque tienen demasiado en que pensar. Pocos están tan bien preparados como Thibodeau, cuyos métodos son legendarios. Es por ello que Thibodeau siempre parece tener su propio enfoque Zen ante los partidos. Está convencido de que es el que mejor preparado está, el que ha visto más videos, el que ha estudiado y analizado mejor a su oponente, por lo que no puede suceder nada que no haya visto o previsto. Destila una tranquila confianza , de la que se apodera su equipo, un inusual control de las particularidades, del que su equipo también se empapa.

Pero no los presiona sin piedad. Thibodeau trazó un ritmo agradable para los jugadores a pesar de su propia reputación de ‘trabajólico’. Sus entrenamientos no son brutales como los de Pat Riley, y también espacia sus días de descanso en la carretera.

Predica equilibrio, a pesar de que él mismo no lo practique asiduamente. Un día sin trabajo es, principalmente, como un día sin alimentos para él.

Pero también es el ejemplo que inspira a su equipo. Trabajas y trabajas y trabajas y te sacrificas y te concentras en tu labor diaria. Estableces metas pequeñas y las alcanzas para trabajar con ellas en ruta a mayores objetivos. Todo el mundo sabe cuál es el destino final para cualquier equipo en cualquier deporte y en cualquier liga. Pero mirar demasiado lejos hace que omitas los pasos necesarios para llegar a alcanzar tus metas.

“Cuando tienes a un grupo que se compromete puedes hacer algo especial”, dijo Thibodeau este el domingo. “Nuestros objetivos son siempre los mismos. Nos concentramos en exactamente en lo que está ante nosotros. Nos esforzamos para mejorar cada día. Sabemos que la perfección es difícil de lograr. Sabemos que realmente no puede alcanzarse. “Pero te esfuerzas por llegar lo más cerca como sea posible”.

Como diría un maestro.

Muchas de las tareas de la vida, como en los deportes, son triviales. Pero uno se adscribe a principios con disciplina y puede lograr resultados. Son la lecciones que ha impartido Thibodeau, y las ha capturado un grupo dispar de jugadores, que las ha adoptado.

Thibodeau fue preguntado por la celebración de su premio.

“Espero que tengamos un gran entrenamiento mañana. Sería una gran celebración para mí”.

Probablemente, igual que sus jugadores.