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Simplemente ‘Pip’


Scottie Pippen at the Hall of Fame

Scottie Pippen nunca fue muy bien comprendido por algunos, pero habló bien alto y claro en su ceremonia de inclusión al Salón de la Fama. (Andrew D. Bernstein/NBAE/Getty Images)

Scottie Pippen | Naismith Memorial Basketball Hall of Fame | Class of 2010

Por Alex Oller

Me había propuesto no escribir nada sobre la inclusión al Salón de la Fama de Scottie Pippen. Uno debe reconocer a tiempo sus debilidades y no hay duda que una de las mías, e histórica, es la del fenomenal 33 de los Bulls, cuyo dorsal cuelga, majestuoso, desde hace un tiempo del techo del United Center. No soy objetivo, seamos sinceros, en cuanto se refiera a Pippen; o, llamado con más cariño, Scottie. Sino ‘Pip’ como le apodan los más cercanos. Como tiene tatuado en su piel.

Es por ello que pensé omitir juicio alguno sobre uno de mis favoritos tras la ceremonia. Al fin y al cabo, el nombramiento al Naismith Memorial habla por sí solo, y recién recuperé para este blog una vieja entrevista en que el ex de la universidad de Central Arkansas repasaba su gloriosa carrera deportiva. Con eso bastaba, ¿o no?

Pues, al parecer, resulta que a algunos sigue incomodándoles un tanto la figura de Pippen. Aún a estas alturas de la jugada, hay quien duda de la valía de un hombre que figura oficialmente entre los 50 mejores de la historia de la NBA y cuyo currículum envidiarían, al menos, 40 de ese medio centenar de superestrellas. Uno de esos críticos insensatos es íntimo amigo mío y acérrimo fan de los Knicks. Está bien… así ambos nos divertimos un rato. Pero cuando el que maldice es un supuesto analista profesional, la cosa cambia.

¿En serio que todavía estamos con la funesta teoría de que seguía la estela de Jordan? ¿En serio?

Primero: cualquier jugador en un equipo con Jordan hubiera seguido siempre su estela, se llamara Pippen, Magic, Barkley, Bird, Duncan o Diosenlatierra. Jordan era, es y será toda su vida un perro Alfa. ¿Significa eso que los demás tampoco hubieran sido dignos del Salón de la Fama o el club de los 50? Claro que no. Cualquiera de ellos se habría conformado con un rol secundario; como, de hecho, hicieron en el Dream Team de Barcelona’92. La única diferencia es que, quizás, no lo habrían bordado como Pippen. Punto a favor.

Segundo: Pippen protagonizó uno de los episodios más lamentables que se recuerdan al abandonar un partido de Playoffs con 1.8 segundos pendientes, porque el tiro decisivo no fue diseñado para él. Y, para mayor desgracia, lo hizo en la única temporada en que los Bulls le pidieron ejercer de perro Alfa, ausente Jordan ese año, tras su primera retirada. Este es el punto que más cuesta justificar de Pippen, pues su actitud nos decepcionó profundamente a todos. ¿Cómo defender su condición de compañero ideal, de líder silencioso y de jugador altruista tras semejante arranque de divismo? Pues de la misma manera que defendimos la locura transitoria de Zidane tras su cabezazo a Materrazzi en la final del Mundial 2006. Otro gesto deplorable que manchó irremediablemente a un jugador único y genial pero que, al mismo tiempo, nos lo volvio más humano y cercano. ¿Hubiéramos preferido otro final? ¡Claro! Pero ‘Zizou’ era así, y nadie discute hoy su condición de fuera de serie. Hasta esos 1.8 segundos finales, Pippen había realizado una temporada de MVP y, de no ser por una muy cuestionada decisión arbitral en esas series contra los Knicks, bien hubiera podido llevar a los Bulls a su primera corona sin ‘Air’. Pero la vida no siempre es tan bella, la historia no acaba siempre con un final feliz y nuestros ídolos no son perfectos e impolutos. Simplemente son. Se llamen ‘Zizou’ o se llamen PIp’ que, por cierto, se repuso para ganar tres campeonatos más. Punto pelota.

Tercero: el tierno y sincero discurso de Scottie el pasado viernes. Mientras el de Jordan, hace un año fue clásico ‘MJ’, destilando mala baba y desafíos a granel, su ya mítico escudero demostró una vez más que, si de algo anduvo sobrado desde que ingresó en la NBA hace ya 23 años, es de sentido altruista, elegancia, clase y buena voluntad. Lejos de atribuirse méritos, recordar gestas o aprovechar la ocasión para lanzar un mensaje a sus detractores, el ex de los Bulls, Rockets y Trailblazers consideró que lo mejor que podía hacer con su tiempo en el podio era, primero, felicitar al resto y recordar al fallecido Dennis Johnson, y luego, dar las gracias. Gracias a la NBA. Gracias a Jordan. Gracias a Steve Kerr, Randy Brown, Pete Myers… del primero al último de sus compañeros. Gracias a la directiva. Gracias a Phil Jackson y al resto de entrenadores y asistentes que tuvo en la NBA. Gracias a Don Dyer, su entrenador en la universidad y a Donald Wayne; su entrenador de Instituto. Gracias a su familia, a su esposa y a sus hijos. Gracias a su amigo el alma, Ronnie Martin. Gracias a sus patrocinadores, a los aficionados y así… Habrá quien piense que fue una muestra más de sumisión, quien sabe. A otros nos parece encomiable que uno diga al fin que “sí, escudero… y a mucha honra”. No es para menos. Y punto.

Felicidades ‘Pip’. Y gracias a ti.

Scottie Pippen - Hall of Fame 2010

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