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Scottie Pippen y los Chicago Bulls de 1991-1992

"Fueron verdaderamente unas grandes Finales con el cruce de los dos mejores equipos de la temporada," dijo Pippen del enfrentamiento con los Trail Blazers. "Lo hicimos mucho mejor de lo que pensábamos en esa serie. Portland tuvo algunas grandes rachas con ese equipo durante muchos años. Sabíamos que nos enfrentábamos a un equipo con mucha experiencia, mucho talento y mucha profundidad. Pero los emparejamientos funcionaron bien para nosotros". (Andrew D. Bernstein/NBAE/Getty Images)

Scottie Pippen and the 1991-92 Chicago Bulls

Por Adam Fluck | 06.23.2012

Cuando Michael Jordan, Scottie Pippen y el resto de los Bulls iniciaron la pretemporada en otoño de 1991, lo hicieron bajo el inédito título de campeones de la NBA.

Y no tardaron demasiado en percatarse de que la vida en la élite sería diferente. Pero todos, empezando por el entrenador Phil Jackson, tenían el mismo objetivo en mente: conseguir de nuevo lo logrado apenas tres meses y medio antes.

Scottie Pippen and the 1991-92 Bulls "El éxito que tuvimos se fraguó alrededor de buenos entrenadores y grandes jugadores," dijo Pippen, aquí después de que los Bulls ganaran el campeonato de 1992. "En última instancia, necesitas tener jugadores que estén dispuestos a ganar y sacrificarse. Teníamos a un montón de esos tipos".
(Bill Smith/Chicago Bulls)

"Toda nuestra pretemporada cambió", recordó Pippen en una entrevista reciente. "Con la mentalidad de Phil como entrenador, nos recompensó en cierto modo por ser campeones y no fue tan dura. Veníamos de una temporada larga, así que nos dio un poco de espacio y empezó a tratarnos más como jugadores. Por entonces, habíamos aprendido mucho sobre la importancia de tener una buena temporada regular —jugando bien y desarrollando algo de química—. Pero en general, queríamos estar sanos y frescos para los Playoffs".

En la postemporada de 1991, Chicago registró un notable parcial 15-2, incluyendo cuatro victorias consecutivas en las Finales de la NBA tras la derrota en el primer partido en casa contra Magic Johnson y los Los Angeles Lakers.

Con perspectiva histórica, fue el inicio de una de las grandes dinastías del deporte; pero Pippen y los Bulls no necesariamente lo vieron de esa manera entonces.

Los Bulls de 1990-91 superaron un obstáculo previamente insalvable en los Detroit Pistons, quienes les habían eliminado de la postemporada los tres años previos. Derrotarlos —los Bulls barrieron a los Pistons en las Finales de Conferencia del Este de 1991— fue un gran logro por derecho propio. Ganar su primer título de la NBA terminó siendo la guinda del pastel.

"Nos dimos cuenta de que teníamos ante nosotros la oportunidad para forjar una gran racha. Éramos jóvenes todavía como equipo", dijo Pippen, quien contaba entonces 26 años de edad. "Vencer a los Pistons supuso verdaderamente un plus de confianza para nosotros. Realmente sentíamos que eran el mayor obstáculo de cara a ser campeones. Una vez los superamos, creímos que si nos manteníamos sanos seriamos capaces de una muy buena racha”.

Al arranque de la temporada 1991-92, los Bulls demostraron a la NBA que su éxito anterior no fue casualidad, abriendo con 15 victorias en sus primeros 17 partidos.

Uno de los mensajes de Jackson al equipo a lo largo de esa temporada fue simple: concentrarse en establecer buenas rachas de victorias. Y cuando perdieran, empezar otra.

"Phil era estupendo, constantemente trazando metas para nosotros", recordó Pippen. "Mirábamos en el calendario nuestros próximo siete o diez partidos y hacíamos una especie de pronóstico sobre cuales pensábamos que ganaríamos. Así fraccionábamos el calendario y, en el camino, ganamos algunos choques que tal vez pensamos que íbamos a perder. Pero también perdimos algunos que pensábamos que íbamos a ganar. Finalmente, nos mantuvimos centrados en esos objetivos, que nos permitieron salir a la carretera y tener éxito especialmente fuera de casa”.

Hasta entonces, Pippen había mejorado constantemente hasta ser considerado entre los mejores jugadores de la liga. Pero fue su quinta temporada como profesional la que significó un importante paso adelante, al registrar una de sus mejores temporadas estadísticamente.

"Creo que mucho de ello se debió a la familiaridad y el sentirme cómodo con el sistema ofensivo”, dijo Pippen, quien promedió 21.0 puntos, 7.7 rebotes y 7.0 asistencias por partido, por entonces todas máximas de su carrera. "Había crecido y madurado como jugador. Sabía cómo situarme sobre la cancha con mayor facilidad, e involucrar a mis compañeros de equipo resultó más sencillo. Estadísticamente y en términos de generar números en todos los apartados, el ataque resultó más fructífero para mí".

John Paxson, entonces base titular y en la actualidad vicepresidentes de operaciones de baloncesto de los Bulls, comentó una vez que Pippen había aprendido a jugar con cierta arrogancia.

Scottie Pippen and the 1991-92 Bulls "Cuando pones en el trabajo y da resultado, tiendes a moverte con un poco más de chulería", dijo Pippen, quien promedió 21.0 puntos, 7.7 rebotes y 7.0 asistencias por partido en 1991-92. "Se trata de ganar, pero también de estar cómodo consigo mismo".
(Nathaniel S. Butler/NBAE/Getty Images)

"Me vino de ganar. Cuando pones en el trabajo y da resultado, tiendes a moverte con un poco más de chulería", convino Pippen, quien promedió 21.0 puntos, 7.7 rebotes y 7.0 asistencias por partido en 1991-92. "Se trata de ganar, pero también de estar cómodo consigo mismo".

Mientras tanto, otro compañero que también llegó a los Bulls en la noche del Draft de la NBA de 1987, Horace Grant, también estaba viviendo el mejor año de su carrera.

Grant estaba ganándose rápidamente una reputación como caballo de carga —un jugador que no tenía miedo de ensuciarse las manos y alguien que exhibía una mentalidad altruista—. Pero como explicó Pippen de su amigo más cercano, Grant también poseía mucho talento.

"Horace era nuestro tercer hombre," dijo Pippen de Grant. "Era genial. Horace era un jugador muy versátil, especialmente al inicio de su carrera. Podía vigilar cualquier posición, del uno hasta el cinco. Nos sentíamos muy cómodos con él defendiendo fuera, en el perímetro".

Bill Cartwright completaba el quinteto inicial, pero cualquier discusión acerca de los Bulls de aquella temporada sería incompleta de no abordar la profundidad del equipo. Los jugadores de banquillo y rol definido — incluyendo a B.J. Armstrong, Stacey King, Cliff Levingston, Will Perdue, Craig Hodges, Bobby Hansen y Scott Williams— significaban una enorme ventaja para el club.

"Eran competidores", dijo Pippen, que pasó mucho tiempo jugando con el segundo grupo en los entrenamientos para emparejarse contra Jordan. “Era un grupo muy confiado de chicos y su confianza creció durante toda la temporada. La mayoría estuvo en el primer equipo campeón, lo que les permitió ganar algo de arrogancia propia. Conocían sus roles como jugadores saliendo desde el banquillo y eso creó una gran mezcla”.

"No pedían mucho, pero lo que fuera que se pidiera de ellos, daban un pase adelante y lo hacían", añadió Pippen. "Teníamos un equipo que sabía lo que se necesitaba para ganar. Es lo que nos hizo campeones consecutivos. Las piezas que teníamos encajaban perfectamente y todos hicieron lo que tenían que hacer para tener éxito".

Con un récord de 67-15 en la temporada regular, los Bulls habían logrado uno de sus objetivos: asegurar la ventaja de campo a lo largo de toda la postemporada.

"Esa siempre fue nuestra mentalidad como equipo", dijo Pippen. "Es por lo que juegas en la temporada regular — tener el mejor récord y ser el mejor equipo. Por muy bien que nos sintiéramos sobre nosotros mismos, aún sabíamos que era muy importante tener esa ventaja de campo".

Al comenzar los Playoffs, los Bulls se sentían confiados pero realistas sobre los desafíos a afrontar.

"Estábamos cómodos con nosotros mismos como un equipo, pero también sabíamos que no sería fácil", dijo Pippen. "Nadie se iba a inclinar o echarse a un lado para dejarnos pasar. Independientemente del éxito en la temporada regular, no se pone más fácil una vez comienzan los Playoffs. No puedes arrastrar cualquiera de esas victorias de la temporada regular a la postemporada. Así que definitivamente enfrentamos algunas dificultades, pero ello forma parte de convertirse en campeón".

Mientras que Chicago se paseó en la serie de primera ronda contra Miami, barriendo 3-0 a los Heat, los Bulls esperaban una batalla en las semifinales de la Conferencia Este. Y contar con la mencionada ventaja de campo nunca sería más importante que en la postemporada de 1992.

Frente a Patrick Ewing y los New York Knicks, los Bulls sabían que sería una serie difícil, física. El entrenador Pat Riley y los Knicks sabían que no podían superar la velocidad de Chicago, así que intentaron dominar a los Bulls con poderío físico. Y en el primer partido funcionó, al lograr los Knicks una victoria por 94-89 y llevarse la ventaja de campo.

Scottie Pippen and the 1991-92 Bulls "Tuvimos algo de fortuna aquí y allá y por eso fuimos capaces de tener un éxito tan prolongado a lo largo de los años ' 90", dijo Pippen. "Nunca nos dimos por vencidos".
(Nathaniel S. Butler/NBAE/Getty Images)

Los Knicks encontraron un estilo cómodo jugando de forma agresiva, que recordó a Pippen al de un anterior y amargo rival.

"Básicamente, estábamos ante un equipo tratando de ser lo que en realidad no era," dijo Pippen sobre los Knicks. "Estaban intentando ser los Pistons. Habían tomado una página del libro de Detroit y jugaron muy físico contra nosotros. Era algo poco acorde a su carácter pero, de algún modo, funcionó y la serie se volvió más competitiva. Ofensivamente no tenían las armas que tenían los Pistons, pero jugaron así defensivamente, desafiándonos como equipo y tratando de impedir que Michael y yo penetráramos a canasta".

Como mencionó Pippen, la estrategia de New York fue eficaz y los Knicks forzaron un decisivo séptimo partido. Terminaría siendo el primero de los dos únicos séptimos partidos que Chicago disputaría en las temporadas de los seis campeonatos.

Y mientras que Xavier McDaniel y Anthony Mason, de Nueva York, propinaron a los Bulls su mejor golpe —a menudo literalmente, no sólo en sentido figurado — Jordan y Pippen se negaron a dar marcha atrás. Jordan anotó 42 puntos y Pippen añadió un triple-doble con 17 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias, y los Bulls machacaron a los Knicks, 110-81, para seguir avanzando.

"Nos habíamos enfrentado a la adversidad en los años anteriores contra los Pistons", dijo Pippen. "Verdaderamente habíamos aprendido y sabíamos que los equipos iban a probar varias cosas contra nosotros. Sabíamos que teníamos que estar preparados; listos para dar un paso al frente y apoyarnos el uno al otro. Era algo que hablamos en el vestuario como equipo. Phil quería que diéramos un paso adelante y nos apoyáramos mutuamente. Fue una situación donde New York estaba sacando todo lo que podía para golpearnos con su juego físico".

Con los Knicks finalmente fuera del camino, Chicago avanzó para enfrentar a los Cleveland Cavaliers en las Finales de la Conferencia Este de 1992. Brad Daugherty, Mark Price y Larry Nance representaban una amenaza formidable y, con la serie 3-2 en favor de los Bulls, Chicago y Cleveland estaban empatados tras tres cuartos en el sexto partido. Jordan no estaba tirando particularmente bien hasta ese punto, conectando en sólo cinco de 20 tiros de campo. Otro séptimo partido parecía posible, pero Pippen (29 puntos, 12 rebotes, cinco asistencias, cuatro robos y cuatro tapones) y Grant (20 puntos y nueve rebotes) dieron la cara para ayudar a Chicago a sellar un segundo viaje directo a las Finales de la NBA.

Los Portland Trail Blazers significaron el siguiente y último reto de los Bulls esa temporada. Considerados ampliamente como el mejor equipo de la Conferencia Oeste, los Blazers eran liderados por Clyde Drexler, quien promedió 25.0 puntos, 6.7 asistencias y 6.6 rebotes por partido en la temporada regular.

Pippen reconoció que los Bulls habían mantenido un ojo sobre ellos durante todo el año como un potencial rival en las Finales.

"Fueron verdaderamente unas grandes Finales con el cruce de los dos mejores equipos de la temporada," dijo Pippen. "Lo hicimos mucho mejor de lo que pensábamos en esa serie. Portland tuvo algunas grandes rachas con ese equipo durante muchos años. Sabíamos que nos enfrentábamos a un equipo con mucha experiencia, mucho talento y mucha profundidad. Pero los emparejamientos funcionaron bien para nosotros".

El duelo estelar, por supuesto, era Jordan contra Drexler. Mientras Jordan había ganado su tercer trofeo de Jugador Más Valioso de la NBA, el segundo clasificado fue Drexler. También había una conexión histórica, dado que Portland esencialmente había descartado a Jordan en el Draft de 1984 porque ya tenía a Drexler. No se trataba de un desaire en absoluto, pero tal vez sí más combustible para alimentar el célebre fuego interno de Jordan. Indistintamente, fue Jordan quien salió a demostrar inmediatamente quien era el jugador superior.

En el primera partido en el estadio de Chicago, ambos equipos salieron disparando a quemarropa y los Bulls llegaron con ventaja de 33-30 al final del primer cuarto. Jordan, sin embargo, estaba haciendo algo un poco fuera de lo común –lanzando triples a mansalva –. Y también convirtiéndolos a ritmo histórico.

Al descanso, Jordan había conectado en seis intentos, empatando un récord de Finales por triples convertidos… en un partido. Había acumulado 35 puntos por el intermedio, rompiendo la marca de 30 años de antigüedad de Elgin Baylor. Probablemente fuera uno de los momentos más grandes de Jordan como profesional, hecho aún más memorable por su famoso encogimiento de hombros hacia Magic Johnson y los locutores de la televisión, recorriendo la cancha tras convertir el último triple de la primera mitad.

"Fue genial," dijo Pippen de la actuación en la primera mitad de Jordan. "Habíamos visto actuaciones de Michael a lo largo de los años, pero ese día fue muy especial porque nunca se le había conocido como un gran tirador de tres puntos, o incluso un tipo que tomara muchos triples. Pero ese día, lo sentía. El espacio estaba allí y tenía buen ritmo. Era uno de esos momentos donde recibió el trofeo de MVP y luego demostró por qué era el jugador más valioso".

Jordan takes on Drexler "Era uno de esos momentos en que recibió el trofeo de MVP, y luego demostró por qué era el jugador más valioso", dijo Pippen de la actuación de Jordan en el primer partido contra Drexler y los Blazers.
(Bill Smith/Chicago Bulls)

En segundo partido, los Bulls ostentaban una ventaja de ocho puntos con aproximadamente cuatro minutos y medio por jugar, pero los Blazers contraatacaron y Jordan falló una suspensión que habría ganado el partido. En el tiempo extra, Portland superó a Chicago 18-7, empatando la serie en 1-1 y tomando la ventaja de campo.

La serie cambió de escenario a Portland, donde los Blazers tenían balance de 8-0 en los playoffs, para el tercer partido. Chicago consiguió una ventaja temprana y mientras que Portland otra vez redujo el déficit en el tramo final, no habría relajo alguno y los Bulls celebrarían la victoria por 94-84 y ventaja por 2-1 en la serie.

Los Blazers, sin embargo, nivelaron la serie en 2-2 después de un parcial de 27-19 en el último periodo del cuarto partido. Chicago estaba sufriendo para conservar sus ventajas y no podía mantenerse arriba en los partidos como esperaba.

En el decisivo quinto encuentro, el tercero consecutivo de Chicago en Portland, los Bulls arrancaron con un gran primer cuarto y abrieron una brecha de 39-26. Jordan llegó a anotar 46 puntos en el choque y Pippen rozó un triple doble con 24 puntos, 11 rebotes y nueve asistencias. Los Bulls ganaron 119-106 y volvieron a casa con la oportunidad de cerrar la serie.

"Fue una serie donde sabíamos que teníamos que frenar sus rachas", dijo Pippen. "Portland era un equipo conocido por su juego de transición, parecido al de ahora de los Miami Heat. Les gustaba robar el balón, salir corriendo y atacar a sus oponentes. Pero nuestros emparejamientos nos beneficiaron y allí es donde sentimos que ganamos la serie”.

Los Bulls, sin embargo, podrían no haber ganado la serie de no ser por un esfuerzo significativo de su banquillo. Aunque los Bulls estaban de vuelta en el estadio de Chicago para el sexto encuentro, era Portland quien había reclamado una ventaja de 79-64 tras los tres primeros cuartos disputados.

Todavía un equipo joven que estaba buscando ganar su segundo campeonato, los Bulls nuevamente se vieron frente a frente con la adversidad ante un rival que había demostrado que podía vencerles. Con Jordan en el banquillo para comenzar el capítulo final, los Bulls entendieron que, si iban a ganar, se necesitarían los unos a los otros. Y el tiempo apremiaba.

Pippen, junto con B.J. Armstrong, Scott Williams, Bobby Hansen y Stacey King, hicieron justamente eso. Ese quinteto sobre la cancha montó un enrabietado parcial de 14-2 que dio vida a la hinchada en el estadio, mientras Jordan se mantenía al margen. Una vez regresó, anotó 12 de los últimos 17 puntos del equipo y los Bulls celebraron una victoria de campeonato por 97-93.

"No diré que habíamos descartado ese partido", recordó Pippen. "Pero entramos al último cuarto con la que era considerada nuestra segunda unidad. Era el grupo con el que yo entrenaba mucho, y me quedaba sobre la cancha cuando Michael descansaba. Sabíamos lo que teníamos que hacer y que debíamos poner la carne en el asador. Y eso fue lo que hicimos, jugando duro, con buena defensa”.

"Tuvimos algunos grandes golpes de fortuna y los chicos convirtieron grandes canastas —Stacey King y Scott Williams dentro, Bobby Hansen y B.J. Armstrong fuera —“, añadió Pippen. "Hicimos algunas grandes jugadas defensivamente que cambiaron el partido. Si no hubiéramos estado en casa y contado con el apoyo de los fans, probablemente no habríamos sido capaces de remontar ese partido".

Jordan, quien sería nombrado el MVP de las Finales de la NBA de 1992, terminó el encuentro con 33 puntos, mientras que Pippen agregó 26.

"El sexto partido contra Portland en el viejo estadio fue probablemente uno de nuestros mejores partidos de Playoffs", dijo Pippen. "Probablemente se pudo escuchar a los locutores hablando de lo que debían hacer los Bulls para ganar el séptimo partido, porque no parecía tener buena pinta para nosotros. Pero encontramos la manera”.

Scottie Pippen and the 1991-92 Bulls "Ganar aquí en la ciudad lo volvió mucho más especial porque la gente pudo presenciarlo y formar parte de ello," dijo Pippen del título de los Bulls en 1992.
(Bill Smith/Chicago Bulls)

"Gran equipo, gran historia, grandes jugadores, gran entrenador", Pippen continuó. Tuvimos algo de fortuna aquí y allá y por eso fuimos capaces de tener un éxito tan prolongado a lo largo de los años ' 90", dijo Pippen. "Nunca nos dimos por vencidos".

Una celebración como Chicago nunca había visto antes empezó a tomar cuerpo pero, a diferencia de la temporada anterior, cuando los Bulls se coronaron en Los Ángeles, esta vez lo habían hecho en su propia cancha.

"Realmente no sabíamos cómo celebrar un campeonato en nuestra propia casa", dijo Pippen. "No sabíamos si teníamos que celebrarlo con la afición o entre nosotros. El primero que ganamos fue de visitantes, así que sólo fuimos nosotros. Volvimos al vestuario y luego nos dimos cuenta: 'Estamos en casa y este es nuestro estadio'. Así que decidimos volver a la cancha y celebrarlo con la afición. Fue increíble”.

"Estuvimos tan felices de ganar el primer campeonato," añadió Pippen. "Pero ganar aquí en la ciudad lo volvió mucho más especial porque la gente pudo presenciarlo y formar parte de ello. Fue uno de esos momentos donde pareció que el baloncesto estaba en su cima para un jugador de los Bulls".

Mientras los jugadores, entrenadores, personal del equipo y aficionados saborearon el momento, a los Bulls les quedaba cuerda para rato. Y aunque un tercer campeonato seguiría la próxima temporada con tres aún más en 1996, 1997 y 1998, nunca hubo demasiada discusión sobre una dinastía, al menos entre los jugadores que acabarían convirtiendo la racha de Chicago precisamente en eso.

"Nosotros realmente no podíamos mirar tan lejos en el camino", dijo Pippen. "Definitivamente, después de que ganar dos, empezamos a pensar en el ‘three-peat’. Pero no estábamos mirando tan lejos”.

"El éxito que tuvimos se fraguó alrededor de un buen entrenador y grandes jugadores", concluyó Pippen. "En última instancia, tienes que tener jugadores que estén dispuestos a ganar y sacrificarse. Teníamos un montón de esos tipos".

1991-92 Chicago Bulls championship season